viernes, 30 de septiembre de 2016

AMBICIÓN DE IGUALDAD

AMBICIÓN DE IGUALDAD

BIOGRAFIA DE MARÍA ELENA ALVAREZ DE VICENCIO

María Elena Álvarez  es la evolución de una ama de casa en Legisladora, de una mujer religiosa en  objetiva, de Maestra Normalista en Doctora en Ciencias Políticas.  Comenzó como militante, organizando rifas y  haciendo proselitismo, y llegó a ser Diputada  en cuatro legislaturas,  y  también Senadora.  Su profunda transformación  femenina a través de cincuenta años de servicio al PAN  está plasmada en este texto  que puede  ayudar a las parlamentarias, actuales  y venideras,  a discernir, ante las encrucijadas que se les presentarán en su quehacer político, si siguen su ejemplo o se contaminan en el ego que conlleva el  servicio público.
            Esta es una biografía  dedicada a  las Legisladoras actuales que cubren las cuotas transitorias del 50/50,  con ello  Elenita espera que asimilen que el poder es para servir, no para servirse, y que tomen a México en sus brazos,  que como niño necesitado pide que lo ayuden, y lo salven de la indigencia.



AMBICION DE IGUALDAD

Biografía de María Elena Álvarez Bernal

Silvia González Delgado
Mensaje de Cecilia Romero Castillo

            Pregúntenle a María Elena, era la respuesta clásica ante las dudas que se presentaban en relación con el tema de la mujer.  Todos sabíamos, en la LVI Legislatura, que ella escucharía con cuidado el planteamiento que se le hiciera y  estaría preparada para conducir la búsqueda de una solución sensata a la, cada vez más, problemática lucha por la equidad entre hombres y mujeres.
            Conocí a María Elena al inicio de los ochentas, cuando, junto con Florentina Villalobos, impartió un curso de introducción al PAN para un grupo de mujeres que recién llegábamos al Partido.  Era la esposa del entonces jefe nacional, don Abel Vicencio Tovar.  De entonces para acá –casi treinta años–, la he visto siempre presente,  activa y dispuesta. Hay rasgos en María Elena que marcan su personalidad y que han dejado huella. En esta semblanza se presentan muchos de ellos; anoto algunos de los que personalmente admiro:
            Presente:  no recuerdo una reunión de Comité Nacional,  Consejo, Convención o Asamblea, en la que ella no participe.  Puntual, disciplinada, colaboradora, con aportaciones atinadas y prudentes.
            Militante: María Elena asiste a todas las reuniones a las que se le invite.  Puede ser la Delegacional de Tlalpan, un grupo de militantes de Zapopan o el Comité Ejecutivo Nacional.  También acude a los estados y municipios a dar pláticas, a  capacitar y convencer. Participa en campañas, ofrece alternativas, canaliza descontentos y discurre formas de conciliación.
            Estudiosa: cuando salió de la L Legislatura como diputada en 1976 – 1979, siendo maestra normalista, decidió volver a la escuela para prepararse mejor en política.  Terminó la licenciatura, luego la maestría, y hoy, después de obtener el doctorado en Ciencia Políticas, regresó a la UNAM a estudiar un posgrado en Derecho Constitucional.
            Feminista (¿?):  el signo de interrogación no es porque dude de que lo sea, es por la connotación errónea que normalmente se le da al término.  María Elena siempre ha luchado por la equidad entre hombres y mujeres, por combatir la discriminación y por la promoción de la mujer en todos los campos, especialmente en la política.  Predica a tiempo y a destiempo, y lo hace muy bien.
            Tal vez esta última característica de María Elena es la que más ha resaltado en  estos años, y por la que muchos, en el PAN y en México, la distinguimos.  Las reuniones en su casa, con sus impecables detalles femeninos, sus intervenciones en tribuna presentando propuestas a contracorriente, sus escritos sobre el avance de la mujer, los consejos prácticos para acceder a posiciones decisivas, sus logros desde  Inmujeres, harán que sigamos respondiendo, ante las dudas que surjan sobre el tema:  pregúntenle a María Elena. 

¡Gracias María Elena, por ser respuesta eterna!



Prólogo

            Una mujer total es  María Elena Álvarez Bernal. En literatura, una novela total nos muestra el aspecto biológico, el espiritual y  el político que forman a un ser humano. Ejemplo de este tipo de novela es Cien Años de Soledad. María Elena, a través de su larga vida, desarrolla estos aspectos convirtiéndose en un ser total.
            Desde la perspectiva biológica, ella, se observó en desventaja por ser mujer, vio los prejuicios sexistas con los que nacemos y morimos, y trabajó, arduamente, para modificarlos.
             En el  aspecto espiritual,  hizo de la religión católica el eje de su vida, cumplió con ella y educó una familia de cinco hijos en la ley de Dios; y aunque sufrió quebrantos a sus dogmas cristianos, lo consideró evolución del alma y conservó su fe sin cinismo.
            Y en su quehacer político, a diferencia de la mayoría de sus congéneres y  desde 1957,  se envolvió en los cambios sociales que necesitaba México; con pasión pura se dedicó a sembrar conciencia cívica en la mujer; algunas jóvenes de hoy ignoran cuántas kermeses y bazares se organizaron y  cuántos boletos de rifas  se vendieron  para que ellas voten, hoy,  sin fraude. 
            María Elena, en Acción Nacional fue militante, diputada, senadora, conferencista, presidenta de los grupos femeninos, y consejera.  Su ardor partidista merece respeto;  hizo todo y de todo; y cuando vio cumplido su sueño de democracia en México, giró sus huestes hacia la  igualdad entre  hombres y mujeres.
            La vida de Elenita, como la llaman sus compañeros  de trabajo,  ha sido un crecimiento constante del corazón y la mente, de  aprendizaje y apertura. Mientras algunas de nosotras pasamos el tiempo quejándonos porque el mundo no es justo, ella hace de su vida una aventura: estudia,  se prepara, y  legisla a favor de  la mujer; por eso en el aspecto político, su nombre queda unido a las palabras equidad y género.      
             Son muchas y muy variadas sus experiencias legislativas, imposible apuntarlas en este texto, pero las que aquí aparecen debieran servir  para inspirar a las nuevas legisladoras a honrar la casta de su feminidad,  a ser la diferencia  entre aquel Congreso con mayoría masculina y este nuevo que se logró a punta de insistencia.
            A mí, simple escritora de biografías, me iluminan vidas tan intensas como la de María Elena, que desde pequeña ayudó a sus hermanos y de adulta discernió  que  México trataba a su lado femenino como a un ser de segunda, con el permiso y la aprobación de  nosotras  mismas,  y se afanó para cambiarlo. 
            Hoy, escritos estos retazos de su vida donde se muestra su evolución, a mí me parece un ser humano consumado,  su existencia cumple con  el aspecto biológico,  el espiritual y  el político,  tal como si fuera la protagonista de una gruesa novela, sin otro autor que ella misma,  y  que la convierte, a sus ochenta y cinco años,  en una  mujer   total, plena y  completa.
  
Silvia González Delgado
           





INDICE

I.    ¡Qué alegría, una niña!............................................................................................
II.  Tuércele el cuello al cisne……………………………………………………………
III.  Miradas que se cruzan………………………………………………………………..
IV.  Soñar lo imposible, soñar……………………………………………………………
V.   Ciencias Políticas…………………………………………………………………………
VI.  Alternativa Democrática……………………………………………………………..
VII. El nido vacío……………………………………………………………………………….
VIII.La rueda de la vida………………………………………………………………………
IX.  Diputada 1994-1997 ………………………………………………………………
X.    Senadora a favor de la mujer……………………………………………………….
XI.   Palabras nuevas: alternancia política…………………………………………..
XII.  Iniciativa Inmujeres……………………………………………………………………
XIII. Sexo y género……….……………………………………………………………………
XIV. Fiel guardiana de la tribuna……………………………………………………….
XV.   Una vida plena, una mujer total………………………………………………….
Comentarios de la Autora.



                                                                        A las nuevas legisladoras de las                                                                                          Cuotas de Género transitorias del 50/50


                                                                                                             







I
¡Qué alegría, una niña!





                                                                                                            Ama hasta que duela
                                                                                                                           Madre Teresa



            Un ser resiliente.
            Resiliencia es la palabra de moda para referirse a quienes las dificultades de la vida en vez de tumbarlos los hacen fuertes. Segunda en una familia de quince, María Elena es un ser resiliente. Apenas tiene diez años  y ya cuida a sus hermanos, en especial a Enrique quien nace con una malformación en los pies y  los aparatos ortopédicos le hacen llorar. Los sicólogos dicen que los hermanos mayores son padres pequeños, la responsabilidad por el bienestar de los demás no es opción sino oxígeno, y por eso desarrollan la necesidad de servir al grupo. Ella sabe que mejorar la vida de su familia no es una elección, es camino de vida. 

            María Elena nace de Elena Bernal Castellanos, una mujer fuerte  y religiosa,  que de niña vio morir a su padre por una bala pérdida de la Revolución,  y se empapó con la sangre  y la leche recién ordeñada que él llevaba a  la familia. Eran tiempos de lucha y los niños estaban afectados por la revuelta, tanto, que el juego preferido de los hermanos era colgar a las muñecas en los árboles, como lo veían hacer a los revolucionarios.  Ante las angustias de la vida,  Elena Bernal Castellanos se volca en libros religiosos: Las Apariciones de la Virgen de Guadalupe y  La Vida de Santa Bernardita.  Cuando crece se casa con  Rubén Álvarez, originario de Chilchota, Michoacán;  un hombre de ojos claros que habla la lengua tarasca y conoce Estados Unidos. Rubén es un hombre progresista, admira y ama a su mujer, y aunque no fue a la escuela, sabe leer, escribir y sacar cuentas.  Nunca se pierde las noticias, las escucha en una radio de onda corta, la gran novedad, con ello está al tanto de los acontecimientos del mundo. Es buen hombre y un generoso vecino, le gusta adornar su calle para el 16 de septiembre y  para el día de la  Virgen de Guadalupe, se preocupa por los demás y cuando llega la influenza española hace fogatas de eucalipto a la orilla del pueblo para ahuyentar a la enfermedad y proteger a su gente.

            ¡Qué alegría, una niña!
            Con la ayuda de una comadrona, en la casa de Elena y Rubén, nace María Elena Álvarez  Bernal un  5 de octubre de 1930, en Zamora, Michoacán. Rubén se alegra mucho de que sea una mujer:
            —¡Es una niña! –dice, entusiasmado, a los familiares—. Será una mujer fuerte como Elena.

            Templo espléndido del gótico.
            En  las arcas de la Iglesia mexicana hablar de Zamora, Michoacán, provoca júbilo porque en la ciudad se vive un auge económico. El Santuario de Guadalupe, un templo espléndido del gótico, de los más grandes del mundo, genera un diezmo considerable  gracias a su gente devota, cumplida y temerosa de la ley de Dios. Las calles de este pueblo huelen a leche dulce y canela  por la elaboración de los chongos zamoranos.  Además la  exitosa siembra de  la papa ha hecho de Zamora una villa moderna,  que cuenta con telégrafo, teléfono, automóviles y hasta imprenta.  La energía eléctrica llega a las seis de la tarde y se corta a las seis de la mañana. También hay una institución bancaria y un cine.  Parte de este desarrollo se  debe a que miembros ilustrados de  las familias de hacendados y comerciantes, que  viven ahí,  les gusta estar a la vanguardia en novedades y cultura. Muchos de ellos tienen fonógrafo.
            El regulador de la conducta
            Una cuarta para caballos en la pared es el regulador de la conducta para los niños de la familia Álvarez Bernal,  y  María Elena  y sus hermanos le echan un ojo antes de ponerse  belicosos. A mamá le gusta cantar mientras borda o cose, pero no duda ni un  segundo en  usar  la fusta para restablecer el orden.  El castigo comienza con tres cuartazos,  la cuota  sube dos si alguien corre.
            En Zamora la vida es apacible y provinciana, una tarde de verano la familia va al cine a ver El Pequeño Escribiente Florentino, que trata de un chiquillo que ayuda a su padre por las noches y le va mal en la escuela por  ir desvelado. María Elena se tapa la cara para llorar. A la salida cae a la cuenta que valió la pena la llorada, ahora ya puede presumir que vio una película, escaso privilegio en la década de los treinta.

            Elías Calles: como Dios manda
            Cumplidos los cinco años, María Elena, debe asistir al párvulo, correspondiente al preescolar, pero los caprichos presidenciales afectan su pequeña vida y  las escuelas católicas están cerradas. Hace apenas unos años se terminó la Guerra Cristera promovida por Plutarco Elías Calles a quien  la gente de  Zamora considera un hipócrita pues fusiló sacerdotes, cerró iglesias y mató cristeros, pero casó a sus hijas en templos católicos, porque su mujer le exigió hacerlo como Dios manda. Cuando Calles deja el poder a Cárdenas, se impone la llamada escuela socialista convirtiendo a la educación en un programa sin religión. Por esto,  amigos y vecinos de los papás de María Elena, deciden no enviar a sus hijos a la escuela. No le temen al igualitarismo socialista sino a  educarlos sin los Mandamientos de la Ley de  Dios.
            Las familias católicas de Zamora que se niegan a mandar a sus hijos a los planteles oficiales están en el ojo del huracán, y a las ocho de la mañana un gendarme pasa, casa por casa, a revisar que los niños hayan asistido a la escuela pública:
            —Buenos días don Rubén, ¿fueron sus hijos a la escuela?
            —Por allá andan… —contesta el papá de María Elena con tranquilidad, mientras maniobra costales de maíz, frijol y  papas.
            —¿Está seguro, señor Álvarez?
            —Si gusta pase a revisar.  Sé bien que es su trabajo.
            El gendarme entra, a medio patio ve un solitario árbol de naranjo y  da un lento vistazo a las recamaras.
            —Tiene razón,  no se ve nadie.
            —Se lo dije. Hace rato que se fueron.
            —Gracias don Rubén, que tenga buen día.
            —Ándele, cuando se le ofrezca.
            Diez minutos después de que el gendarme se aleja, María Elena y sus hermanos salen del tapanco, el cuarto que sirve para guardar enseres viejos, donde estaban escondidos.  Salen  sofocados,  pero saben bien que si  el policía los descubre los lleva a la escuela y sus papás serán reprendidos por contrariar al Gobierno.
            En cuanto se despabilan trepan al naranjo:
            —¡Qué les parece si cada quien es dueño de una rama!
            —¡Sí, buena idea! –grita María Elena—. Esta es la mía. Mi rama preferida de mi árbol querido. Y nadie puede tocarla.
            Ella trae chile, sal y un cuchillo que maniobra con temeridad; parten las naranjas y las comen.
            —Allá viene mi mamá, no hagan ruido, dejen que nos busque…
            Pero mamá ya los ha visto, y les exige que bajen porque llegó la maestra particular.
            —Con que aprendan a leer, escribir y hacer cuentas –dice Rubén a su mujer—. Eso de la educación socialista se terminará, ya verás que volverán a la escuela. ¡Ah y  qué no se sienten cerca de las ventanas, puede entrar una bala perdida y matarlos como a tu papá con la leche!

            Con el corazón en las orejas
            Como la situación política no mejora, a los  siete años, María Elena  y Noni, la mayor, asisten de contrabando a clases con una religiosa del Sagrado Corazón de Jesús. Tempranito, su hermana  y ella meten los útiles en una bolsa de mercado y con el corazón en las orejas caminan hasta  la casa  de la señora Engracia que  presta su sala para tan noble labor.  Cada niño ha enviado de noche su silla y su mesa. Los recreos son en la huerta de la casona. En esa escuelita improvisada,  María Elena, aprende todas las poesías que puede y al  final del curso, vestida de papel crepé, es la protagonista de una  obra de teatro.
            La poesía es la usanza entre los escolares y  a Rubén le encanta que su hija declame  frente a amigos y familiares el poema de La Inteligencia:

                         Rugió el leoncillo, y al sentirse fuerte,
                        sacudiendo orgulloso la melena,
                        se despidió de su achacosa madre
                        queriendo altivo recorrer la selva…

             Papá motiva mucho a María Elena,  en su tienda y frente a los clientes, le pide que le recite una y otra vez el desenlace del poema donde el pobre leoncito es vencido por la superioridad del hombre. Con la aceptación y admiración de sus padres para su don de oratoria,  la niña se aprende las obras de teatro de memoria  y las recita por toda la casa. Siendo la segunda  de una familia de tantos, el liderazgo  le llega a María Elena por  practica constante, y organiza cuanto juego le viene a la mente con muchos seguidores.
             Para el día de la madre monta una obra de teatro e invitan a muchos vecinos. Después de ensayos y preparativos, una tibia noche de mayo en el amplio corredor de la familia Del Río sobre una tarima ex profeso, María Elena, Noni, su hermana, y sus amigas, escenifican Sacrificio Sublime. Esta obra de teatro trata de una niña que se declara culpable de robar un anillo al enterarse de que su mamá será condenada por el robo, sin haberlo cometido.  Rubén y Elena la felicitan, están orgullosos de su niña.


             ¿Quién es el que anda ahí?
            En verano, Elenita, ayuda a quitar los muebles de la sala y  las macetas de los corredores para guardar la cosecha. Papá  compra papás, frijol y maíz a los pequeños productores, los encostala y los vende  a los mayoristas. Con frecuencia envía cargamentos en el tren. En esos días, todos cooperan en el negocio, seleccionando, limpiando y acomodando, pero aún así  sobra tiempo y por la tarde se reúnen alrededor de la radio a escuchar al cantante infantil de moda:
            —¿Quién es el que anda ahí? ¡Es cri cri, es cri cri! —gritan al comienzo del programa de radio,  y sus  cabecitas se llenan de tortugas que van a la escuela,   hormiguitas  despintadas y un ratón vaquero que habla inglés. Gabilondo Soler, el Grillito Cantor en la radio, adorna la infancia de María Elena y sus hermanos.

            Dale al que te pida
            Mamá es todo para María Elena, ella es piadosa  con los pobres,  da limosna a los sacerdotes y envía flores a  la iglesia con frecuencia.  Es muy exigente a la hora de cumplir los Mandamientos de la Ley de Dios y los de la Santa Madre Iglesia, que sus hijos saben de memoria. Nunca cose o borda en domingo. Los vecinos la buscan para que les dé consejos por su sabiduría nata en cuestiones de la vida. Y es que ella los escucha con mucha atención, luego medita la cuestión  con serenidad, finalmente, con voz fuerte y segura, sugiere una solución al problema. Todo esto mientras amamanta al bebé en turno, remienda calcetines o borda.  Su frase más socorrida es: si  tienes dale al que te pida, que Dios proveerá.
            Por las noches rezan el rosario. A María Elena el Ave María ruega por nosotros le otorga una confianza mística en la vida y le da la certeza de que si se porta bien no irá al infierno, tal como amenaza con frecuencia el sacerdote en la iglesia. Al terminar el rosario sale con sus hermanas al patio a mirar las estrellas y ahí filosofan sobre los misterios de la existencia, se cuentan chistes y se revelan secretos.
           
            Los perros no son mascotas
            En la afortunada vida diaria de María Elena, los perros no son las mascotas preferidas sino alarma para los ladrones, y  la única razón de tener un gato es  para que acabe con los ratones.  Como su mamá cría pollos para el caldo y  engorda puercos para venderlos y comprar zapatos,  las obligaciones de los pequeños son desgranar el maíz para darle de comer a las gallinas, recoger sus huevos para hacer el desayuno,  llenar la pileta de agua para los cerditos y  alimentar, con los desperdicios de las comidas, al gato y al perro.
           
            Tacos paseados
             Los domingos van a misa con los zapatos brillosos por la boleada y la ropa muy planchada, como debe ser. De premio por el deber cumplido a la hora de comida mamá sirve churipo, que es un guisado tarasco parecido al mole de olla, luego papá les da unos centavos y compran un caramelo que van y degustan arriba del naranjo. El árbol es el lugar donde se olvidan del mundo.
            En ocasiones y para salir de la rutina dominical van al lago Camécuaro a nadar y a comer.  Mamá  saca la comida y la  reparte:
            —Son los mismos tacos de la casa –dice uno de los niños.
            —Sí, pero estos están más buenos porque son paseados y al aire libre –contesta ella con picardía.

            Terror al infierno
            En los ejercicios cuaresmales Elenita escucha decir al padre que si peca se condenará. De ahí en adelante ella se cuida mucho de decir mentiras. Por las noches sueña que pecó sin querer, que va a dar al infierno y su piel se achicharra, que el dolor es terrible y que no tiene escapatoria.  Entonces despierta sobresaltada, temerosa de no ser lo suficiente buena para alcanzar siquiera el purgatorio. Al amanecer, en el paroxismo del agradecimiento ve la luz del sol: otro nuevo día es una oportunidad más de ser buena, de alcanzar el cielo, de preparase para ser una católica cumplida.


            Primera comunión
            Para mamá Elena la Primera Comunión de sus tres hijos mayores es el acontecimiento más importante  que puede sucederles, puesto que van a recibir  por primera vez el sacramento de la Eucaristía, la hostia sagrada que representa el cuerpo de Cristo. Ella cose unos preciosos vestidos blancos para las niñas, e invita al sacerdote a desayunar después de la misa. Desde días antes prepara galletas, tamales, frutas, gelatinas y una gran novedad: un pastel de tres capas.  Decora los pasillos de la casa con frescas flores blancas por doquier y  cadenas de papel crepé blanco. También en la iglesia manda poner ramos de azucenas. La Primera Comunión es para María Elena una mañana  inolvidable.


            Llora de pena
            La suerte le cambió a Rubén Álvarez cuando cayó el precio de la papa, el principal ingreso, además, la casa que habitaban era herencia paterna y se vendió para repartir el dinero entre sus hermanos, luego el pequeño Enrique que padece una malformación en los pies  requiere otra operación. Rubén, agobiado por los gastos, cierra la tienda y se va a buscar trabajo a México, su mujer se queda sola esperando el noveno hijo y vendiendo todos los muebles para trasladarse.
            Meses después, la mamá de María Elena paré un hijo más, cumple la cuarentena encerrada sin que le dé el aire, como dicta la costumbre, y un buen día, bañada y limpia,  se trepa en el tren con todos sus vástagos.  Atrás, en el vagón de carga, van los colchones, los trastos, la ropa y la bendita máquina de coser, único patrimonio de la familia.
              Llegan a México a un departamento de la Colonia Estrella. María Elena y sus hermanas  entran a una escuela  cerca de la Basílica de Guadalupe porque reciben una beca de las madres adoratrices, gracias a una monja de Zamora que las recomendó. Sus hermanos van a otra. Sus padres tratan de que no vayan a la escuela pública donde tienen que cantar el himno socialista.

            Adiós cubiertos de plata
            Rubén Álvarez no consigue trabajo, pero Mamá Elena, sonriente y pidiendo   ayuda a Dios,  vende las cosas  de valor que trajeron de Zamora y soluciona la comida del día. Con frecuencia cocina  hígado de res para que estén bien nutridos de hierro, y no les vaya a atacar la tuberculosis.  Cuando  le toca  vender los cubiertos de plata  llora y  se pone triste, pero compra hilos y telas, y comienza a  bordar servilletas para venderlas. De ahí en adelante cose a diario, también pide fiado al carnicero o regalado al panadero. La familia es grande, las tortillas se acaban pronto, pero aún así mamá encuentra la manera de festejar el día de reyes con pan, y esto provoca gran alegría en los niños. Entre tantas penurias los pequeños ojos de María Elena la ven serena y alegre, tejiendo orilla de gancho para los pañales dobles de bombasí y dando el toque final a las chambritas y zapatitos para el bebé con el cual sumaran diez los hermanos. Su madre sonríe, canta y reza, a pesar de que en breve tendrá otro hijo en esa difícil situación económica.

              Ya hace medio año que llegaron y no han adquirido nada nuevo. A María Elena se le rompen los zapatos y mamá le dice que se los comprara hasta el sábado. Sin zapatos  no puede ir a la escuela, se angustia de  no asistir y llora toda la semana.  Cuando regresa al colegio, con su relumbrante calzado, sus solidarias compañeras le entregan un sobre con dinero: habían cooperado para comprarle unos.  María Elena llora de pena, la maestra la consuela:
            —No llores, con este dinero podrás comprar el vidrio para el paisaje de papel maché que estamos haciendo. Y no tendrás que pedirle dinero a mamá.
            La niña se consuela de inmediato, el diseño del árbol con pajaritos que pondrán en la manualidad le alegra el momento.  


            Noni enferma
            Cuando papá consigue trabajo la situación se normaliza, se cambian de casa y  lo primero que hace  Rubén es comprarle a su mujer unos nuevos cubiertos de plata. Ahora, María Elena va al colegio mañana y tarde,  y obtiene la mejor calificación en clase. María Elena es una madre pequeña, se siente responsable de sus hermanos que ya son once, y aunque mamá tiene dos empleadas que le ayudan, se turna con las hermanas mayores para cuidar a los más pequeños. Por una semana, ella le da el biberón al bebé y la siguiente lo hace Noni. Pero su hermana mayor  se queja de dolores en todo el cuerpo,  y finalmente las dos cosas las hace ella. También Enrique es su responsabilidad, lo toma de la mano, y lo lleva a sus terapias para los pies, luego en casa le quita los aparatos ortopédicos que le  causan tanto dolor, y le masajea los huesos.
           
             El terror continúa
            Los terrores nocturnos siguen, el miedo a pecar la persigue, para mitigar su miedo lee y relee las biografías de los santos que le regaló mamá, y les suplica que le ayuden a hacer el bien,  a sufrir todo lo que pueda en esta vida para no padecer cuando muera.  María Elena cumple doce años, su infancia termina y ya no está el naranjo para subirse a su rama preferida, olvidarse del mundo y comerse una naranja con sal y chile como en Zamora.
 
II
Tuércele el cuello al cisne

                                                                       
                                                                                                                                                           Con ingenuas palabras
                                                                                                                                                           y diálogos sencillos.
                                                                                                                                                                       Enrique González



            Primer trabajo a los quince años
            Al graduarse de la primaria, María  Elena, como pocas jovencitas de su edad, tiene la suerte de continuar con sus estudios; ella desea ingresar a la secundaria, pero la situación económica es difícil:
            —Hija, y si mejor estudias Comercio, son sólo tres años, y así podrías trabajar  pronto y  ayudarnos con los gastos —le insinúa mamá en tono conciliador.       
            Ella encuentra muy razonable la petición de su madre y acepta con gusto.
            —Perdón hija, pero el dinero apenas me alcanza…
            —Está bien. Yo también  quiero trabajar pronto para ayudarles.
            —¿Qué te parece el instituto Morelos de Tacuba? –le pregunta mientras  pica las vísceras que hará para la comida-. Las madres guadalupanas me han dado beca para ti y para tus hermanas.  

            Escribir con los ojos vendados
            Son los años cuarenta, estudiar Comercio  es un honor para una mujer,  muy pocas  son apoyadas por la familia para que continúen preparándose, pero  mamá Elena es una mujer decidida, sabe que su hija es capaz e inteligente.  Papá apoya las decisiones  de su mujer, está muy orgulloso de María Elena y nada le gustaría más que verla formada y educada, trabajando en una oficina.
            Cuando María Elena entra a la academia, aprende a archivar y a contabilizar, a hacer cargos y abonos.  En poco tiempo domina la taquigrafía, el idioma de las secretarias veloces para trazar las palabras antes de que el jefe termine de decirlas.  Le encanta la máquina de escribir que mamá le ha comprado y se sorprende tecleando con los ojos vendados.              
            A los quince años, María Elena, se gradúa y obtiene su primer trabajo de auxiliar de contador en los Almacenes París Londres.  Su sueldo mensual resulta salvador,  se lo entrega a su  madre, quien ha tenido un niño más, para que rente  una casa más grande  y el bebé  número trece llegue a un hogar más bonito.  Por esos días surge en el corazón de María Elena el sentimiento de unirse más a Dios y anuncia a la familia que quiere ser monja. Sus padres se regocijan, tener un sacerdote católico o una monja en la familia es un gran orgullo para las familias zamoranas.
           
            ¿Qué es Acción Católica Femenina?
            Al avanzar la industrialización en el mundo,  al final del siglo XIX surgieron en las ciudades familias desarraigadas de sus zonas rurales, que trabajaban  en las fábricas; se  les llamaba proletarios porque su única riqueza eran sus hijos: la prole.  La Iglesia hizo conciencia de estas  familias y sus necesidades,  y se crearon asociaciones para ayudarlos,  el papa Pío XII  pidió implantar en todas las parroquias católicas  esta nueva organización a la que se llamó Acción Católica. En México,  después de la persecución religiosa, se  estableció este organismo guiado por los  obispos y párrocos donde se congregó a  jóvenes y adultos.  Eran muchas las actividades, entre ellas  dar formación religiosa, social, cívica y política a las juventudes de quince a  treinta y cinco años. Así comenzó una experiencia de acción social exitosa: visitas a cárceles, comedores para indigentes, cursos de fabricación de medicinas, escuelas para obreras donde se enseñaba a leer, a escribir  y todo sobre sus derechos. También la colecta de medicinas, objetos usados y ropa, son actividades de  Acción Católica Femenina.
            María Elena entra a la Delegación de Empleadas de esta asociación y  ahí organiza una agencia de empleo para las mujeres, además de prepararlas para  la defensa de sus derechos laborales. Ella como miembro de Acción Católica se aprende la invocación que se usa para comenzar las labores:

            "Señor, enséñame  a trabajar sin descanso , a dar  sin esperar  otra recompensa que hacer tu voluntad".

             Por esos días conoce a  Carmen Lozada quien se aparece en su vida para convertirse en una amiga eterna, ella es la encargada de la Delegación de Empleadas, que observa el talante de María Elena para dar discursos y la invita a colaborar con ella.  Carmen es una corriente de aire fresco, en la sofocada vida familiar de María Elena, en la casa de su nueva amiga  aprende  a hacer cortinas bonitas y alegrar la casa con macetas,  a hablar con propiedad y a modernizar su vestimenta.  Mientras en su propia familia, María Elena es la columna fuerte en la que muchos de sus hermanos se recargan, ella se afianza en Carmen. Además en casa de las Lozada le han tomado un gran aprecio, la miman y la consienten.

            Pastorelas de Navidad
            Carmen y su familia organizan unas espléndidas pastorelas en Navidad. Todos se preparan con tiempo, los actores, que son sus sobrinos, se rifan el rol de diablo, y las tías cosen los disfraces. Unos días antes de Nochebuena plantan un escenario, invitan a amigos y familiares,  y presentan la función. Después de que el diablo es atrapado y recibe su merecido, toman ponche, degustan buñuelos y comen tamales. En estas ocasiones María Elena se queda a dormir en casa de Carmen, ahí se relaja plenamente; el resultado es que regresa a su hogar de buen talante, a convivir con sus hermanos. Por esos días un bebé más aparece en la familia, y lo bautizan de emergencia con el nombre de Jesús porque muere a las pocas horas de nacido.
             Cuando Carmen deja la Delegación de Empleadas, María Elena ocupa su lugar.
Ahora tiene que cambiar el horario de su  trabajo para  salir más temprano y poder  tomar el camión que la  deje  en la sede de Acción Católica a las cinco en punto y organizar lo que se necesite. Ahí se convierte en oradora, organiza jornadas vocaciones donde da cursos de formación espiritual, de preparación para el matrimonio, de vida religiosa y celibato. María Elena aprende a manejar grupos hasta de  cuatrocientos jóvenes, pues  estas jornadas son un éxito en el D.F. y en  la Cd. de México.

            Niñas bien
            En Acción Católica hay  de todo,  empleadas, obreras , estudiantes y  maestras  que se capacitan para hacer mejor su trabajo y ayudar a los demás.  También hay   chicas bien, jóvenes de clase acomodada que no tienen necesidad de trabajar, pero tienen espíritu de servicio a los demás.  A estas jóvenes, la asociación les imparte cursos de arte, música clásica y manualidades. María Elena aprovecha estas enseñanzas para pulir su educación. También organiza excursiones dominicales al campo con misa, reflexión, juegos y cantos. La logística de mover tres o cuatro camiones es difícil, pero no imposible, hay pocos entretenimientos para los jóvenes así que todo evento es muy concurrido.

            Fallece Noni
             Noni, la hermana mayor de María Elena  es maestra normalista en Cuernavaca, Morelos, le gusta su trabajo, pero sigue quejándose de que le duele el cuerpo.  Un  grisáceo lunes por la mañana  en el Distrito Federal,  le confiesa que se siente muy mal como para irse al trabajo. María Elena va por el doctor que vive más cerca, cuando regresa, Noni ya ha exhalado su último gemido. Fallece a los veinte y dos años a pesar de su juventud y su piel  fresca.  
            María Elena  abraza a sus hermanos, no le caben por más que estira los brazos, los consuela, llora con ellos, siente que sus actividades en Acción Católica han  hecho que descuide su deber de hermana. Por la noche un sentimiento de culpa no la deja dormir, siente que no disfrutó a Noni,  que no la comprendió en su enfermedad, que estuvieron alejadas.
             —Es voluntad divina que Noni haya dejado la vida terrenal. Son los caminos del Señor –dice su madre, embarazada del último de sus hijos—. Ustedes fueron muy unidas, muy buenas hermanas.  

            Voto femenino
            Los días se vuelven espesos, la muerte no se comprende. María Elena se  sorprende de que la naturaleza siga tan viva, tan insensible al dolor  humano. Amanece y se hace de  noche como si nada hubiera pasado, como si su amada hermana no hubiese muerto. La vida es ingrata, no pide permiso para continuar.
            Un día que camina por el Parque 18 de  Marzo, escucha la algarabía de las mujeres  ante el candidato priista  para la Presidencia de la República, Ruiz Cortines:
            —¡Si llego a ser presidente, lo primero que haré será otorgarles el voto a todas ustedes, las mujeres mexicanas.  Y también podrán ser candidatas en las elecciones!  —exclama en el micrófono.
            Hay una gran polémica en la ciudad por esta situación,  organismos mundiales como la ONU están presionando a los países que no contemplan el derecho al voto de las mujeres. María Elena es una mujer moderna en 1950. La mayoría de sus amigas y conocidas no trabaja, sólo esperan casarse.  Suerte que vive en la capital porque en provincia es muy mal visto que las señoritas salgan a trabajar.  Son tiempos en que  la joven mexicana pasa de ser inquilina de la casa de su padre a la de su esposo. Pero no es el caso de María Elena, ella trabaja desde los quince años, ahora tiene  veinte y tres,  y le gusta su vida,  ir y venir, ganar su propio dinero  y aprender cosas nuevas.  Cuando platica con su papá, él le reitera su orgullo por ser una mujer trabajadora y cumplidora de la ley de Dios,  y juntos comentan a la familia la bondad que el voto femenino traerá al país, sin imaginar siquiera que su destino estaba unido al sufragio de la mujer mexicana.  



            Mujeres desinteresadas
            Para 1953 se concede el voto femenino. Sin embargo, al pasar el tiempo, María Elena  acepta con decepción  que  la conciencia ciudadana en la mayoría de las mexicanas continuó igual de dormida.  A casi nadie le interesa saber que el  voto es el instrumento principal de la democracia. Muchas ni siquiera saben lo que significa democracia, sólo están interesadas en niños y pañales como si el trabajo de su esposo, el alimento de los hijos y la compra de tela para pañales no dependa de la política. Tampoco  están conscientes de que todo ciudadano debe vigilar los actos del Gobierno y el buen uso de los recursos del país.


            Presidente y presidenta
            Acción Católica, donde María Elena es la presidenta diocesana de las jóvenes, tiene su contraparte masculino, y por  ahí se escucha el rumor de que el presidente de los jóvenes ha dicho que presidente y presidenta hacen buena pareja.  Pero ella está entregada a su apostolado, tiene una necesidad mística de ayudar a los que sufren, de padecer junto con ellos, de ganarse el cielo, de no condenarse. Con la muerte de Noni, la religión es su gran consuelo. Saber que se cumplió la voluntad de Dios al llevársela, eso le da resignación y quiere estar más cerca  de su Señor Jesucristo.  La admiración que le tiene a los sacerdotes y a las religiosas que entregan su vida al servicio de los demás la hacen seguir pensando en que un día  será monja. En cuanto haya menos necesidad económica en la familia ingresará al convento.
           
             No siente el alma de las cosas
            Pero Abel,  el presidente nacional de Acción Católica, es un joven íntegro,  servicial y católico, que se ha metido en sus pensamientos sin ser invitado y le ha pedido que sea su novia.  Además, tal y como se usa,  le regala los libros de poesías de Enrique González  Martínez:

                        Tuércele el cuello al cisne,
                        de engañoso plumaje…
                        no siente el alma de las cosas,
                        ni la voz del paisaje.

            O uno más romántico que la introduce en un terreno no explorado como es el amor de pareja.
           
                        Iremos por la vida  como dos pajarillos
                        Con ingenuas palabras y diálogos sencillos.

            Con rubor de granada, María Elena decide consultar con su director espiritual. Ella jamás toma una decisión importante en su vida sin la opinión de la autoridad eclesiástica:
            —Es Abel, el presidente  de los jóvenes, dígame usted si estará bien que acepte su propuesta de noviazgo. 
            —Los caminos del Señor son muchos. Acéptalo como novio,  y si con el tiempo sigues pensando en entrar al convento, lo harás totalmente decidida.
            —He estado leyendo un libro que se llama  Azahares, Espinas y Rosas,  y supe que en el matrimonio también se sufre mucho.
            —Según he sabido se sufre de verdad hija.

           
            Por poco va a las Olimpiadas
            Y es que Abel  es digno de admiración, además  de su carácter firme, todos los días  sale de su casa a las cinco de la mañana, toma el autobús y se baja en el Zócalo. Desde ahí se va corriendo a un campo de entrenamiento y regresa a pie al hogar.  En sus pláticas, le cuenta  que fue  subcampeón en cuatrocientos metros planos y que por poco y va a las olimpiadas de Londres en 1948.  Él, a pesar de su juventud, ya imparte unas cátedras  en la Facultad de Derecho, en la de Contaduría y en la Escuela Bancaria.  
            —La mejor manera de influir en los jóvenes  es el ejemplo.  Viviendo los valores.  Siendo íntegro y  ganándose su respeto –comenta a María Elena.


            Parias de la tierra
            La nueva pareja se ríe recordado sus  tiempos infantiles  en la escuela socialista del Presidente Cárdenas.  Él le ha confesado que en aquellos días  su familia pasó apuros económicos  y tuvo que asistir a  la escuela pública donde todos los lunes tenía que cantar la letra del himno socialista:

                        ¡Arriba, parias de la Tierra!
                        ¡En pie, famélica legión!
                        Atruena la razón en marcha:
                        es el fin de la opresión.

            —¡Fuera bueno que  se hubiera terminado la opresión! –dice ella.
            —¡Y lo teníamos que cantar todos los lunes! Lo peor fue cuando dibujé una casita y a un lado una iglesia, el maestro me regañó frente a todos, y me dijo que en su salón  no se pintaban cruces. Fue humillante. Desde ahí  supe que en México teníamos un Gobierno represor.
            En las visitas que le hace como pretendiente concuerdan en que les molesta la injusticia. María Elena le cuenta que no le parece justo que a las trabajadoras de los bancos no se les permita sindicalizarse, mientras en casi todas las áreas  los obreros ya están  sindicalizados.
            —Quisiera poder hacer algo –expone ella.
            —Puedes hacer mucho, pero recuerda que el cambio debe de  venir desde arriba, de los que hacen las leyes.



            Votar por primera vez
            A estos incipientes enamorados  el corazón les late al estar juntos, pero también cuando hablan de temas sociales; los dos  sueñan con promover cambios en México, que haya más justicia y más congruencia en el Gobierno.
             —En mi tesis profesional la primera cita que escribí dice: "un buen gobierno siembra la justicia  en el alma de los hombres" –le comenta Abel, orgulloso.
            —Es muy cierta, sin embargo este Gobierno hace lo contrario. Ha habido tantas injusticias, acuérdate de la Guerra Cristera —dice ella.
            —Fue terrible y en la elección donde participó Almazán mataron a un hombre por querer presidir la casilla.
            —Aunque tengo miedo, voy a votar este 3 de julio de 1955 para la  elección de diputados.  Será un acontecimiento histórico: la primera vez que votamos las mujeres, —añade, María Elena expectante.


            Saliendo de misa
            María Elena siente que Abel la entiende en sus deseos de justicia; es íntegro y  soñador y la busca para hacer familia.  Una tarde, de persistente y  fina lluvia,  él le pregunta  si acepta  ser su novia.  Ella le dice que meditará su propuesta.   
            —Espero tu respuesta dentro de un mes, saliendo de misa en la Villa de Guadalupe.
            Las amigas de su madre le han dicho que el abuelo de Abel  fundó el pueblo mexiquense Xonacatlán de Vicencio  y que todavía pende un gran óleo con su retrato en  el Palacio Municipal y una estatua en la plaza del pueblo.
             —Indudablemente que es un buen partido, es muy católico –arguye su madre—. Y  de una familia muy recta; imagínate, dicen que su papá cuando era  presidente de la Suprema Corte de Justicia desafió al  mismísimo Presidente de la República…
            María Elena acepta el noviazgo, y dos  años después le da otro sí bajo la cúpula octagonal de la Basílica de  Guadalupe.


            Boda y huída
            Aunque mamá Elena no quiere angustiar a su hija  y menos en la víspera de su boda, uno de sus hijos, el de trece años, se ha escapado de casa y está muy preocupada. Él estaba  estudiando la secundaria, pero se ha disgustado porque mamá le pide que busque un trabajo por las tardes. Con el corazón rebosante y el pendiente por su hijo, Rubén Álvarez y Elena Bernal, entregan a  María Elena, de veinte y siete años, en el altar, el 2 de marzo de 1957. El  Arzobispo Miguel Darío Miranda ofrece la misa.
             María Elena va vestida de blanco, los labios pintados de tenue rosa, menuda y alegre, él la espera en el altar, formal y brillante, todo un caballero. Frente a la Virgen, la  familia y los amigos, juran vivir en el amor y formar una bonita familia.
              El júbilo es grande, pues hasta ahí han llegado representantes de todas las diócesis de la República porque Abel es el presidente nacional de Acción Católica y no todos los días se casa una presidenta con un presidente. Con gritos de alegría, cada uno de los representantes, muestra la bandera de su templo y desean felicidad a la pareja.
             
                Por los manglares de Acapulco
                Los familiares de ambos les preparan una recepción en una casa de Jardines del Pedregal de San Ángel. Ahí acomodaron mesas con  bocadillos y vino. Los nuevos esposos brindan, bailan, y reciben abrazos de buenos deseos. Los hermanos pequeños de ella corretean por todos lados, el más chico y último hijo de la familia Álvarez Bernal tiene menos de cinco años. Por la tarde, lo nuevos esposos  se van a Acapulco. La luna de miel es en el hotel de Pensiones.  Abel y María Elena han hecho cuentas y apenas les alcanza para pasear en canoa por los manglares y disfrutar la playa, pero no necesitan más: el mundo es nuevo descubriéndolo juntos.
             

               El multifamiliar número 31
               De regreso a la ciudad fijan su domicilio en el departamento 31 del multifamiliar para maestros en la Ciudad Universitaria. Por suerte para ellos el trabajo de Abel les permite establecerse mejor que algunos amigos y primos que se han casado con menos recursos.
            La rutina que María Elena tuvo por más de diez años como empleada  de Almacenes París y  como presidenta de  Acción Católica  ha cambiado. Al contraer matrimonio sale del grupo juvenil y, además, deja de trabajar.  Ella extraña su independencia económica, pero son tiempos en que la mayoría de las mujeres casadas no salen a la calle a laborar.  Siente que le sobra tiempo, va  a misa diariamente, hace el poco quehacer de la casa, visita a su madre y  va en autobús a san Ángel para hacer las compras. También toma a su cargo los niños del edificio, les enseña el catecismo, les confecciona sus trajes blancos y les acompaña a celebrar su Primera Comunión.


            Hijo por año
            Como es la usanza, ella espera llegar embarazada de la luna de miel.  Está decidida, como mamá Elena, a tener los hijos que Dios le mande. Pero el tiempo pasa  y no hay anunció de bebé.  La mayoría de sus amigas y parientes tienen un hijo por  año y ella todavía no. Por su  misma fe no puede  revelarse ante la voluntad de Dios. Mientras tanto, comienza a  ayudar a Abel revisando los exámenes de los estudiantes  y con las diligencias propias de un abogado. A él le gusta su sentido común para resolver los casos, le parece practica y justa; su fresco punto de vista le amplía el panorama a la hora de  resolver una cuestión jurídica.


            El librito de la esposa perfecta
            La finalidad de María Elena al casarse con Abel es hacerlo feliz, ha devorado el texto de La Esposa Perfecta en el que vienen los pasos para tener un matrimonio armónico.  En menos de  ochenta hojas, la autora, da la  formula mágica para hacer feliz al marido:
            " ...En cuanto él regrese del trabajo y toque a la puerta, usted debe abrir sonriente y  con un platón de botanas porque los hombres cansados y hambrientos se ponen de malas. Si ha de quitarse la camisa  hay que lavarla de inmediato  no vaya a ser que la quiera limpia la siguiente mañana y vayan a discutir. El principal quehacer de una esposa es adivinarle el pensamiento a su hombre".

            Una noche, mientras él revisa exámenes, ella  le sirve un café y  lo pone en un tazón en la mesa. Abel la mira confundido:
            —Creo que se sirve en taza chica  y sobre un platito…
            María  Elena se disculpa muy apenada.  Más de diez años trabajando en oficina la han distraído  de las ocupaciones de una mujer de hogar. Son este tipo de errores los que quisiera  no cometer.

             De Acción Católica a Acción Nacional
            Acción Católica es un organismo muy dinámico en México, siempre está capacitando a sus afiliados con cursos, conferencias y talleres.  A los jóvenes se les motiva para leer, mejorar su vida familiar, desarrollar su espiritualidad. Es una superación constante.  Abel y María Elena pudieron haber pasado a formar parte de la asociación de mayores, pero los sacerdotes  les han pedido se acerquen a la política  para que trabajen para un México más justo.  La mayoría de los líderes de Acción Católica se han vuelto miembros activos  del Partido Acción Nacional; los primeros presidentes del Partido, después de su fundador,  salen de esta organización.  
            En el sexenio de Miguel Alemán,  la corrupción produjo muchos nuevos ricos y  una gran pérdida del poder adquisitivo del salario mínimo.  Ruiz Cortines, aunque estableció que se  lleve a cabo la declaración patrimonial y mostró la suya al principio y al final de su mandato para evitar el robo, tuvo que devaluar el peso, lidiar con el descontento en el gremio magisterial, y con la amenaza de huelga de los trabajadores del ferrocarril.  
            Parece mentira, pero a casi cincuenta años de la Revolución Mexicana todavía  hay grandes latifundios en algunos Estados. Con la situación así, Abel y María Elena, aceptan el desafío de  cooperar para formar un México mejor. Ellos saben que los cambios deben venir desde arriba.
            —De quienes hacen las leyes –dice María Elena, cuando se inscribe como militante del PAN.





III

Miradas que se cruzan


                                                                                   
                                                                                    No hay cerradura para la libertad de                                                                                                                                          mi mente. 
                                                                                                                                                Virginia Woolf



  
            Poder que anega las manos
            —Veamos de  nuevo las estrellas –les dice  Gómez Morín, el fundador de Acción Nacional, a Abel y  María Elena, a casi veinte años de la creación de su Partido.
             Él les mira de frente y les contagia  la certeza de que se puede mejorar la política mexicana, de que pueden  ayudar  a que se reforme.
            El PAN surgió en los tiempos en que el pueblo estaba confundido con la imposición de la educación socialista y los cristeros asesinaban maestros rurales. Su objetivo fue juntar  grupos y fuerzas dispares, y apoyándose en el liberalismo político,  crear una opción  a la hora de votar: un gobierno que no sea apoyado por las armas, sino por el humanismo.
            Manuel es un estudioso del derecho, rector de la UNAM, un erudito consumado. Él sabe que  los apetitos del hombre nunca terminan, satisfecho un deseo surgirá otro, y sin educación, sin conocimiento de la historia, sin integridad,  los defectos del ego se acrecientan. Las buenas intenciones se pierden cuando el poder anega las manos de un  gobernante de espíritu débil,  y  en consecuencia el pueblo padecerá los  hierros de su carácter, dice en el mitin:
            —En este teatro que es la política mexicana, el fuerte no es el Gobierno sino el ciudadano ¡Qué todo mexicano se vuelva político, qué salga de nuevo a ver las estrellas! 
            Él tiene la convicción de que se puede; cruza la mirada con cada uno de los militantes,  y  cuando toca  los ojos de María Elena conquista sus ideales para siempre.
           

             Primera vez
            México, como el matrimonio de María Elena y Abel, es tan nuevo. El Partido está hambriento de militantes jóvenes, decididos y abiertos, de mentes modernas. Apenas se inscriben en Acción Nacional a ella la  nombran presidenta de la Sección Femenina y secretaria del Distrito XVII  del D.F.  Abel es colocado como jefe distrital y lanzado como candidato a diputado suplente del doctor Raúl Velasco Zimbrón.
             Los hijos siguen sin llegar, el médico le ha recetado a María Elena un tratamiento de hormonas para la fertilidad y Abel le pide que no se preocupe por eso,  le sugiere que se prepare  más, que lea todo lo que caiga en sus manos, que deje atrás las biografías de santos, que abra su  mente. La conoció siendo  una líder en Acción Católica y considera justo que siga desarrollando su talento natural, su  don de conferencista que forjó en las obras de teatro y en las poesías que declamaba en Zamora.   Ella comienza por  leer los  escritos de Abel  que tratan  de Desarrollo Económico de México,  de la Revolución, de Sociología y por supuesto de Política y Democracia:
            —Qué el pueblo conozca y escoja por quién votar, es la única solución –dice él.
            —Sí,  pero  para ello tiene que haber opciones de buenos candidatos  –agrega ella.



            La Doctrina Social Cristiana
            La lectura del libro Humanismo Político, escrito por González Luna es uno de los textos que más influyen en la vida de María Elena. González Luna fue el primer candidato de Acción Nacional para presidente de México, y su filosofía personal gira  alrededor de la Doctrina Social Cristiana que tanto auge tiene en Europa por estos días. A  María Elena le gusta, también,  ir a sus mítines y escuchar su voz firme y vibrante compartiéndoles la encíclica papal Rerum Novarum dictada por el papa León III, quien identifica al capitalismo como causa de la pobreza y degradación del trabajador. En este escrito, Su Santidad pide que el  trabajo del hombre no sea considerado mercancía, que haya protección a la mujer trabajadora, prohibición al trabajo infantil, previsión social, derecho a la propiedad privada.  Toda esta retórica, expuesta por González Luna, se le acomoda  a María Elena con sus ideales políticos y creencias religiosas.
           

            Rifas y vendimias
            ¿Y por qué mi Distrito no tiene Sección Femenina? Se pregunta María Elena, y se da a la tarea de formarla. Su trabajo en la Sección Femenina del PAN es vencer la apatía y el abstencionismo femenino,  algo así como picar piedra. Muchas mujeres no son tan entusiastas, creen que hay cosas más importantes que hacer como  bordar o cocinar, pero ella se las ingenia y les imparte cursos de  formación familiar, decoración de la casa y  entre esto y lo otro les  agrega temas políticos. Todo es importante en la vida.
            Por esos días Abel le ha pedido, serio el semblante y parpadeando sus ojos soñadores, que  aparte una fracción más grande del presupuesto familiar para la cooperación que hacen mensualmente al  PAN. Aunque Abel gana bien, la  vida familiar es austera, él dice que  le debe al pueblo de México su licenciatura porque la hizo en la UNAM  y  fueron los impuestos de los ciudadanos quienes pagaron su carrera,  por eso cobra lo justo a la hora de litigar y no piensa enriquecerse a costa del daño de otros.  María Elena está acostumbrada  a estirar los dineros, en una familia tan grande como la suya, aprendió bien la lección y coopera entusiasmada con una cuota más amplia.  También organiza rifas  para pagar la renta de su oficina de secretaria.  
            Usted hace mi trabajo
            En muchas familias de Acción Nacional hay una alcancía en la cocina con el fin de  ahorrar para  tal o cual candidatura, así apoyan a sus candidatos y  al Partido.  Las mujeres de Acción Nacional  hacen peregrinaciones a los negocios del centro de la ciudad, a las casas de amigos, familiares y personas de buena voluntad,  solicitándoles que cooperen con lo que puedan. En una tienda comercial  les regalan cámaras fotográficas, vajillas y  juegos de vasos  para rifarlos.  A María Elena le toca rifar una cámara, hace la lista de los números y  pasa a los consultorios de médicos  a ofrecer boletos. Su costo son $2.00  Ese día uno de los doctores le da un billete de $50.00 y ella se apresta a darle  25  boletitos.
            —No, no quiero ni un boleto, Elenita.
            Ante los ojos de intriga de María Elena, él agrega:
            —Usted está haciendo el trabajo que yo como ciudadano  debería hacer:  preocuparse por la política de mi  país.
            Ella da las gracias entusiasmada, jamás nadie le ha dado un donativo tan grande, ni agradecido la lucha que hace por la democracia.
           
            Cooperación en los cruceros      
               La venta de ropa usada es una forma fácil de hacerse de algunos pesos y María Elena y  sus amigas corren la voz de que reciben ropa y objetos usados para luego venderlos  en las colonias de la periferia. Cuando reúnen suficientes cosas la suben en sus camionetas, se van a las colonias  y exponen su tendido.  Con frecuencia,  ella cita a las militantes en los cruceros más concurridos y, bote en mano, piden a los automovilistas que les apoyen con una o dos monedas para la democracia.
            Carmen Lozada su amiga de Acción Católica, que muchos años antes emigrara también al PAN, ahora es comisionada nacional de las mujeres y responsable de los eventos que se organizan. Cuando hacen las kermeses por región para juntar fondos, a  María Elena le toca picar la fruta, atender el puesto del ponche y lavar los  jarritos, y también le ayuda a Carmen a juntar los dineros finales de los puestos.
             
            Las cuotas que mantienen al  PAN son voluntarias y moderadas, hay quien  da $5.00 y quien  pone $20.00,  algunos alegan que están en crisis,  otros más reclaman que  de nada sirve cooperar que el Gobierno se ríe de ellos.  El Dr. Raúl. Velazco Zimbrón, primer candidato a quien María Elena y Abel ayudan en el Distrito XVII,  sobretodo porque  Abel es el suplente, consigue donativos mayores para su campaña con  amistades y familiares. María Elena y Abel  trabajan mucho en pro del Partido y están muy comprometidos, tienen un sueño que es la democracia y eso los une como pareja.  En esos días los dirigentes de Acción Nacional  los nombran consejeros nacionales.
              
            ¡El tapado no!
            La primera tarea que  le toca  a la pareja en Acción Nacional es  la campaña para Presidente de la República en las elecciones de 1958.  El candidato es  Luis H. Álvarez,  quijote norteño,  delgado, aferrado y soñador que apuesta como suicida su fortuna familiar a la democracia. Viene desde Chihuahua prendiendo entusiasmo pueblo por pueblo con el lema de Casa, Vestido y Escuela. Le cuentan  a María Elena que lo han metido a la cárcel en Zacatecas, lo encañonaron en  Jalisco  y le niegan el Kiosco para el mitin en casi todas las ciudades, pero tiene  energía de hierro y  da la mano, mira de frente,  pide su voto y  gana simpatías y adeptos para el Partido. Por el PRI el candidato es  Adolfo López Mateos.
               María Elena y Blanca Magrassi, la esposa de Álvarez, se conocen y simpatizan de inmediato, las unen sus ideales y  esos maridos voluntariosos que sueñan con la libertad de elección y quieren hacerle una guerra civilizada al PRI  para que aprenda a ejercer la democracia.


             Primer acto: el empadronamiento
            —Lo primero que hay que hacer es promover el empadronamiento,  entusiasmar a  la gente a registrarse como electores para que puedan votar, cierto  que predomina la apatía, a pocos les importa, pero sin empadronarse  es inútil gastar en propaganda,  y no vamos a desperdiciar el dinero de las cuotas de los  militantes –dice Blanca.     
            El gran tesoro del PAN son sus mujeres, María Elena y  sus amigas se paran fuera de las iglesias o en las entradas de los mercados para invitar a la gente a darse de alta en el padrón.  Los de Acción Nacional no cuentan con la radio  para hacerse publicidad. No hay libertad de expresión. Pero las panistas están acostumbradas a luchar contra la corriente por eso recorren vecindad tras vecindad y tocan casa por casa para invitar a las reuniones donde se explica la doctrina del PAN y  el deber ciudadano de empadronarse y  votar.
             Mientras tanto Blanca Magrassi sigue a su marido a todos los pueblos del país  e inaugura con ello la costumbre de que  la esposa acompañe al candidato en las giras electorales:    
            —Visitamos quinientas treinta comunidades  de todos tamaños y colores –le confiesa Blanca a María Elena-. Ha sido muy riesgoso: en Tlalnepantla  me regalaron unas  flores  de cempasúchil,  luego una panista  me preguntó por qué recibí ramos de muerto.  En ese momento comienzan los disparos, las flores era la señal para el inicio de la ofensiva.  Nos tiramos al suelo, todo mundo gritaba; a un periodista lo hirieron y la  sangre asustó a los agresores. Corrimos a perdernos.
            Aún así la campaña prende al grito de ¡Álvarez sí, el tapado, no!  El tapado es el candidato del PRI porque nadie sabe quién es. Su figura es misterio, hasta que el  Ejecutivo  lo destapa  a los medios de comunicación.   
 
            Hablándole al aire
            En el PRI se han puesto nerviosos, esta gente panista, tan movida, está haciendo olas, ha cundido una simpatía jamás vista.  El ejército está a la expectativa.   María Elena y los de Acción Nacional preparan un mitin en  la colonia  Alfonso XIII y para atraer más gente anuncian que una enfermera dará un curso de primeros auxilios.  La noticia del evento se difunde con tal éxito que  una hora antes  del mitin la plaza es cercada por la milicia con el fin de evitarla.  María Elena tiembla cuando  ve  a Abel  enfrentándose  a los militares, diciéndoles en jerga legislativa que  el derecho de expresión es constitucional.  Los soldados comprenden poco  y lo dejan subir al templete.
            En plena soledad y rodeados de  los militares,  la enfermera da su  curso de salud y  Abel su discurso político.  Muchas caras escondidas, temerosas del régimen, miran desde lejos a Abel, amparado por la Constitución, hablándole al aire.


            Muertos activos
            Comprobar la veracidad del padrón electoral es  titánico. Cada vez que va a haber elecciones los que quieren votar tienen que darse de alta en el padrón electoral, pues no se guardan los archivos.  Por eso cada tres o seis años los panistas primero promueven el registro de electores y luego revisan la autenticidad del padrón.  Ellos son  los únicos interesados en un registro más amplio y correcto.  María Elena, en esas fechas, siente que  los días son demasiado cortos y que a veces no alcanza ni a respirar, porque cerrado el empadronamiento hay que checar que  el padrón sea auténtico.  Se forman equipos que vienen a ayudar a diferentes horas. María Elena recibe a algunos de los grupos en el comedor de su casa, muchas panistas llevan a sus hijos para que ayuden.

            Segundo acto: checar el padrón
             Antes de las elecciones el Gobierno les da, de mala  gana, una copia del registro del Padrón Electoral en  papel cebolla, tan delgado que  con cualquier rasgadura queda imposible de leer.
            —Los votantes están por abecedario según su nombre y los necesitamos por domicilio, recórtenlos y péguenlos por calle —les ordena ella.
            —¿Y  para qué los acomodamos por calle? –pregunta la hija de una panista.
            —¡Para que sea más fácil ir a checar los domicilios y verificar que los  electores son reales, que no los inventó el PRI!  —exclama María Elena—. No será la primera vez que hagan votar a los muertos.   

            Honrados, en la vida diaria
            María Elena ha perdido su capacidad de asombro, educada en la honradez y casada con un hombre íntegro como  Abel, no entiende qué le pasa a los mexicanos en las elecciones.  Muchos de ellos son honrados en la vida diaria, pero en cuestión política hacen trampa. A  la hora de buscar a los individuos del  padrón en sus domicilios, algunos no existen; se levantan actas sobre el asunto y se presentan:
            —Señor notario aquí está la lista de  los  muertos y  los fantasmas que votan por el PRI.
            El hombre, da  fe de las fallas del padrón y le entrega una acta notarial  de fraude. Abel con el papel en la mano acude al Colegio Electoral para fundamentar la denuncia, donde una secretaria turbada la archiva de inmediato y le sonríe falsamente. Todos son cómplices del sistema.
            En Chihuahua hay noticias catastróficas, José de Jesús un joven que pegaba propaganda panista  ha sido asesinado. La violencia del Gobierno ha  superado los límites de la cordura.  En respuesta a este agravio los militantes de Acción Nacional  de esa ciudad toman una  estación de radio y  culpan a Ruiz Cortines de la muerte del joven.

            Tercer acto : ¿Quieres ser representante de casilla?
            —Disculpa ¿Quieres ser representante de casilla en la próxima elección a Presidente? –pregunta María Elena a los simpatizantes.
            Es difícil conseguir  gente para representar al PAN en las casillas. Tienen miedo. Desafiar el sistema es cosa de locos. Cuando  juntan un grupo de representantes hay que capacitarlos, y por supuesto, los cursos de capacitación  son por cuenta  de María Elena y sus compañeras panistas:
            —¡Es muy importante saber qué hacer para  evitar las trampas en el día de la votación! –exclama.


            ¡Queremos cooperar!
             El primer domingo de julio de 1958  los panistas distribuyen entre los representantes de casillas, hojas blancas, papel carbón,  lápices y  plumas. También  compraron sellos para que quienes no saben firmar pongan su huella digital. El Gobierno no da ayuda económica ni materiales para estos menesteres, le conviene el desorden y  la confusión, son sus mejores aliados para ganar la elección.
            A última hora  nobles corazones de ciudadanos mexicanos se contagian de entusiasmo y quieren votar, pero no se han empadronado.
            —¡Queremos cooperar! –dicen.
            —¡Lo único que nos falta es comida para los representantes de casilla! –insinúa María Elena—. Pueden regalar tortas.
            A medio día, atendiendo un votante y otro,  los representantes de casilla  reciben unas deliciosas tortas de un grupo de nuevos simpatizantes. Más tarde  se cierran las  elecciones con gran expectativa.  
            Conforme van pasando los días, los ánimos van decayendo. Aunque se ganan  seis diputaciones, los nuevos diputados son obligados, por los dirigentes panistas, a no aceptar el triunfo que el Gobierno ya les reconoció,  alegando fraudes en otras casillas y buscando justicia.  Cuatro de ellos se niegan  a acatar  las órdenes  y son expulsados de  Acción Nacional. Se trata de dignidad, de  que se acaben los fraudes, les han dicho, no de seguirle el juego a los priistas.  Hay opiniones variadas.

            El desenlace
            López Mateos  obtiene el poder.  El esfuerzo fue supremo, pero gana la ignorancia, el miedo y la indiferencia. Sin embargo María Elena siente que  hay un despertar precioso y único en las conciencias;  fueron tantos los que votaron por primera vez,  muchos  los que vivieron  la verdadera democracia y comprendieron que  elegir  a sus gobernantes es un derecho natural del hombre. Con esto, se da por bien servida.  Ella como todos los panistas  ganan en prestigio. El PAN concentraba  su votación  en el Bajío, Michoacán y Oaxaca, ahora  el Norte se ha activado.  La gente llama  a los panistas los místicos del voto: ángeles defensores de un derecho nacional.

            Poliche y Teresita
            El tratamiento hormonal que  le receta el doctor a Elena surte efecto y Felipe de Jesús nace una fresca mañana de diciembre  de 1959, recordándole a  los nuevos papás que la política es terrenal, la paternidad divina. Lo  bautizaron con ese nombre por ser el patrono de Acción Católica, donde se conocieron y se hicieron novios.  Poliche, como le dicen de cariño es un niño bondadoso y tierno de ojos negros y ceja árabe que, apenas empieza a crecer, pone de manifiesto su compasión a todo ser sufriente. María Elena está muy atareada con los pañales y biberones, el nacimiento de Felipe  abre su conciencia,  se maravilla ante el proceso de la vida.  Su madurez se muestra en las  conversaciones con su marido  sobre justicia y política.
            A ella  le gusta acompañarlo a los mítines del presidente del Partido,  González Torres,  quien señala los errores de  López Mateos:
            Este Presidente en lo político desdeña a la ciudadanía, en lo educativo desprecia a los padres de familia,  en lo económico desplaza  a la iniciativa privada,  parece  un gobierno comunizante —señala enérgico.
            Y es que recién ha muerto Stalin y  la información sobre los gulags y campos de concentración donde  mató a casi todos sus generales, estremece a cualquiera y todo lo que huela a comunismo despierta  más temor que nunca.  
 
            Son días en que la rutina diaria de María Elena es deliciosa. Ella es de cutis fresco, de ojos redondos, de talle delicado, alegre, dedicada y joven.  Su marido aunque no posee el librito del  esposo perfecto, sabe que su principal deber como compañero católico es hacerla feliz y quiere construirle una casa. Para ello hipoteca la vivienda  de su  madre para comprar un terreno en la Delegación de Tlalpan.  En un giro de suerte la hipoteca es rechazada y la señora tiene que ir a vivir con ellos. Es una situación que apena a la suegra, pero tratan de pasarla bien acompañándola a la   ópera en Bellas Artes, ahora que es la temporada.
            Tiempo después Abel instala a su madre en otra casa y compra el terreno que quería. El lugar es grande y está rodeado de siembras de hortalizas y granjas. Unos parientes los animan a instalar unos gallineros y María Elena se convierte  en productora de pollos. Compran dos mil aves de engorda y contratan a dos ayudantes para que limpien las jaulas  y les den purina, el alimento de moda que hace su carne más  jugosa.  Por la tarde, ella les prende los quinqués de petróleo para que coman toda la noche y engorden más pronto. Después de un mes y medio los pollos están listos,  un camión llega por ellos y  la pareja recibe su pago. Con este negocio obtienen una buena ganancia y compran ladrillos para construir la casa, ahí mismo, en el pródigo terreno de Tlalpan.  No imaginan que esa será su casa para toda la vida.
             En una ocasión llega una epidemia y amanecen muchos pollos muertos, ahora María Elena sabe que  tiene que vacunarlos en fechas precisas.


            Abel pierde para diputado
            Justo cuando Felipe de Jesús empieza a caminar, María Elena decide  tomar su tratamiento de hormonas para embarazarse, y  a los nueve meses, en plenas lluvias de agosto, nace Teresita  una niña de ojos negros y pestañas de lluvia como su padre. A pesar de que Abel  pierde una vez más en su candidatura para diputado, la familia  está unida y  alegre.  Los pequeños son el sol alrededor del cual giran sus vidas.

            Desafortunadamente unos llegan y otros regresan al centro de Dios; por esos días Rubén Álvarez, el padre de María Elena, fallece.  Tuvo una enfermedad larga,  pero mamá Elena lo cuidó con dedicación y esmero. Se cierra un capítulo de su existencia,  el ser que le dio la oportunidad de la vida y seguridad de mujer, se va, deja su cuerpo y se convierte en espíritu. Ella observa a su  madre, es una viuda  con hijos pequeños  que mantener,  y sin embargo  no pierde la fe, y todavía más importante,  ama la vida y cree en los demás.  Entre la tristeza, su madre le cuenta que ha recibido noticias de su hijo,  el mismo que se fue de casa un día antes de su boda, él ha escrito que está en Estados Unidos trabajando,  y que le está yendo muy bien.


            Los plurinominales
            Los plurinominales entran a la Cámara en 1963.  Es una gran victoria para los panistas, un aire que renueva esperanzas.  La Reforma Electoral promovió que hubiese  diputados de Partido, representantes que según el número de votos en las últimas elecciones tienen derecho a ocupar un escaño,  por esta razón  veinte panistas ya están intentado legislar en medio de los fieros priistas, y  entre ellos está Abel. María Elena le da un abrazo largo para felicitarlo porque es elegido diputado federal.
            María Elena, está a cargo de la casa y los hijos, de sus  bautizos  y cumpleaños, de visitar a mamá Elena,  de convivir con su familia y  la de su esposo; ella es uno de esos seres resilientes, a quienes la adversidad  los hace más fuertes. Por las mañanas se despierta temprano, va hasta Tlalpan a atender los pollos,  regresa  al  hogar y  prepara la comida, luego los menesteres que le surgen como militante de Acción Nacional;  al ir a la cama, simplemente se desconecta y duerme.  El doctor le receta, de nuevo, su tratamiento hormonal y pronto se embaraza, ¿qué será?, niña o niño,  lo imagina, lo sueña, a quién se parecerá.   Y entre este torbellino de compromisos y familia observa a Abel, él se está transformando;  de una persona  que se oponía al  PRI, ahora es un hombre  que legisla sobre educación, planeación y  reformas.  No quiere perder  el tiempo en criticar  al Presidente, sino  subir a la tribuna, proponer cambios y tratar de  llevarlos a cabo, eso es lo que necesita  el país.   Y aunque las iniciativas que hacen los panistas pocas veces son promovidas,  luego los priistas las copian, las presentan a su estilo y  son aprobadas. Bien por México, eso es lo importante.


            Encíclicas sociales
            A María  Elena, el presidente actual de Partido, Christlieb Ibarrola,   le ha regalado  un libro que hace tiempo deseaba: Las Encíclicas Sociales, un texto escrito, también por la Iglesia Católica  sobre  temas sociales y  que se ha convertido en su libro de cabecera.  Le gusta  repasar  los escritos del  Papa Juan XIII, él dice que la justicia y equidad atañe a trabajadores y empresarios , que el Gobierno debe  mediar la diferencias sociales y ayudar a  mejorar la vida rural, para que no haya movimientos sociales peligrosos como las revoluciones. Juan XIII parece más político, que líder religioso.  A María Elena  le encanta este mensaje donde la Iglesia  explica  el derecho natural a la propiedad privada, a  que los trabajadores se sindicalicen y que es responsabilidad del cristiano que se superen las diferencias sociales.




            Democracia Cristiana
            Hay un auge socialista en el mundo. Los panistas jóvenes quieren afiliar el Partido Acción Nacional a Democracia Cristiana, una corriente socio política que viene desde Europa y que está influida por las enseñanzas de Jesucristo, la ideología de Jaques Maritain  y la doctrina social de la Iglesia que  promueven los papas.  Es un movimiento en boga en Alemania e Italia que coloca a la persona en el centro, principio y fin de toda acción política. Chile y Venezuela tienen ya presidentes demócratas cristianos. Pero en México el conflicto cristero todavía pesa en los corazones de huérfanos y viudas; en este contexto y por esa razón  se desarrolla un conflicto interno en el Partido: ¿El PAN debe declararse católico o no?
             Son muchas las disputas y  aunque Christlieb Ibarrola es un ferviente católico, y persigue la igualdad social,  anuncia, con determinación, que la política y la religión unidas crean división entre los mexicanos y hasta la guerra, como la Cristera. El  Partido no se declara católico.  
             El asunto termina con la expulsión de los demócratas cristianos que no moderan su postura. Era necesario.


            Muere un luchador.
            Morir es el único acontecimiento seguro en la vida de un hombre, pero cuando es la de un joven, que  luchó contra corriente, duele mucho.  Enrique, el hermano de María Elena,  quien nació con una malformación en sus pies y al que ella llevaba a sus terapias, mientras mamá salía a vender  manteles, muere de un paro cardíaco.  Enrique fue operado a los cinco años por el ortopedista Velasco Zimbrón, totalmente gratis en el hospital infantil y quedó tan bien que de grande fue capitán de un equipo de futbol.  Era muy amiguero y alegre, pero muere de una afección cardiaca.  La pérdida punza demasiado, el dolor invade a la familia. Ella se pregunta por qué la vida  es tan corta para algunos.
            Pero el sol no se detiene ni un instante y María Elena da a luz por tercera vez; es una niña y la nombran María Cecilia; esta pequeña trae su torta bajo el brazo pues mamá es nombrada presidenta  de la Sección Femenina del PAN a  nivel nacional.


            Mi marido me dice por quién votar
            Como  presidenta de la parte femenina se da a la tarea de formar este sección en todos los estados de la República. Hay que enseñar a las damas a decidirse,  la mayoría de las  mujeres casadas votan según el criterio del marido.
            —Creemos que la política es cosa de hombres, sin embargo  somos  afectadas por las decisiones  que tomen –dice en sus cursos de capacitación.

            Ahora tiene que viajar. Su quehacer en el departamento 31 del multifamiliar  para maestros en la Ciudad Universitaria es mucho  con los tres niños,  pero por  fortuna en Ciudad de México el servicio doméstico es económico y eficiente y a la hora de viajar, María Elena, confía sus hijos  a mamá Elena o la tía Carmela. Al mayor con su hermana Beatriz para que su cuñado Jorge lo lleve al kinder.
            La Delegación de Tlalpan es un lugar verde, de clima glorioso donde todo el año se siente la humedad en la piel  y las plantas no necesitan riego. En verano llueve todos los días  y  en las partes altas el clima se torna frío.  Cuando Cecilia comienza a caminar y María Elena  se embaraza de nuevo  se cambian a Tlalpan. La purina se volvió cara, ya no hay ganancia en la engorda de pollos y se termina el negocio, pero la casa está casi  terminada y habitable.   El nuevo domicilio de la familia Vicencio Álvarez es Chilapa número ochenta  y cuatro en el centro del pueblo. Alrededor de la casa crecen un nogal, un aguacate, una jacaranda  y un pino.  En las habitaciones  falta el piso de cerámica y algunas puertas, pero es funcional y  la estancia de arriba cuenta con un gran ventanal  que lo llena todo de luz. Ahí, Felipe, Teresita y Cecilia estrenan hermanito, lo bautizan con el nombre de Abel Carlos, es el cuarto hijo de la familia.  María Elena aprovecha la ceremonia de bautizo para que el padrecito les bendiga su nuevo hogar, en el que ha de vivir toda su vida.  

            Escándalo social
            María Elena cada vez que desea tener un hijo toma su tratamiento hormonal,  no tiene uno cada año como su madre puesto que  es decisión de ella tomar o no las hormonas.   En su círculo social  hay un gran escándalo porque muchas mujeres  no quieren tener tantos hijos y están  tomando anticonceptivos. Elena sabe lo duro que es criar y ser parte de una familia grande,  pero el sacerdote ha dicho que quien ingiere esas pastillas desagrada a Dios.  
             Por esos  días,  María Elena, contrata  a Máxima y sus hermanas para que le ayuden en los quehaceres del hogar.  Con el tiempo  también Mari su  hija coopera en  el trabajo de la casa. Ella  agradece mucho  su eficiencia en los pormenores de la limpieza, la ropa y los alimentos,  eso  le permite dedicarse a otros asuntos. 
            De un día para otro Felipe entra a primaria.  Teresita va al kínder y aprende a declamar zapatitos de lluvia, y pronto, María Elena, les enseña el poema que adornó su infancia: Rugió el leoncillo, y al sentirse fuerte…
            La pequeña María Cecilia comienza a hacer trazos y espera que papá regrese del trabajo para enseñarle sus jeroglíficos. Cuando él llega, los abraza a todos, y rodeado de ese amor, simple y natural, se siente bendecido. María Elena, por medio de su tratamiento hormonal está embarazada por última vez.


            La paz es el camino
            Cuando Felipe cursa el tercer año de primaria en el Colegio la Paz, fundado por los misioneros del Espíritu Santo, la escuela avisa que va a cerrar. Abel, como presidente de los Padres de Familia, se sorprende, habla con ellos,  y decide tomar a su cargo la Asociación.  
             En abril quince de 1967 nace Armandito, el último hijo.  Sin preocuparse demasiado por  los  trabajos que exige el primer año del bebé, María Elena, decide ayudarle a su marido en el cargo que ha tomado como presidente de la Asociación del Colegio La Paz.  En el plantel se quedan los mismos  maestros y el personal. Abel hace todo el papeleo legal y ella se empapa de la administración. A María Elena se le facilita cualquier actividad de líder,  casi diez años como jefa de Acción Católica  fueron una carrera. Es metodológica  gracias a sus estudios, al trabajo diario e intenso desde los quince años. Con una sabia frase de Gandhi: "El camino más seguro es la paz",  continúan con el Colegio.
            Al terminar su mandato en la  Sección Femenina del PAN  le hacen  una entrevista radiofónica y  le preguntan  que opina de la  mujer en la política.
            —Así como nos preocupamos por los  hijos y el esposo nos inquietamos  por la Patria donde vivimos.  Somos consideradas  abnegadas y serviciales, y  esas grandes virtudes  podemos darlas al servicio público,  a la política mexicana.
            Ella cree fielmente que con las virtudes propias de la mujer mexicana se puede servir a México.  Mientras arrulla a Teresita, no imagina que cincuenta años después será fiel protagonista de la evolución de los derechos de la mujer.


             Mala política: matanza de estudiantes
            Desde su vida doméstica María Elena es  testigo  de lo que el sistema dictatorial del Gobierno es capaz de hacer. El dos de octubre de 1968 cientos de jóvenes son acribillados  en la Plaza de las Tres Culturas de Tlatelolco. El CEN del PAN, en represalia corta la comunicación con la Presidencia de la República.  Los diputados panistas en la Cámara son los únicos  que critican este acto estúpido. María Elena abraza a Armandito que apenas tiene un año. Es todo tan injusto; llora por las madres que perdieron a sus hijos.  Sabe que esos jóvenes sacrificados por un opresor político, pudieron ser sus sobrinos o parientes.  Aferrada al rosario de mañana y  noche pide a Dios les de consuelo a  sus madres. Las comisuras de sus labios le llegan casi al suelo de tanta tristeza.
            Ella y su esposo se refugian en su pequeño, seguro, círculo familiar. Qué afortunados son de no estar involucrados en algo tan grave, ellos que son activistas sociales y que han corrido con tanta suerte al desafiar al sistema. Los panistas han reclamado y  criticado al Gobierno con dureza, pero la sociedad está encandilada por las Olimpiadas y  justifican la masacre, dan vuelta a la hoja y  la mayoría lo olvida.  Todo pueblo tiene el gobierno que merece. Sus hijos, ajenos a la tragedia, juegan a imitar a los atletas y quieren ir a verlos,  y ellos les conceden  su deseo. Son días de fiesta nacional y aunque la tristeza no se va de sus corazones,  ambos se convencen de que hay que luchar de la manera correcta, con civilidad, así como ellos llevan más de una década haciéndolo.  
            Para la Navidad de ese año, hay  muchos hogares enlutados. Pero la vida sigue.  María Elena  es joven y dinámica,  ella misma organiza la pastorela navideña, que aprendió a hacer con sus  amigas las Lozada,  y para esto compra telas, cose disfraces y con sus  hijos, sobrinos y amigos, y en su propia casa ,  ella  y Carmen su cuñada montan la obra de teatro.
           



             Mexicanas valientes
            Ahora el Comité Nacional del PAN organiza rifas de automóviles bien estructuradas  y María Elena les recuerda a las militantes que hay que ayudar  a vender boletos.  Despierta ternura entre los ciudadanos ver  a las mexicanas, a veces humildes mujeres panistas, ofreciendo  boletos de rifa a la salida de las  tiendas. Algunas a grito vivo, con el coraje que tienen  por la injusticia  económica en que viven, ofrecen billetes y prometen el automóvil a cada comprador,  y todo esto en servicio a Acción Nacional,  que el único  pago que les da es la promesa de un país más justo para sus hijos. 


            Instituto de Estudios Sicológicos y Sociales
            Para la familia Vicencio Álvarez ir a las oficinas del PAN es un tiempo especial.  Una de las cosas que los niños disfrutan más es ir a las convenciones porque regalan tortas y refrescos, y como mamá nunca les compra sodas los chicos tienen permiso de tomar las que quieran. Además se llevan sus juegos de mesa y se acomodan por ahí a jugar con  otros hijos de panistas, y la pasan de lo lindo. 
             En otras ocasiones Abel y María Elena se van solos, como esa noche de  fresca lluvia en el Distrito Federal, donde, a medio mitin alrededor del Ángel de la Independencia, Elena, se reencuentra con Blanca Magrassi de Álvarez, a quién ayudó en la campaña presidencial de 1958 cuando se lanzó su esposo Luis H. Álvarez.
            —¡Ya hace más de diez años de todo aquello! Han pasado tantas cosas, estudie Sicología y ya tengo mi propio instituto –le dice ella—.  Estoy dando terapia a niños con problemas de aprendizaje.
            —Nosotros nos hemos hecho cargo del Colegio donde estudian nuestros hijos –le comparte María Elena—.  Nos ha ido bien. Pero Abelito, que ya tiene seis años,  no tiene interés en aprender a leer y escribir. Me han dicho que puede ser un serio problema de retraso…
            —Yo te lo puedo diagnosticar, tengo una serie de pruebas y exámenes que puedo hacerle para detectar su problema. Hay tantas novedades en Estados Unidos.


            Modificación de la conducta
            Unas semanas después se reúnen y con una amplia batería de pruebas que Blanca aplica a Abelito, encuentra que el coeficiente intelectual del niño es alto, su problema es la dislexia y confunde ciertas letras, además su percepción visual es diferente por eso pierde interés al leer y prefiere jugar.  Blanca le indica a la maestra del chiquillo que técnicas y ejercicios debe ponerle para estimularlo a leer.  Pasado un tiempo el niño lee y escribe perfectamente, y María Elena, impresionada por estas técnicas nuevas comienza a asistir a todos los cursos que Blanca imparte.  Luego, ella misma, le organiza seminarios en el Distrito Federal; hay tantos niños con dificultades de aprendizaje. Fascinada con todo esto,  acompaña a Blanca a Estados Unidos para capacitarse en Técnicas de Modificación de la Conducta, este novedoso sistema que está revolucionando la educación y cuando Blanca no puede asistir a dar las conferencias en el D.F.,  ella la suple. Luego se certifica en Problemas de Aprendizaje y Educación Individualizada.
            María Elena descubre un gran hueco en la sociedad de Distrito Federal, ve padres ansiosos de saber cómo educar correctamente a sus hijos, y decide abrir, en sociedad con Blanca, una sucursal del instituto que su amiga tiene en Chihuahua. Con un relumbrante nombre en la entrada del local: Instituto de Estudios Sicológicos y Sociales, María Elena, comienza a  dar terapia  a niños con dificultad de aprendizaje,  tal como fue el caso de Abelito, y a capacitar a maestros y madres de familia en Modificación de  la Conducta.

            Conductismo operante
            La capacitación a madres de familia en Modificación de la Conducta resulta un éxito,  el Condicionamiento Operante descubierto por el  sicólogo Skinner es sencillo porque explica cómo reforzar la conducta positiva y eliminar la negativa.  Este estudioso dice que el pequeño repetirá una y otra vez la  conductas recompensadas. La conducta que no es retribuida,  como obtener un diez en un examen, o un berrinche, tienden a extinguirse.  Los padres de familia aprenden en los cursos de María Elena qué hacer para  fortalecer el  buen comportamiento del niño y cómo debilitar el malo.
            Por aquí y por allá le piden, que les oriente en esta técnica que levanta olas.             
María Elena también se capacita en Círculo Mágico, un programa espléndido de desarrollo humano para niños. Es muy importante  que los  pequeños expresen sus emociones correctamente. Sentados en círculo cada niño va externando un sentimiento agradable: abrazó al abuelo, vio una flor, le gusta  una canción.


            En carne propia
            María Elena está más entusiasmada que nunca; en su hogar aplica el Conductismo y le da tan buenos resultados que sus hijos adolescentes nunca se sienten abandonados, a pesar de que trabaja y tiene mil pendientes. La Sicología fascina a María Elena, toda vez que ella es una típica esposa mexicana acostumbrada a complacer a su marido, pero con el estudio de esta ciencia aprende a expresar con asertividad lo que desea y  dejar atrás el enunciado forzado del  como tú quieras, mi amor.  Aplicando lo aprendido en los cursos, la relación entre Abel y María Elena se fortalece, se vuelve más cálida, más atinada.
            Ella vive lo que enseña,  por eso le permite a cada hijo escoger un platillo principal para las comidas de la semana, con previo compromiso que se comerán lo que los demás escogieron.  El lunes, Felipe, elige tallarines con espinaca y budín de natilla y así sucesivamente.  Después de hacer las compras pega en el refrigerador  el menú para que su ayudante lo cocine.  Además, en un cartulina, hace una cuadrícula donde les califica su comportamiento en la mesa: si coge el vaso con las dos manos, si  acomodó su servilleta, si utilizó bien los cubiertos.  Los domingos  se otorgan los premios, que casi siempre es un pastelito comercial de esos que no se les permite comer entre la semana.  El uso de estas técnicas ayuda a evitar  regaños constantes, sin lograr nada y  a que ellos acepten la responsabilidad de sus actos.  
           

             Un sentimiento agradable
            Se trata de que en el hogar fluya la armonía y de que todos estén contentos. Ella aplica todo este método en casa, saca conclusiones y aplica correctivos. En los cursos que imparte comenta sus propias experiencias con sus alumnas, que son madres de familia.
            Abel también se involucra en lo que sucede en el hogar y gustoso coopera en la sesión de Círculo Mágico que hay en casa, cada semana. En está ocasión es el turno para que Abelito externe sus sentimientos agradables:
            —¡Para mí un sentimiento agradable es esta casa, porque si veo ese cuadro me gusta y si juego con mis hermanos soy feliz! me gusta la comida, mi mamá, la jacaranda, el jardín…
            Cuando le toca el turno a papá Abel, él agrega:
            —Un sentimiento agradable para mí es vernos juntos, toda la familia tratando de ser mejor;  y sobre todo tener cerquita a este chaparrito, gordito que tanto quiero –y abraza a Abelito que responde al abrazo, emocionado.
            La familia sabe que el trabajo de mamá es más divertido que nunca, sólo ignoran que sus conductas son desmenuzadas y estudiadas frente a una  concurrencia de señoras ávidas de soluciones para ciertas e incómodas situaciones que hacen la vida familiar desgraciada.
             María Elena pone el ejemplo de un adolescente que empieza a salir con sus amigos, necesita dinero para ir al cine o a pasearse:
            -Las madres sabemos que el dinero tiene que ganarse, así que le pedimos que nos haga una tarea, por ejemplo barnizar el portón de la cochera.  El chico acepta con la condición del pago.  Al terminar le damos reforzamiento positivo: ¡mira qué bien te ha quedado!  También hay que aprovechar cualquier comentario con los familiares y vecinos para hacerle notar a nuestro hijo cuan apreciado es su trabajo –explica a las mamás.
            Las señoras no saben que el pintor del portón  ha sido Felipe de Jesús.
           
            A María Elena en los cursos que imparte comienzan a sucederle experiencias muy agradables. En una escuela del Pedregal, mientras da un curso de Modificación de la Conducta a madres de familia, una de ellas, Gaby Vargas, quien comienza una carrera de comunicación exitosa,  se para a media clase y  le comenta,  entusiasmada:
            —Usted a cambiado mi vida con estos cursos. Ahora llevo una vida familiar muy plena. Dejé a un lado las exigencias y regaños.  
            María Elena sonríe agradecida. Que lejos están aquellos días en que para ella portarse  bien o mal era cuestión de voluntad cristiana, y quien no se portaba  bien lo esperaba el infierno. Ahora su enfoque ha  crecido, ella ha agregado un punto de vista sicológico y conductual. La amenaza de que te condenarás si no haces lo correcto, funciona porque significa miedo.


            Se gradúa de maestra
            María Elena se ha educado más con la vida que en la escuela pues sólo cuenta con el certificado de primaria porque la escuela comercial en la que estudió no está reconocida oficialmente y no le dio certificado de secundaria. En Guadalajara se encuentra una secundaria donde, con asesoría y exámenes, se gana su certificado. Luego se inscribe en la Escuela Normal Anáhuac y después de cuatro intensos años de  vueltas y trabajos, para 1980, se gradúa de maestra normalista con el equivalente de preparatoria.  
            —Dirigir el Colegio me ayuda mucho –le dice a Abel.
            Ella agrega filosofía para niños en su escuela y también capacita a las maestras en las técnicas sicológicas que maneja, por esta razón, el Colegio La Paz,  se convierte en una escuela donde los chicos son felices y aprenden mucho. La familia se vuelve muy responsable con el trabajo de mamá,  pues todos se acuestan temprano y se van juntos. Cecilia dice que de grande estudiará para ser maestra como su  madre.
            Aunque sólo lo comenta con Blanca, Elena se ha dado una vuelta por la UNAM, quiere estudiar la carrera de Sicología Educativa, además ya maneja muchos términos aprendidos  en sus capacitaciones y  cursos. 


            Felipe quiere ser sacerdote
            Una gran alegría llena a María  Elena, su hijo Felipe, que  ya es un adolescente de ceja árabe y vigorosa presencia, quiere ser sacerdote e ingresa con los Misioneros del Espíritu Santo. Amigos y familiares les felicitan.  Él es compasivo y muy inteligente, con este suceso se cumple un anhelo de la pareja. Ellos siempre desearon que uno de sus hijos fuera sacerdote.






IV
Soñar, lo imposible, soñar



                                                                                                                              Si Aristóteles hubiera guisado,
                                                                                                                              más acertado hubiera escrito
                                                                                                                                                                  Sor Juana Inés de la Cruz

                                                                       





            Sin candidato contra  López Portillo
            Tantas derrotas sumen al PAN en una crisis de apatía y desánimo.  A pesar de que tienen  a los pluris en el Congreso,  la aplanadora priista,  que despierta pánico después de la masacre del 68, y  el fallecimiento de su principal fundador, Gómez Morín, en 1970,  sume a los militantes en el  cansancio y la dejadez.  Ninguna persona cuerda quiere competir por las diputaciones de la L Legislatura  y aunque se usa el método del arrastre, un comité que remolca  a la persona a inscribirse como candidato,  nadie desea ser empujado para una competencia  tan peligrosa. Enfrentarse al Gobierno es arriesgar a la familia,  los negocios o el trabajo, y  finalmente perder la contienda. En esos días  el Partido atraviesa por un resquebrajo económico, se  sostiene de las  cuotas de los diputados panistas que donaban parte de sus sueldos y de las paupérrimas  donaciones de simpatizantes  que conocen  sus derechos políticos y tiene la esperanza de hacerlos valer. Escasean las grandes donaciones  de empresarios de antaño, pues temen al Gobierno y  siempre resultan perjudicados en sus  intereses.  


            Los rajados
            En estas elecciones presidenciales muchas cabezas en el PAN  quieren abstenerse de participar en la contienda,  creen  que el Gobierno recapacitará cuando vea que Acción Nacional ni siquiera propone candidatos. Se desata la polémica;  Christlieb los llama rajados  y  les recuerda que el  propio Gómez Morín dijo que  la misión del Partido es la lucha electoral, no la abstención.  
             María  Elena piensa que es el fin de  Acción Nacional porque nadie se pone de acuerdo. Abel, termina su diputación y es representante  del PAN ante la Comisión Federal Electoral.  Ella es ahora presidenta de Promoción Política de la Mujer. Su quehacer consiste en  organizar y dar cursos motivacionales para que sus congéneres se integren al mundo de  la política o,  ya cuando menos, que conozcan sus derechos y los ejerzan. María Elena trabaja en diseñar un modelo de capacitación para  que las mujeres aprendan a ser líderes exitosas. Su lucha diaria es contra la auto devaluación,  la féminas no creen que pueden, no sienten el derecho a participar en política, le temen al que dirán, a la sociedad. La mujer ejerce el poder desde la estufa y los sartenes, pero no lo pelea a los hombres. María Elena es una mujer moderna que rompe la regla. Siempre se sintió aceptada como mujer, valorada en su feminidad desde que vivía en casa de mamá Elena; cierto que jamás trasciende sus creencias religiosas y nunca ha aspirado a trabajos o puestos donde sólo parecen caber los hombres, tal vez por eso no siente la discriminación de la que tanto habla un grupo de mujeres que está causando revuelo en la ciudad: las feministas.

             
            El más mediocre es un semidiós
            El feminismo ha prendido por la ciudad, libros como  El Segundo Sexo, de la filosofa Simone de Beauvoir  son leídos  y releídos por las feministas, este texto es un ensayo sobre la condición femenina que abarca Antropología, Cultura, Historia, movimientos políticos y Sicología. Aborda la situación de la mujer desde todos los puntos de vista y dice con ironía:
         "…El más mediocre de los varones se considera, frente a las mujeres, un semidiós".

         Feminismo
            En la Cd. de México las mujeres se han lanzado a la calle pidiendo ser pilotos,  taxistas, policías  o miembros del ejército, y  de paso exigen que si los dos ensucian  platos, que los laven juntos.  María Elena las admira como luchadoras, pero cuando escucha  que también buscan el control de la natalidad y legalizar el aborto, duda.  Está segura de que sus deseos van contra la Iglesia. Ella es una religiosa  consumada, cumplidora de los Mandamientos de Dios, mocha, es el apodo que  les han puesto entre la sociedad a las mujeres como ella  por su apego a los mandamientos católicos. No imagina que muchos años después dirá en conferencia  que los anticonceptivos  liberaron  a la mujer y  esto hará que sus amigas de Acción Católica le telefoneen molestas y algunas hasta le dejen de hablar.
             Es 1977, vientos nuevos corren en el mundo con las feministas, pero, a María Elena, que la mujer sea igual que el hombre no le preocupa tanto, ella cree que México primero que nada  necesita democracia. Un gobierno democrático hará hogares democráticos,  y creará igualdad para todos.  Recuerda  sus pláticas de recién casada con Abel:  el cambio debe de venir desde arriba, de los que legislan.  Elena sabe hoy más que nunca que se necesita legislar  para que las condiciones económicas y culturales favorezcan la democracia.
            Un día húmedo y bochornoso de mayo,  la oportunidad de legislar le toca la puerta:
            —Quiero proponerte para diputada del  Distrito XV de la Ciudad de México— le dice Manuel Gonzalez Hinojosa, el presidente  nacional del PAN—. Nadie quiere ser candidato y si tu aceptas otros se animarán.  
            María Elena decide comentarlo con Abel.  Hay muchos gastos en la familia,  es difícil  conseguir recursos para  la campaña.  Ella corre todo el día entre  el Colegio  y los cursos del Instituto Sicológico.  
            —No hay ninguna posibilidad de ganar, pero ayudaremos fortaleciendo al Partido, ya ves que  en esta ocasión, el PAN, ni siquiera  presentó candidato a la Presidencia de la República —le dice Abel muy seguro.   
            Ayudar es la palabra que  María  Elena quiere practicar desde niña. Ella es fiel  admiradora  de las personas que asistieron a México para que saliera adelante, desde los frailes que defendieron a los indígenas de la voracidad española,  pasando por Miguel Hidalgo y la Corregidora que se arriesgaron  por la  Independencia, hasta quienes regalaron sus vidas con el sueño de la Revolución. ¿Acaso no soñaba ella con sufrir y ser monja para ayudar a los demás?
             Son momentos difíciles para la República. Echeverría, fundó  paraestatales  que no producen y da golpes bajos al Excélsior, el periódico más veraz; y eso da coraje.



            Saldré a combatir
            —¡Vota por María Elena Álvarez para diputada!  —perifonea Felipe  desde la camioneta de la familia recorriendo las calles.
            El chico apenas dejó la adolescencia,  comienza a manejar y no conoce la pena,  es muy seguro de sí mismo, toca el piano y la guitarra, le gusta mucho cantar  y está entusiasmado con el cargo que mamá le ha dado: promotor de campaña.  La música de fondo que pone es la melodía Sueño Imposible, muy ad hoc:  

                        Soñar, lo imposible soñar,   
                        no importa el esfuerzo,
                        saldré a combatir.
                        Y a soñar, lo imposible, soñar.

            Felipe atraviesa  las calles del  polvoso Distrito  XV, cantando con  su  hermosa voz, pleno el pecho de juventud y frescura, mientras  Abelito  y el pequeño Armando, de nueve años,  levantan presurosos sus manitas  y ofrecen los volantes a las puertas de las casas.
           

            A la cárcel por pintar bardas
            Por su lado Teresita y  María Cecilia, con los ojos vivarachos de emoción, falda azul y camisa blanca, le ayudan a mamá a recorrer las vecindades  y edificios invitando a las amas de casa a reunirse por la tarde:
            -Las esperamos por la tarde. Gracias por recibirnos  -dicen al salir de una vecindad-.
            -Nadie las recibió, ustedes se metieron solas  -les contestan desde adentro.
             A pesar de la apatía  al atardecer un grupo de mujeres inquietas la espera,  ellas le hablan de las necesidades más urgentes.  Ahí surge un reclamo general  sobre el gran índice de niños reprobados en primero de primaria porque  se ha cambiado la letra manuscrita a la de molde y esto afectó a los maestros y a  los niños.  En 1976 la  Secretaría de Educación Pública establece el uso de la  letra de molde, en vez de la manuscrita, lo cual causa dificultades a los alumnos de primer año de primaria que confunden las letras p, q, b y d.  Los maestros no están preparados para resolver este problema y los alumnos reprueban y tienen que repetir año. Lo peor es que hay niños que cursan en dos o más ocasiones el primer año. Esto, angustia a las familias y trae conflictos emocionales a los niños.  En las provincias del país los pequeños dicen que cursan primero burro y,  al siguiente año, primero aplicado. María Elena como directora del Colegio La Paz, y capacitadora sicológica sabe cómo resolver este problema y una de sus propuestas de campaña es que ganando la diputación solicitará de inmediato a la Secretaría de Educación que no se repruebe a los niños de primero por esta situación, sino que se les dé atención individualizada.
            —Si se  hizo un cambio tan importante en la educación, que se capacite a los maestros— dice con énfasis.

            Bandera de campaña         
            En sus reuniones de campaña, además de tratar los temas políticos, María Elena capacita a las madres de los niños reprobados para que les ayuden con sus tareas. También les comparte métodos sencillos para mantener la armonía en el hogar y les cuenta, con palabras sencillas, como trabaja el Condicionamiento Operante de Skinner. Como suele suceder entre mujeres, surgen confidencias  y las señoras le suplican que imparta  estas pláticas a los esposos, pues algunos todavía golpean a los niños  ante cualquier desobediencia, según ellos para educarlos.
             —Las nalgadas son una recompensa negativa que resulta en ansiedad y miedo. Y  provocan que la conducta se repita –les aclara.
            La féminas del Distrito  se motivan con estas reuniones, salen de su indiferencia, saben que no están solas en su destino de educadoras, que hay métodos y estudios. El equipo de campaña de María Elena, formado por sus hijos y algunas  amigas, convoca a una  reunión en el auditorio de Infonavit en Ixtacalco que resulta muy concurrida. De ahí en adelante  los mítines de María Elena son motivo de crecimiento para las familias.
           

            Manos ampolladas
            Con grandes apuros, ella,  paga la gasolina de la camioneta y   su suplente organiza brigadas de jóvenes que cuelgan cartulinas  y ponen sus nombres en las  bardas.  Luego  corre a la comisaría porque  la policía ya ha arrestado a uno de ellos, acusado de delito de disolución  social al pintar el logo del PAN.  También  el CEN ha cooperado con volantes que los niños se tienden a repartir casa por casa. Luego otra parte de su amplia familia y algunos amigos se aprestan a ser representantes de casillas.
            Después de tres meses de campaña a María Elena le  duelen  pies y  espalda; de nuevo hay que revisar el padrón electoral, recortar y pegar los nombres. A algunas panistas se les ampollan las manos con las tijeras de tanto recortar. Sus hijos ayudan en todo, los que saben leer pegan las tiras en las listas, los que no,  sólo ponen pegamento donde se les dice. Se forman equipos a diferentes horas del día en el comedor de su casa o en el domicilio del suplente.
            —¿Vas a ganar, mami? –pregunta uno de sus hijos pequeños.
            —No hijo, pero cumplí con el deber de competir por el PAN.
            —Recuerda que el PRI nunca pierde y cuando pierde arrebata  –dice uno de los mayores.


            El besamanos
            El día de las votaciones llega. López Portillo no tiene rival  en la urnas presidenciales y es el nuevo representante del Ejecutivo en el país.
              Como era de esperarse hubo muchas irregularidades electorales en la elección de diputados,  pero los representantes  panistas de la casilla del Distrito de María Elena, levantaron  actas,  y Abel las entregó a la  Comisión Electoral.  Él es  comisionado del PAN ante  este organismo. 
            Después de recorrer una larga valla de personas que le abren camino al Congreso de la Unión,  López Portillo es ungido con la banda presidencial y se  anuncia por televisión que es el nuevo presidente.  Los priistas aplauden como si de verdad  hubiera sucedido una lucha electoral.  Y ni por asomo imaginan  el costo de su inocente voto.  Corre tiempo: faltan  seis años para la gran decepción. 


            Cambio de letra
            Después del ajetreo de las elecciones, María Elena sólo quiere concentrarse en sus capacitaciones.  Su Instituto Sicológico está en boga, sigue capacitando a padres y maestros en  la novedades educativas que le llegan de Estados Unidos, y el curso sobre Modificación de la Conducta  es un éxito. Además  el problema, del cambio de letra manuscrita a la de molde, continúa en las escuelas. Ahora la invitan a dar un curso  para maestros en Jalisco. Ella deja la casa en el mejor orden posible, el colegio a cargo de una maestra muy competente y  los niños  en las manos de Abel,  y sale a Guadalajara a impartir sus cursos.
             Cuando llega al hotel le espera un mensaje de su marido:        
            —¡Felicidades diputada!


            Veinte y ocho mil quinientos  votos
            —¡Ganaste, María Elena y tienes que venir a tomar protesta!  –exclama su marido entusiasmado.
            La alegría y el miedo, dos emociones tan disimiles inundan a María Elena. 
            —No puedo ir. Es imposible que cancele el curso, son maestros de muchas escuelas, todo está organizado, por favor, Abel, pide que vaya mi suplente… –le contesta mientras medita en su nuevo cargo.
            Ella sabe que corren malos tiempos para los diputados, tienen muy mala fama, y  el sueldo es muy bajo porque los legisladores panistas sólo reciben lo que marca la Constitución  y hay que entregar una parte al PAN. No comenta con nadie su éxito electoral, prefiere dar sus cursos,  porque gana más dinero y con eso cubre muchos de los gastos familiares. También es consciente de que ella sabe ser oposición, recabar fondos, organizar reuniones, motivar mujeres, pero de eso a  legislar…
            —Por favor Abel, dile a Gonzalez Hinojosa que no puedo aceptar que ponga a mi suplente.
            Abel, habla con  el presidente del Partido, pero él le dice que eso no puede ser, que tiene que aceptar, luego un funcionario de la Comisión Electoral, al ver la preocupación de Abel  porque  su mujer no se presentará a la toma de  protesta, lo tranquiliza y le dice:
             —Nadie lo notará, puede firmar en el Libro de Asistencia cuando llegue.


            Diputada de  la  L  Legislatura
            Días después una tímida María Elena siente que el enorme edificio con el Escudo Nacional más grande que ha visto se le cae encima. Atraviesa la amplia puerta del Congreso, entra a la Cámara de Diputados, firma y ocupa, por primera vez, un escaño. No siente que haya realizado un sueño muy deseado; con desconfianza y temor voltea a los lados. Durante años criticó el comportamiento de los diputados priistas, y ahora son sus compañeros de trabajo.
             En casa sus hijos le cantan una y otra  vez  el estribillo de su campaña: ¡Soñar con un sueño imposible, soñar! Pero de pronto, ella, que le bastaba la mirada de aceptación de su padre para considerarse en el lugar correcto y en el momento exacto, se siente, por primera vez en su vida,  totalmente inadecuada.
            Al pasar de los días se desata en su interior una lucha. No es que se sienta  poco preparada para hablar en la tribuna, es que lo está.  Además, a los panistas no los toman en cuenta para integrar las comisiones, que es donde se hace el verdadero trabajo legislativo, es ahí donde se analizan y estudian las  iniciativas de ley propuestas por los diputados, y  ella como panista ni siquiera es requerida. Adiós a la intención de que se ayude a los niños con su problema de la escritura.


            Doble discriminación
            Los diputados panistas entran en crisis, están divididos. Ella sufre  doble discriminación:  ser mujer y  panista. Tampoco se da a conocer el Orden del Día en las reuniones y nunca se  sabe qué asunto se va a tratar.  Elena llega a ciegas a la Cámara, tensa,  y eso le cambia el humor. Cumple  dieciséis  años de casada  y tiene cinco hijos, sabe administrar con los ojos vendados una escuela y una casa,  y expone, de memoria, las técnicas de Modificación de la Conducta,  pero un extraño sentimiento de incomodidad sigue acompañándola  en la tribuna: el discurso político no le fluye tan fácil. Y es que para la arenga política está su marido;  y ella, aunque se sabe  sus disertaciones de  memoria,  no tiene práctica; además tantos ojos misóginos en el Congreso  le asustan:
            —No estoy preparada para legislar –se queja con Abel.
           

            Un hombre de casta
            Recorrer toda la Calzada de Tlalpan en el Distrito Federal para llegar al Congreso de la Unión, es un mundo de tráfico. Elena no sabe si vale la pena el tiempo que le está dedicando a esta acción. Es el gobierno de Echeverría; él quiere que día y noche  los diputados estén en el Congreso. Teresita y Cecilia ya son grandes, cumplen con responsabilidad en sus estudios y le ayudan con sus hermanos, pero que  mamá este tan abrumada de trabajo y responsabilidades también las agobia. Los más pequeños requieren mucha atención y aunque María Elena practica sus conocimientos sicológicos con la familia, de pronto siente que falla, que la armonía del hogar se pierde, que todas la buenas intenciones  se desmoronan y que tiene que comerse el mundo sin tener hambre.  Abel  está ocupado con  el despacho, con sus clases  en la UNAM y su lucha desesperada ante la Comisión Federal Electoral.  El fue huérfano de padre desde los cinco años, su madre trabajó de secretaria toda la vida, por eso, que su mujer trabaje tan intensamente  le parece lo más correcto. Ahora la pareja se ha repartido el quehacer con los hijos,  muy de mañana él  deja a una de las chicas en la escuela y  más tarde María Elena lleva a los otros.  Cuando no hay sesiones en el Congreso, ella se queda  en el Instituto a revisar programas, a despachar pendientes, o en el Colegio a resolver problemas escolares. A finales de diciembre, en plenas sesiones de la Cámara,  Elena sale muy noche, pero Abel saca su casta de hombre cabal y se lleva a los niños de vacaciones a Cuautla.


            El Partido de los ricos
            Lo peor de la diputación, para María Elena, es  verse involucrada en enfrentamientos verbales con la diputada del PPS,  el Partido fundado por Vicente Lombardo Toledano que se dice de izquierda, pero apoya al PRI.  La diputada es su hija, Marcela Lombardo, ese día toma la palabra para atacar al PAN, dice que es el Partido de los ricos, que explota a los trabajadores:
             —Como lo dice Marx el capitalismo crea dos posiciones: los explotadores que son los empresarios y los explotados  que son los trabajadores. Para que un país salga adelante tiene que haber igualdad social. Nosotros defendemos esa igualdad. El PAN es un Partido de caciques. ¡Hay que extinguir la diferencia de clases, como lo pide el socialismo! hay que  socializar los medios de producción, que el Estado sea dueño de todo.
            —Elenita le toca a usted rebatirla  —le piden sus compañeros.
            —Es mujer, usted sabrá como contestarle –le insinúan otros.
            Pero María Elena ha leído mucho de humanismo, poco de socialismo. De esta filosofía sólo sabe la  poesía que exigía el presidente Cárdenas  en  el saludo a la bandera cuando era niña.
            —La religión es el opio de las masas. Una droga que se da a los pobres para que sigan agachando la cabeza –termina diciendo la diputada Lombardo. Cuando María Elena sube a tribuna, improvisa y  habla sobre la dignidad de la persona, principio de la doctrina del PAN, que, finalmente, tiene la misma intención que el socialismo: la plenitud del ser humano.
            —Es el método y la corrupción  del corazón humano lo que provoca la diferencia –dice,  y con gusto ve que Marcela está distraída mirando unos papeles y no continuara con su diatriba.


            Difícil, sin estar preparada
            —Ya no voy a estudiar Psicología Educativa como había pensando –le dice a Abel—.  Entraré a Ciencias Políticas. Necesito estar bien preparada.
            Su marido le pide que ya no piense más en esto o aquello, también hay que distraerse y la invita al cine. Juntos disfrutan de La Novicia Rebelde, película de Julie Andrews que es un éxito en todo el mundo y que trata de  una joven que  cuida  a los hijos de un guapo capitán y termina enamorada de él. La Novicia Rebelde se vuelve la película preferida de María Elena.

            Erosión en el alma:
            El  trabajo de legisladora se torna más difícil aún, vientos grotescos golpean al Partido,  se sufrió para llegar a conformar un grupo en el Parlamento, pero curiosamente  los panistas no se ponen de acuerdo, nadie cede, se desestiman las opiniones de otros, se dan patadas bajo la mesa, y como resultado el coordinador del Grupo Parlamentario del PAN deja el  Partido. María Elena dice a sus compañeros panistas:
            —Si la rocas son  erosionadas por el tiempo, imagínense nosotros, que somos carne  blanda. Esta dictadura partidista  nos agota, pero retirarnos  ahorita que hemos logrado esto, es  suicidio.
             

            Los dinosaurios
            La democracia panista cuesta mucho dentro del propio Partido. Hay que  ser ecuánime para la toma de decisiones, para lograr los objetivos,  pero las pasiones personales, el ego, el deseo de poder, se desborda con tanta frecuencia en los diputados del Partido.  Nadie medita en que el éxito del  PRI está, precisamente, en que todos se alinean a las propuestas de sus compañeros, gústeles o no.  Y no  eliminan ni a los dinosaurios ni a los jóvenes enjundiosos, sólo los mueven  como valiosas piedras de ajedrez.
            Los días pasan y el Partido continúa con su conflicto interno.  Está dividido en grupos antagónicos, hay pugnas entre efrainistas  y conchellistas para elegir al nuevo presidente del Partido.  Algunos prominentes panistas piensan hasta en desaparecer a Acción Nacional.
             El día de la elección  democrática para  jefe nacional del  Partido, María Elena y  Abel Vicencio llegan a la  reunión de Consejo para elegir al presidente. Se propone a Diego Fernández de Cevallos. González Hinojosa, el presidente saliente, apunta a su propio candidato.  Otro grupo presenta a Abel.  María Elena se levanta de prisa  y habla con González Hinojosa  —el mismo que le pidió ayuda  y por ello resultó diputada—  y le suplica:
            —Don Manuel, no es nuestro momento, nuestros hijos están tan chicos.
            —No sé preocupe, Elenita, es sólo un requisito para la contienda. No va a ganar.
           
            Abel, presidente del Partido
            Para suerte de Acción Nacional, Abel resulta ganador. De nuevo la alegría y el temor se mezclan en el corazón de María Elena. Le encanta la política y ser esposa de este hombre tan dedicado, pero hay un ingrediente que no le rinde: el tiempo. Hay que atender a la familia, los días se vuelven cortos con tanto trabajo, y los hijos crecen sin pedir permiso. Guarda sus temores, lo felicita y le recuerda que su causa es  causa de los dos.
            Cuando Abel se entrega de lleno a la reconciliación de Acción Nacional y a reafirmar al Partido en los estados de la República, ella se reparte en muchas: su último año de diputada, directora del Colegio la Paz, capacitadora del Instituto Sicológico  y madre de cinco hijos  de todas las edades.


            Dinero a la democracia
            Con sorpresa los panistas se enteran que la Reforma Electoral  promueve dar dinero a los Partidos.  Abel Vicencio,  en medio del huracán, tiene que  decidir si  acepta o no la propuesta del Gobierno. El considera que contar con un apoyo económico es positivo, podrían ampliarse, hacer campañas de altura, pero también serían susceptibles de corromperse.  Son intensas  las deliberaciones entre los consejeros, Abel sale de madrugada y regresa noche. En el desayuno él dice  a María Elena que siente como si sus hijos tuvieran un padre de medio tiempo y le pide que soporte el paso, que lo comprenda, que lo fortifique.
            Ese día por la mañana, María Elena, recibe una llamada de la viuda de Gómez Morín:
            —Si mi esposo viviera en este momento volvería a morir. No pueden aceptar que el Gobierno les dé dinero.
             El  dos de mayo de  1979 aparece publicado en La Nación un comunicado:

            "Rechazamos todo tipo de ayuda económica a candidatos y campañas. Atentamente: Abel Vicencio, presidente de Acción Nacional".

            María Elena, desde su óptica de militante panista, se da cuenta  de que González Hinojosa renuncia a su candidatura como plurinominal pues no está de acuerdo. Otros  militantes más  se retiran del Partido.
            —Hay que aprender a conciliar –le comenta a Abel—. Olvidarse de los caprichos personales.  

             
           





V

Ciencias Políticas







                                                                                    La ventaja de los hombres
                                                                                                                              es que escriben la historia
                                                                                                                                                 Jane Austen, Orgullo y Prejuicio
























            Crisis familiar
             En las cuestiones del hogar  la familia se sacude.
            —Mamá, papá, voy a dejar el seminario –les anuncia Felipe de Jesús.
            —Pero si faltan unos cuantos meses para la ordenación... –dice María Elena, consternada.
            En realidad, ella no sabe si lamentarlo o respirar aliviada, porque los últimos años lo ha visto muy inquieto, confundido con sus puntos de vista sobre el apostolado. Como fieles católicos lamentan la decisión, soñaron mucho con un hijo sacerdote. Sin embargo lo aman, y respetan sus deseos. No ha sido únicamente él, sino todo el grupo de seminaristas. Para apoyarlo lo invitan a dar clases en el  Colegio la Paz, y  al paso de los días la familia vuelve a la armonía.  Y es que el día a día cobra su paso, Abel Carlos cumple ya quince años y pasa a la preparatoria y  Armandito, el más pequeño de la familia, entra a secundaria, ya casi son independientes como sus hermanos. Armandito se parece mucho a Abel, quiere ser abogado y dar clases en la UNAM como ha visto que lo hace papá, año tras año.  De acuerdo con los deseos del padre de la familia se decide abrir preparatoria en el plantel y Abel Carlos seguirá estudiando ahí.
             María Elena tiene grandes motivos para estar agradecida con la vida, sus mujeres, Teresita y María Cecilia, son un orgullo. Teresita estudia en el claustro de Sor Juana  y trabaja en una biblioteca y Ma. Cecilia, que ya cumplió diecisiete, estudia como ella para maestra normalista.
           
            Igual que un hombre
            —El punto de vista femenino enriquece y complementa. Evitemos la discriminación de sexo  —dice Abel en la inauguración del Congreso Femenino en Guadalajara  en 1980 como presidente del Partido y las mujeres le aplauden con la certeza de que  se inicia una nueva era para ellas.
            María Elena sabe que su marido habla por lo que ha visto trabajar a las militantes, y a ella misma en  Acción Nacional. El PAN no sería lo mismo  sin sus mujeres,  ellas organizan,  venden, tocan puertas, se arriesgan y discuten predicamentos humanistas.  Gracias a la intervención de Abel y al empuje que trae  la sección de mujeres y la de jóvenes, Acción Nacional se activa y resurge.
            María Elena, hace un recuento de su azarosa existencia. Se ha ganado  el sustento desde los quince años y  ahora que cumple cincuenta  sigue levantándose  de madrugada y  acostándose muy noche. Cumple con el hogar,  su trabajo de directora y  capacitadora,  su diputación.  ¿Por qué ella  sí, y  otras mujeres no salen adelante? Se pregunta con frecuencia.  Al terminar su Legislatura se siente más segura, más competente, puede trabajar  al mismo nivel de un hombre.  Y todas podemos hacerlo, se dice.  Pero hay demasiado machismo, no todos son como Abel, que le parece natural que ella trabaje.   Se necesita un cambio en el pensamiento de los mexicanos y  debe de impulsarse desde arriba, desde donde se legisla, se recuerda.  
            Sin embargo, al dejar la  diputación, siente que le ha faltado demasiado por hacer; ahora en la Cámara exigen que se despenalice el aborto porque viola los derechos de la mujer, y ella se pregunta si las feministas  buscan libertad o libertinaje.
            A Abel  le piden sea candidato para  la elección interna  del PAN con miras a contender para la  Presidencia de la República.  Pero decide no aceptar y declinar  a favor de Pablo Emilio Madero.
            —El PAN apenas se está recuperando–le dice  a María Elena con objetividad–. Ahorita soy más útil reorganizando el Partido.
            Meses después, Abel es, por segunda vez,  electo presidente nacional  del Partido.


            Soñar lo imposible, soñar
            María Elena  va moldeando su sueño: estudiar una licenciatura. Este es su ideal,
la estrella alcanzar, como dice la canción.  Ya ha cursado algunas materias  de  Sicología que puede revalidar,  pero cuando recuerda a Marcela Lombardo Toledano y su perorata sobre Carlos Marx, la lucha de clases y  la explotación del proletariado, decide que tiene que aprender política.  
            —Entraré a Ciencias Políticas –anuncia a la familia—. Quiero aprender a debatir mis ideas con fundamento. Quiero saber sobre Administración Pública. Conocer de Economía, de movimientos sociales; es terrible no tener fundamentos para discutir.  
            Abel se alegra mucho.
            —Te ayudaré con los niños cuando tengas examen  —le ofrece humildemente.  
            Ella ruega a Dios que Abel recuerde lo que han practicado sobre modificación de la conducta a la hora de lidiar a los chicos.
            Su amiga Carmen Lozada que sigue activa en Acción Nacional la felicita porque va a estudiar. Su aliada en cuestiones académicas, Blanca Magrassi, que sigue viviendo en la Ciudad de Chihuahua y se ha aventurado a estudiar un Doctorado en Washington, Estados Unidos, la anima  y le dice que los años se pasan tan pronto, que de un día para otro estará graduándose.  


            A los cincuenta años va a la universidad
            El hombre es político por naturaleza,  poli significa ciudad, todo aquel que vive en sociedad necesita un gobierno. Cuando María Elena lleva la materia de  Filosofía Política Clásica y tiene que estudiar a Platón y Aristóteles  se da cuenta que estos filósofos debatían sobre cómo debe comportarse un hombre que tiene el poder de gobernar un pueblo. Gobernar bien, es una cuestión muy estudiada desde la antigüedad.  
             Son los años ochenta, el mundo está cambiando, Rusia y Estados Unidos declaran el fin de la Guerra  Fría, se termina el temor de que alguna de estas dos potencias presione  el botón de la, tan mencionada, bomba atómica.  Latinoamérica  está invadida de dictaduras militares, promovidas  por Estados Unidos para evitar  que cunda el socialismo; pero los jóvenes sueñan, creen que pueden cambiar el rumbo de sus países  y se manifiestan contra sus gobiernos. A pesar de que Rusia se retracta sobre el comunismo y Alemania tira el muro de Berlín, todavía se cree que el socialismo puede funcionar.  María Elena quiere saberlo todo, por qué nacen estos movimientos sociales, cómo se desarrollan, por qué mueren.
             La Política como ciencia es una disciplina reciente que nació de la necesidad de criticar los cambios sociales de las naciones y estudiar el impacto que causan  en los pueblos. Para ser licenciado en Ciencias Políticas ella cursa Ética, Filosofía, Economía, Historia, Sociología,  Antropología, Estadística, Administración  Pública, Teología y Jurisprudencia. Todas  una belleza. Abel, con todo y  sus múltiples compromisos como presidente nacional de PAN se mantiene al pie en cuanto apoyarla.  Cuando ella tiene exámenes se lleva los niños al cine o a pasear por Chapultepec.  Un día preocupado le comenta:
            —Parezco padre soltero.
             Ella lo mira con pena y picardía.  En el fondo está muy orgulloso,  y le lleva sus trabajos  escolares a su madre para que vea las excelentes calificaciones de su mujer


            Un príncipe virtuoso
            María Elena estudia a  Maquiavelo,  a quien se le atribuye ser el padre de la  política moderna:  "…sólo una república bien organizada sobrevivirá", escribe en El Príncipe.  Ella aprende que por muy virtuoso  que sea un rey, cuando muera se llevara su estilo de gobernar, en cambio  en  el método republicano los hombres van y vienen  utilizando la misma directriz, justo lo que busca el PAN.  


Otro tipo de criatura
            María Elena se formó  en la oratoria desde  que le declamaba a su familia  una y otra vez,  sus poesías y obras de teatro, en su casa de Zamora, Michoacán.  Los aplausos de padres y vecinos forjaron  su espíritu y  aprendió a  estructurar su pensamiento para trasmitirlo verbalmente.  Luego fue la dirigente de Acción Católica, y apenas ingresó al PAN  el Partido estaba tan hambriento de líderes que de inmediato  la solicitaron como  dirigente.
            Ahora  en la UNAM,  participa en las ponencias, recupera su voz  firme  y voluntariosa,  y habla sobre la discriminación de la mujer,  esa espinita que se le ha clavado.  Ha leído la equivocada versión de Aristóteles, el gran filósofo que murió sin armonizar con quien lo había parido, diciendo que el  hombre está cerca del espíritu y la fémina de la materia;  María Elena, ante cientos de estudiantes, dice al respecto:
            —Aristóteles consideraba a la mujer un ser sin raciocinio, otro tipo de criatura  y con esa reputación hemos venido cargando las mujeres desde hace más de dos mil años.


            Monumento discriminatorio
            —El Derecho Romano, institucionalizó la inferioridad de las mujeres —expresa a sus compañeras en la UNAM, provocando risitas nerviosas—. No se trata de que el hombre friegue pisos y ella pague las cuentas. La liberación femenina no es una lucha de poder,  es el camino hacia la igualdad de derechos y obligaciones;  cierto que a la mujer le tocó  parir el fruto de la naturaleza, ser físicamente más débil, pero que no sea por ello  devaluada. Igualdad no es que la mujer desempeñe todos los trabajos del hombre, igualdad es que a mismo trabajo, misma paga.

            La auto devaluación
            Sin embargo, María Elena sabe que el gran obstáculo es la  auto devaluación que la mujer hace de su persona; dice en otra ponencia:
            —El haber vivido sojuzgadas  ha alimentado nuestros sentimientos de inferioridad. Con una imagen valorada de  nosotros mismas aportamos riqueza a la pareja: siendo compañeras damos más felicidad que de sirvientas.


            Un enfermo  y una graduación
            Para mediados de marzo de 1982, Abel cae enfermo.  Se había quejado de  mala digestión; al realizarse un estudio, los resultados detectan cáncer.
            Con los análisis en la mano, María Elena y Abel se dirigen a  la ceremonia de graduación de Cecilia.  Ella es ahora una maestra normalista, desde niña le gustó dar clases, organizar material educativo y  enseñar a los pequeños.
            Con el alma a media felicidad María Elena  le  da un  largo abrazo a su hija:
            —Ya estás preparada para la vida, el Colegio La Paz te ofrece trabajo –le dice entusiasmada, mientras la angustia por la salud de su marido  le remueve las entrañas.
            La pareja hace los  arreglos necesarios para la operación y le dan la noticia a la familia.  Abel, como presidente de Acción Nacional,  reparte los pendientes del Partido porque  las elecciones presidenciales están próximas.  La contienda es entre Miguel  de la Madrid contra  Pablo Emilio Madero.  María Elena tiene grandes esperanzas de que gane el PAN  porque  hay rumores  de desatinos por la manera  desmedida en que creció la corrupción con  López Portillo, el presidente saliente.


            Un ídolo tan humano
            Cuando Abel entra al quirófano sus hijos se miran preocupados y tristes, su ídolo es tan humano que hasta se enfermó. Siempre lo han visto como un hombre fuerte que todo lo puede.  María Elena entra en la capilla  del hospital  y se abandona a rezar y a pedir. Le suplica a Dios que si va a quedar bien que lo deje vivir, que no quiere verlo sufrir, a él, un hombre tan  esforzado, tan recto, tan cumplido  con la vida.
            Dichosos los que creen. Cuando María Elena abandona la capilla sale muy reconfortada, segura de que todo será como lo ha pedido. En la operación participó Alfredo Vicencio, médico cirujano, hermano de Abel.
            —Todo salió bien. La cirugía ha sido muy a tiempo. No habrá consecuencias ni  requerirá quimioterapia.  
             El día de las votaciones  de Madero contra Miguel de la Madrid,  María Elena  lo lleva a votar  en una silla de ruedas, los hijos los acompañan y el médico ha insistido en ir con ellos, llegan a la casilla ochenta y uno, del Primer Distrito, en la calle Querétaro. Con voz apenas audible, ella, lo escucha decir a la prensa:
            —Votar es el mejor instrumento para defender la Patria.


            Inflación estrangulante
            Días después de las votaciones se anuncia que gana Miguel de la Madrid.  En el último informe de su gobierno, López Portillo, el presidente saliente,  expropia la Banca Mexicana y llora lágrimas hipócritas. Comienzan los días siniestros. El peso se devalúa. La radio comunica sobre una casa, a la que nombran el  Partenón, propiedad de un  corrupto funcionario público. Brotan el nepotismo, la corrupción, los escándalos amorosos y  los fraudes que se cocinaron en seis años.
            No hay  nada  nuevo bajo el sol,  se dice María Elena. El PAN perdió de nuevo y la corrupción es la misma, o tal vez peor.  Abel envía una carta a Miguel de la Madrid  protestando por fraudes  y agresiones en Campeche, Michoacán, Zacatecas, Chihuahua y Durango.
            Con la inflación la  población se siente herida de muerte.  De un día para otro el huevo, la leche y  la carne, cuestan el doble. Los privilegios de la clase acomodada decaen. Muchos despiertan su conciencia electoral: si no votas no te quejes.
            Días después Abel se repone.  María Elena está muy inquieta respecto a su tesis de la carrera de Ciencias Políticas, y platica largas horas con él.  Abel  es un escritor consumado, le ayuda a aclarar su pensamiento, a darle camino a sus ideas y la  anima a  hacer su tesis sobre el  Partido Acción Nacional.  Ahora, él asume regímenes de ejercicio y alimentación más sanos,  cumple con sus obligaciones en el Partido y  en el despacho.  La vida  vuelve a una feliz  normalidad.


            Pequeños triunfos, grandes pasos
             Al siguiente año tocan elecciones en estados y municipios. Gran cantidad de  mexicanos ingresan a las filas panistas con la firme esperanza de hacer algo para que  la terrible inflación y devaluación que están viviendo no vuelva a suceder. Para 1983 en el Estado de Chihuahua, donde vive Luis Álvarez, el esposo de su gran amiga Blanca, se reconocen, por fin, triunfos en municipios importantes como Ciudad Juárez,  Chihuahua, y siete  localidades más,  además de cinco diputaciones.  En Durango se obtuvieron otros.  Nunca el Partido había ganado tanto.  Por estos tiempos se decide aceptar la participación económica gubernamental para hacer crecer el Partido y aumentar las posibilidades de  acceder  al poder. 
            María Elena siempre  está activa en algún cargo de Acción Nacional, y ahora funge como miembro del Comité Regional y del Consejo de Acción Nacional en el D. F.
Combinar todas sus actividades y estar al pendiente de la familia, es complicado pero se hace más fácil  cuando se piensa cómo ayudar a los demás a ser útiles y felices, sobre todo si son sus hijos.   Armando, el más pequeño de sus vástagos, se  involucra en todo con las actividades de mamá,  y  como un día lo hizo  Felipe, quiere dinero para salir con sus amigos. María Elena sigue dando sus terapias para niños en su Instituto y necesita material, así que le da trabajo a Armando y  lo pone a recortar y a forrar  frases,  a hacer formas, letras y  mapas. También en esta semana, a ella,  le toca ira a Valle de Bravo a capacitar sacerdotes, madres de familia y  maestros,  estará muy ocupada,  le sugiere  al chico que le ayude con la contabilidad del Colegio,  él  acepta gustoso y se queda bastante ocupado por esos días.  Aunque, en breve, María Elena contratará a un contador  pues ahora que  se  ha abierto  preparatoria, la administración  se ha complicado y es demasiado trabajo.












































( foto de  su trabajo en el PAN)





VI

Alternativa Democrática





                                               
                                                                                                La dictadura perfecta no es el                                                                                                                                                          comunismo, es México.
                                                                                                                                                                                    Vargas Llosa




























            Modernidad galopante.
            A mediados de los ochenta, en la Ciudad de México, soplan brisas de modernidad; nunca antes hubo tantas mujeres trabajando, sobre todo de la clase media.  Las campañas que ha llevado a cabo el Gobierno sobre  planificación familiar  han dado resultado y  casi todas las mujeres  casadas usan anticonceptivos.  María Elena y  amigas,  sus antiguas compañeras de Acción Católica,  no opinan lo mismo.
            —Hay métodos naturales para  evitar el embarazo  —dicen entre ellas.
            Alguien agrega que escuchó decir a un médico que  al tomar anticonceptivos sucede un micro aborto cada mes. 
             
            En la UNAM, el tema es candente; María Elena defiende su postura del derecho a la vida.  Una de sus maestras es pro aborto, organiza debates  y la invita  a mostrar al mundo su  criterio:
            —En  muchos países democráticos el feto  es sujeto de heredar bienes, y en Australia puede recibir indemnización en caso de accidente de la madre, esto nos comprueba que ya son seres vivos, personas.
            —¿Y Dios está de acuerdo en que se engendre un hijo en una violación? —le preguntan sus detractores.
            Criada en el deseo de servir a Dios, María Elena, se expresa con dureza con quienes no intentan congraciarse con la religión.


            Seis abortos
            A Elena le han dicho que  su profesora promueve el aborto porque ya lleva seis.  Ella se santigua. Y es que la  maestra ha puesto su mirada en ella y  la invita a otro debate: es importante que la sociedad  conozca ambos puntos de vista, le dice.
            María Elena decide participar:  
            —¿Entonces, tú estás de acuerdo  en que  se destroce a una mujer clandestinamente  en vez de ir a un hospital adecuado? –le pregunta su contrincante en el siguiente debate.
            —No, yo no estoy de acuerdo en eso. Yo defiendo el derecho de un ser vivo.  
            —Pero anulas los derechos de la mujer por los de un feto.

            María Elena siempre pierde en los debates. Sale de ahí humillada, desilusionada de las personas, cuestionándose si vale la pena ese desgaste por defender sus creencias.  Le parece que la maestra la utiliza, ella a sus cincuenta y tantos años es demasiado grande para pensar como sus jóvenes compañeras que  utilizan anticonceptivos y  no les espanta el aborto.  Dónde va a encontrar, mi maestra,  a una radical con ideas como las mías, se pregunta a sí misma, y la respuesta le asusta. 
            Diez años después esta experiencia le sería indispensable para  abrir  su corazón y su  mente.




            Amando el comunismo y desconociendo el panismo
            En la Facultad le han dejado claro su amor a la izquierda, le hacen leer a Lenin una y otra vez,  y cuando  le piden un ensayo  sobre el líder ruso, María Elena expone su criterio: el gobierno de  Rusia destruye la célula primaria de la sociedad, que es  la familia, al  enviarla a vivir y  trabajar en comunas; además prohíbe la religión, y  al no creer en un ser superior las personas nos volvemos cínicas. Si Dios nos hizo diferentes,  igualar a todos los hombres termina con su creatividad.  
            La calificación que le da, su maestra, en su trabajo es un seis. María Elena se desespera, le ha bajado su promedio, pero  no va a  ponerle  a Lenin adornos que no tiene.  
            Definitivamente la filosofía de Gómez Morín es bastante más acertada que los sermones  socialistas de sus profesores. María Elena ha  descubierto que la facultad es facciosa y de izquierda, no es plural ni objetiva. Durante tres semestres  han leído y analizado el libro El Capital, de  Carlos Marx,  un viejo  texto que ya cumple cien años, en el que está basado el comunismo,  el sistema económico que  por estos días se derruye como castillo de arena, en Europa.  Pero los maestros de su carrera parecen no darse cuenta, ciclados en sus conceptos igualitarios.  El Capital,  es una crítica a la economía política, pero muchos lo interpretan como un tratado sobre política económica. El colmo es que la mayoría de los estudiantes de la UNAM nada saben de la lucha del Partido Acción Nacional y ven, a  María Elena, como si perteneciera a otra dimensión cuando habla del PAN.   Acción Nacional tiene cincuenta años luchando por la democracia, con unos principios éticos preciosos y un fundador que fue considerado sabio,  pero los maestros, fruncen el seño al escuchar la opinión panista de  María Elena.  Sus profesores les enseñan sobre los movimientos sociales  de todo el mundo, siglo por siglo, pero no analizan su propio momento político. Lástima. 


            Para la UNAM no existe el PAN
            En la UNAM enseñan a sus alumnos a estudiar el comunismo como si la situación económica y política en  Rusia, Cuba o China, fuera un paraíso al que hay que acceder.  Lo peor es que los  movimientos sociales que ha habido en México no son plasmados en los libros de Historia de los educandos; la versión oficial dista mucho de ser la verdadera.  María Elena concluye que el  Partido gobernante minimiza los esfuerzos que hacen tantos mexicanos como ella por mejorar la política, y lo peor es que prefieren consentir que los maestros enseñen  a soñar  con el socialismo,  que afrontar la realidad política de México: falta de democracia.
            No se puede confiar en los libros oficiales puesto que no hay uno que sea íntegro. Ella decide, al finalizar su carrera, escribir un texto que resuma todo lo que es su Partido,  que lo explique como ente, que lo cuente desde que  se prendó a la mente de su fundador. Es 1985, es tiempo ya.




            No a la tesis sobre el PAN
            Para terminar su carrera de Ciencias Políticas, María Elena tiene que hacer el servicio social.  Ella pide a su maestro la autorización  para  hacerlo en el PAN:
            —No está permitido –le contesta.
            —¿Por qué no está permitido?
            —Porque es un Partido.
            —¿Y entonces por qué la mayoría de mis compañeros lo están haciendo en el PRI?
            —Yo no puedo aceptárselo. Hable con el director de servicio social.

            Lo mismo le sucede con la elaboración de su tesis, se niegan a permitirle que la haga sobre el PAN. Cuando  María Elena  le comenta esto a  Abel, él le recuerda que Reyes Heroles  ha  dicho que los Partidos son  entidades de interés público y esto ya  está escrito en la Constitución.
            —Por lo que  tú puedes, con todo derecho,  hacer una tesis sobre una entidad pública.
             Ella acude al director y  le plantea su inquietud:
            —¿Y para qué lo quiere hacer ahí? –le contesta el funcionario.
            —Para explicar su doctrina, sus principios. El PAN no está creado por generales de la Revolución. Tiene fundamentos filosóficos,  ideología, principios, estructura.
            —No tenemos permitido, es un Partido político.
            —Pero los Partidos políticos son órganos de interés público según la Constitución ¿No lo sabía?
            —Sí, sí, claro que lo sé.  Lo malo es que no va a encontrar un maestro que la sustente.
            —Y si lo encuentro me permite hacer mi tesis sobre Acción Nacional.
            —Pues… sólo porque lo dice la Constitución.


            Contar la historia desde dentro
            María Elena, encuentra a Jaqueline Peschard Mariscal, una maestra  que se muestra entusiasta, y le cuestiona sobre lo que quiere hacer:
            —Sería un texto donde se sintetice la historia de Acción Nacional. Que los jóvenes conozcan la alternativa política que  representa el PAN. Hay tanta censura en los medios que los ciudadanos no tienen una buena impresión del Partido.  Puedo contar la historia desde dentro, porque llevo casi treinta años como militante, he sido diputada y  he tenido algunos cargos.
            Jaqueline acepta gustosa,  le da claves sobre la metodología correcta para elaborar una tesis y acomodan en el calendario las reuniones que tendrán para discutir los avances.
            En casa ella entrevista a Abel.  Si alguien sigue la ideología de los fundadores es su marido, él  le da respuestas concretas sobre los ideales del Partido. Además le  corrige aquí, le da una opinión más allá, una coma, un acento, es un gran corrector de estilo, un ensayista político consumado.
            En el Partido no hay suficientes libros que cuenten la historia y filosofía de Acción Nacional.  Con frecuencia se editan folletos con la doctrina panista, muchos de ellos impulsados por la propia María Elena, ahora ya es tiempo de que se editen textos más profesionales por el mismo Partido  y de esa manera difundir el pensamiento humanista. Por largos  meses, golpe a golpe en su máquina de escribir Hermes Baby, brota su primer libro: Alternativa Democrática, Ideología y Fuerza del PAN.

            Mención honorífica
            La mañana de su examen profesional María Elena está nerviosa, decide no mencionar a la familia que hoy es el día final de su carrera en Ciencias Políticas.  Curiosamente en esa misma fecha su hijo  Felipe llega de Guadalajara, se ha graduado de licenciado en Filosofía y quiere mostrarles su título. Ella, para  honrarlo  le ha avisado a los otros hijos que hará una cena especial. No ha comentado a nadie sobre  su examen porque tiene temor de no pasarlo.  Abel es el Presidente de Acción Nacional, maestro de la UNAM.  Ella no está para hacerlo pasar vergüenzas.

            Tratándose de títulos…
            En el examen,  María Elena defiende su tesis: 
            —El PAN es un Partido fundado en bases humanistas, después de casi cincuenta años de trabajo entregado, gratuito y constante se ha convertido en la segunda fuerza política del país.
             Ella se sabe los capítulos de su texto de memoria, a fuerza de repasarlos  y corregirlos cien veces. Le ha dedicado más de tres mil horas, entre investigación, escritura y  corrección. A la hora del examen, a  sus sinodales les sorprende la entrega a su causa, su trabajo tan bien hecho, sus respuestas impecables.  Con un peso menos encima y mareada de alegría, recibe las amplias felicitaciones de sus maestros y la mención honorífica. Al salir de la escuela y llegar al automóvil  el llanto le brota,  llora porque terminó la tensión, el miedo a fallar.  Ahora es licenciada en Ciencias Políticas. 
            Pasados los espasmos se va al supermercado, hay que  preparar la cena de  Felipe.  A él le han revalidado algunos estudios del seminario y ya  se ha graduado de Filosofía en la Universidad de Guadalajara.
            Con la emoción en el pecho, cocina los tallarines con  espinaca, el platillo preferido de su hijo. De postre prepara un budín de panqué con  natilla, cubierto de fresas.   El  vino tinto,  favorito de Felipe, se enfría en la nevera mientras arregla la mesa.
            Cuando la familia llega, todos felicitan a Poliche y él muestra, orgulloso, su título.  Se sirve la cena,  y a la hora del postre  ella dice:
            —Y bueno, tratándose de títulos, aquí  está la carta  aprobatoria de mi  examen profesional, he sacado mención honorifica.
            —¿Tu examen profesional! ¡Cómo pudo ser posible que no nos invitaras! –dice Abel, sorprendido—.  Yo quería ir,  estar presente.
            —Tuve miedo de  hacerte pasar una vergüenza –lo reconforta ella.
            —Vamos papá  —dice Felipe, preocupado—. Se te está olvidando felicitarla.
            Abel, apenado ante los ojos de sus hijos, le da un cálido abrazo, y la felicita.


            Alternativa democrática, el libro
            Una noche de lluvia lenta,  el Partido está de fiesta con la presentación del libro de María Elena.  Ella pisa fuerte,  ya no es una política  advenediza, ostenta un título duramente ganado y se estrena como ensayista política. Frente a sus hijos, su familia y la de Abel, y gran cantidad de amigos panistas, presenta el texto que  ha escrito, sin esperar que le retribuya siquiera un centavo sino muy agradecida de que el PAN se gaste algunos pesos en editarlo. Este estudio no es únicamente en servicio a su Partido, sino  en  ayuda al universo político mexicano, a la practica de la democracia, disciplina saludable a la República.


            Criatura de Dios
            Alternativa Democrática es un texto que todo nuevo panista debe leer. En él, María Elena, deja impreso el  ideal de sus fundadores, los principios de su doctrina, los estatutos generales, su  organización y estructura  jerárquica, explicada por medio de un claro organigrama.  Los presentadores hablan del  texto, de cómo ella plasma en letras el principal objetivo del Partido Acción Nacional: despertar la conciencia política.  Si el ciudadano se politiza, el PAN tiene muchas posibilidades de acceder al poder,  y si llega al poder puede realizar los grandes cambios que necesita México. María Elena  muestra  que la doctrina de Acción Nacional y el humanismo cristiano  coinciden en que consideran al hombre criatura de Dios, ese ser espiritual  y material,  digno y respetable que debe sacrificarse en bien  del interés común.  Luego enumera  las contiendas electorales y sus comportamientos: del inicio del Partido en 1939 hasta  1962   nunca se ganaba  y se iba a la cárcel por pegar propaganda; en la segunda etapa que abarca de 1962   a 1979  lo más importante fue  la entrada de los plurinominales, diputados por derecho de votos que lucharon desde adentro de la Cámara;  la tercera  y última parte corresponde al despertar, cuando se logra el extraordinario número de cuarenta y tres diputados panistas en el Congreso en la LI Legislatura.  En el texto,  María Elena también hace una  remembranza de los primeros veinte años del Partido  donde sólo treinta diputados de Acción Nacional llegaron al Pleno, y  hasta la fecha no hay, todavía, un senador panista.  Falta demasiado por hacer.


            Misión: que la ciudadanía participe
            En los capítulos finales del libro, María Elena, hace un balance de la principal aportación que el PAN ha hecho a  la sociedad mexicana: despertar la conciencia política de los mexicanos. Objetivo cumplido.


            Comenzando la maestría
            Días después María Elena, muy animada,  se inscribe en la maestría. Lleva sólo dos materias por semestre, pero no tiene prisa.
            —Creo que me tardaré seis años –dice a sus descendientes que la ven con admiración.
            —Está bien que quieras aprender más  —le dice Abel—. Sólo recuerda que hay que compartir nuestros conocimientos.  Sería bueno que escribieras en el periódico.
            —¿En el periódico? Tú crees que pueda hacerlo.
            —Ganas mucho con intentarlo.
             Tímidamente  pide un espacio al diario El Economista  y le es concedido, ahí comienza un apasionado amasiato con la literatura política,  que nunca le ha de abandonar.
            Los hijos están muy grandes, ya no necesitan que nadie los lleve y los recoja, ahora ella tiene tiempo de todo y  se compromete como  secretaria nacional de capacitación del PAN.






































(fotos de la boda de Cecilia)





VII

El nido vacío



                                                                                  Tus hijos no son tus hijos
                                                                                                                                                Son hijos del anhelo de la vida.
                                                                                                                                                                                    Gibran Kahlil




            Les salieron alas y volaron
            En 1986 María Elena cumple cincuenta y seis años. Abel y ella, tan ocupados en un proyecto político tras otro, ni siquiera han terminado la casa cuando Cecilia les anuncia que desea casarse.  María Elena mira los árboles que están  en  el patio, crecieron tanto que rebasan los dos pisos,  y ella apenas se percató. Con nostalgia,  acepta  que a sus hijos les salieron alas y están  volando solos.
            El PAN, como sus vástagos, también ha crecido. Ahora  que ella es secretaria nacional de capacitación  del PAN, viaja a todos los estados de la República y se da cuenta del ánimo con que se afilian cada día los nuevos militantes. Y es que se vive un momento único en el Partido, hay ruido por doquier; ante los fraudes del PRI en estados y municipios se intensifican  las marchas,  la resistencia civil,  las huelgas de hambre. Hay una politización nacional.  Un despertar. El PAN es la gran esperanza de México.
             Abel está trabajando más en el despacho, porque aunque promovió  sueldos para los diputados y senadores,  él no se siente capaz de cobrar un cinco por su trabajo como dirigente de Acción Nacional y los recibos de servicios por pagar se acumulan en el hogar.
            —Es como si todavía estuvieras en Acción Católica haciendo tu apostolado –le dice María Elena, acatando su voluntad.
            Sabe que Abel es así de congruente. Le han pedido que sea secretario general del Partido, y  les ha dicho que sólo puede medio tiempo, pues se está ejercitando, llevando una vida  familiar más plena y trabajando duramente en el despacho con el fin de  generar más ingresos que permitan a sus hijos avanzar en sus estudios. María Elena sigue admirándolo y amándolo, le ha dado un gran susto con su enfermedad, pero evita pensar en el futuro y  disfruta el presente.
           

            Los aciertos cometidos
            En los primeros días de 1986, María Cecilia, la tercera de la familia, maestra  normalista,  licenciada en  Pedagogía  y encargada del Colegio La Paz, es solicitada en matrimonio. Los sentimientos de María Elena son confusos, por un lado la satisfacción de verla feliz midiéndose el vestido que ella misma usó, hace casi tres décadas, en su boda con Abel, y al mismo tiempo el dolor de ver al primer hijo volar.  Lo hecho, hecho está, los aciertos y errores cometidos en su educación se van con ella, medita María Elena.  No se puede cambiar el pasado.  
            El día del evento la novia luce admirable. Con su vestido blanco y su feliz sonrisa de enamorada da el sí y se convierte en esposa.  Felipe hace una composición musical  para la misa y su voz potente y timbrada armoniza el sagrado recinto. Se va Cecilia, se dice María Elena, es la ley de la vida. La familia Vicencio Álvarez sufre la partida de uno de sus miembros. El nido se ha abierto al mundo.  




            Ana, la primera nieta
            Apenas transcurre un año, Felipe, que está dando clases en la Universidad de Guadalajara, avisa que se casa con Lucero, su novia de hace tiempo.  En noviembre de 1987, María Elena organiza un reunión familiar para festejar su boda civil, en el jardín de la casa de Tlalpan, entre el frondoso árbol de nogal y el de aguacate.  Familia y amigos brindan por la pareja y les desean una larga vida de casados.  La boda religiosa es en Guadalajara.
             Once meses después llega la primera nieta, hija de Felipe, y  la bautizan con el nombre de Ana. María Elena está alborozada, la bebita es rechoncha y muy risueña, tiene la carita redonda y el pelo castaño. María Elena cambia su perspectiva, los nietos no piden permiso, su hijo ahora es padre y ella abuela, la vida ha dado la vuelta, y eso la llena de una  novedosa y pacífica felicidad.  
            Abel, se está cuidando mucho, se alimenta bien y corre todos los días. Una tarde se pone mal, siente unos dolores fuertes originados por piedras en el riñón; para extraerlas, lo operan, y ahí descubren un gran tumor en el hígado. No pueden quitarlo al momento, tendrá que esperar.   


            Quimioterapias
            Un mes después le extraen el absceso y le dan una serie de quimioterapias. Desafortunadamente este procedimiento se repetirá cada tres años.
             María Elena aprende a vivir con ello, a seguir adelante, a dejarlo todo en manos de Dios y a estudiar y trabajar para pensar menos  y no solazarse en el dolor; ella es uno de esos seres resilientes.
            Teresita su segunda hija, a quien le gustaba trabajar en las bibliotecas y que estudió  Ciencias Humanas  se gradúa con excelentes calificaciones y al poco tiempo  también decide formar su propio hogar. Cuando se casa se va a vivir a Tijuana.  Un tiempo después es directora del Centro Cultural en esa capital fronteriza.


            Grandes amigos
            Cuando  Cecilia  le  pone a Pablito en brazos, María Elena  medita en que sus hijos  se están reproduciendo muy rápido.  Ella y  Abel le han ofrecido a su hija y a su marido una buena parte del enorme jardín para que construyan su casa, y  la nueva familia ha aceptado gustosa. El nietecito le queda cerca a la abuela.  
            Junto a los primeros nietos de María Elena, también han nacido los  de Máxima, la señora que le ayudaba en el quehacer de la casa, son hijos de Mari, que es, ahora, la encargada de mantener limpia la casa. El esposo de Mari es el jardinero del Colegio La Paz. Cuando sus niños comienzan a hablar también le dicen abi a María Elena.  Cuando cumplen la edad para asistir a la escuela,  el Colegio La Paz, les otorga una beca.
            Para  1990, Pablito, el hijo mayor de Cecilia, se ha ganado la atención del abuelo  y juega con él  a las escondidas;  además este año recibió un hermanito: Bernardo.  Ya  son tres los  nietos de la pareja.



            Nueva contienda: Maquío, Salinas y  Cárdenas.
            La contienda presidencial  ya llegó y ahora es Manuel Clouthier el  candidato del PAN que disputara a  Carlos Salinas  del Partido oficial y  a Cuauhtémoc Cárdenas del PRD, la presidencia de la República.
             Las campañas son intensas,  el PRD surge con fuerza en el  Centro Sur del país y Clouthier  en el Norte.   México está politizado, pero dividido por ideologías,  se  siente  fervor en el ambiente,  mucha ilusión.  
            Hay gran movilización, campañas de altura de todos los Partidos. El día de la elección los votantes dan muestra de civilidad.  Los representantes panistas en las casillas están dispuestos a  llegar  hasta los golpes  si  ven algún indicio de fraude. La jornada se desarrolla amablemente hasta que se descubre que hay un doble sistema de computo para el conteo de votos: el real y el  favorable al PRI.
             En esta ocasión el fraude no se realizó en la casillas y con la fiel ayuda de los militantes priistas, sino que se orquestó a grandes dimensiones.  Al verse descubiertos, los priistas,  liderados por Manuel Barlett, desconectan el sistema y el nombre del ganador se pierde para la  historia, en el espacio cibernético de  la nada:
            -¡Se cayó el sistema! –es la frase más repetida en esos días.
            Pero Maquio, como apodaban a Clouthier, no se da por vencido, organiza actos de protesta  y habla a los legisladores.  Luego crea un Gabinete Alternativo que dará seguimiento  al  gabinete del presidente ilegítimo. María Elena  es secretaria de este nuevo organismo.

              ¡A buscar los paquetes!
            Los expertos dicen  que la única  manera de saber quien ganó es  abriendo todos los paquetes electorales, que están bajo custodia del Ejército, en los sótanos del Palacio Legislativo.  
            Abel Vicencio ha salido de su casa más pensativo que de costumbre y le ha comentado a  María Elena que tiene dudas de que realmente los paquetes estén ahí.  
En la sesión de ese día en la Cámara, invita a la oposición a bajar  al sótano y abrir los paquetes que contienen las boletas electorales. Treinta  osados diputados del PAN,  otros de  Corriente Democrática,  y  uno del PMS  se deciden a  acompañarlo.


            Los soldados se enderezan
             Cuando  el grupo de personas se  presenta en el  sótano, los soldados  se enderezan en sus puestos, aprietan sus armas  y les cierran el paso quedando frente a ellos.  Un metro los separa,  ambos bandos se  miran con miedo: unos, de recibir la orden de disparar, y los otros de ser  disparados.  Hay temor, y aún así prevalece la rabia. Mexicanos contra mexicanos, piensa Abel furibundo, mientras allá arriba se ríen, y festejan un fraude más. Entre el grupo van reporteros y fotógrafos,  se empujan unos a otros de manera insinuante, la violencia busca salida.
            —¡Provocaciones no! –grita Vicencio Tovar.
            Todos quedan congelados.
            —Señores militares, ¿díganme ustedes  con  quién puedo hablar?  ¿Quién es el comandante a cargo? –pregunta a los soldados.
            Los soldados le  abren valla a Abel y a un diputado del PMS.   Caminan y se paran  frente al comandante.  Hablan con él.  Después de unos minutos, regresan.
             Abel dice al grupo en voz alta:
            —¡Le hemos dicho al comandante que tenemos facultades para estudiar los paquetes electorales  y que nos permita pasar a verlos!
            Se voltean a ver unos a otros. Están petrificados, intentando adivinar qué sigue,  qué sugerirá Vicencio y qué hará cada quien. ¿Enfrentaran las armas, se tirarán a matar?  Todos sudan caliente.
            Los soldados tienen las dos manos en sus metrallas. Totalmente alerta.
            —¡Qué no tiene llaves, nos dice el señor,  y qué tiene órdenes de disparar a quien se acerque! –Agrega Vicencio mirándolos de frente.  
            Pasado un segundo, Abel da la espalda a todos y camina de regreso a su curul.
            Un diputado priista aparece de las sombras y,  agitadamente, alienta a todos a regresar.
            —¡Vamos muchachos, vámonos ya al salón! Esto se arreglará por otros recursos.
            Momentos después en el Pleno todo es susto  y reclamo. A los del  PPS los han acusado de  miedosos.
            —Era una imprudencia –dijeron los del Frente Cardenista  para disculpar su ausencia.
            Con los ánimos calmados se le pregunta a Abel  por qué  se regresó.  
            —Quiero ver los paquetes en un acto ordenado y legal. De esta manera no iba a serlo. Lo primero es el respeto a la Ley.
            El incidente se comenta por días en la Cámara, cuando María Elena se entera cuestiona a Abel:
            —¿Crees que iban a dispararles?
            —Por supuesto. Ellos sólo obedecen órdenes.
            A ella se le pone la piel de gallina.

            La  lucha se continuó con diversos actos de protesta pacifica como un ayuno y la exigencia de una  reforma electoral verdaderamente demócrata.   El  1o. de octubre de 1989, Manuel Clouthier  muere en un accidente automovilístico prensado por dos camiones de carga.

            Columnista
            María Elena, resignada ante los acontecimientos continúa su propia lucha escribiendo en la revista Palabra, ahí hace referencia a lo que  ha hecho Acción Nacional  con  y por la mujer mexicana. Ella insiste en que el Partido no sería el mismo sin sus  esforzadas mujeres, desde sus inicios  el PAN dio una importancia principal a las féminas impartiendo conferencias a las esposas, madres, y novias  de los militantes para concientizarlas sobre lo importante que es votar.
            En la  revista La Nación, expone que le cuesta más a la mujer que al hombre tomar conciencia de la realidad política nacional. Ella escribe:
            "…las mujeres hemos metido la cabeza como  avestruces  ante los embates masculinos, y  hemos permitido que el hombre tome decisiones que rigen nuestras  vidas, y  si esas decisiones son equivocadas hay que lidiarlas hasta el cansancio. El hombre es nuevo en el planeta,  en la línea  del tiempo  apenas hace unos segundos que  se descubrió la rueda. Desde entonces  la evolución corre. Aseguradas la alimentación y la  casa el ser humano creó  leyes para  armonizar en sociedad.  Hoy  1989, vivimos  en el esplendor de la civilización, las mujeres de hoy  no necesitamos la fuerza física del  patriarca de la familia para que nos defienda  de otros hombres.  La educación, la civilidad y las leyes hacen este trabajo. Sin embargo la  maternidad y la función de alimentar y cuidar  de los críos  no ha dejado de ocupar a la mujer, y  apenas estas últimas décadas las damas han salido de sus casas  para comprobarse a sí mismas que pueden  hacer los mismos trabajos que el hombre".


            Relaciones Iglesia Estado,  y Logros y Retos del PAN
            Son días de escribir, de otra paciente investigación,  de hacer algo  útil con los miedos que las crisis  y las quimioterapias de  la enfermedad de su marido le provocan. Picando tecla tras tecla  nacen otros dos  textos:  Relaciones Iglesia Estado, formado por  una compilación de  escritos y publicaciones  que el PAN  ha  hecho  sobre este binomio a través de los años, y otro libro: Logros y Retos del PAN, una recopilación  que  también es publicada  por la editorial del Partido por medio de patrocinadores civiles.
             Abel, el cuarto hijo de María Elena también se casa,  su pareja es periodista y  tienen una hija a la que bautizan con el nombre de María Fernanda. Cecilia, está  construyendo su hogar en la parte final del jardín de la casa familiar. Los nuevos abuelos están siempre muy acompañados y desde Guadalajara, Felipe les ruega que  vayan a conocer a su segunda hija, Aranzazú,  nacida en  agosto.





VIII

la rueda de  la vida





                                                                                                                             
                                                                                    La gratitud es la fuerza del corazón
                                                                                                                                                                        Abel Vicencio Tovar





            El tiempo que Dios nos asigna
            En 1992, a Abel le extirpan un tumor del pulmón.  Después de la operación   la pareja decide pasearse y viajar por el mundo.  Consiguen un vuelo tan peculiar que para llevarlos a Europa primero visitan Argentina, Brasil y Paraguay,  de ahí vuelan a Tierra Santa y  finalmente a Madrid.  En Barcelona se les une Teresita y  disfrutan plenamente de las Olimpiadas.
            Y es que María Elena y Abel se han propuesto hacer de la enfermedad algo cotidiano. Planean los viajes tomando en cuenta las quimioterapias.  Abel muestra su fuerza de atleta y la gran resistencia al dolor que siempre le acompaña.  Ella carga  con  ampolletas para inyectarlo en  los aeropuertos, en el avión o en los lugares turísticos  que visitan, donde le ataca el malestar. Él quiere conocer las soberbias capitales de estos países y sabe que el tiempo es corto.
            —Hay que vivir sin pensar en la enfermedad –le dice resignado.
            María Elena está orgullosa de él,  ha tomado su enfermedad con humildad, agarrado de su fe.  Cuando regresan del viaje sigue impartiendo sus clases. Sólo  deja de  asistir a la universidad los días que está hospitalizado. En cuanto se recupera, vuelve a hacer ejercicio y corre por las mañanas.   En esos días, la familia, está atenta al embarazo de Cecilia porque ya pronto dará a luz a  Rodrigo. 
            El último  de sus hijos, Armando, se gradúa de abogado, luego se casa.  Ahora el nido está vacío. Sus nietos son el futuro.  

            Dividir la casa
            María Elena y Abel le proponen a Armando que  se quede a vivir en la planta baja de la casa, y ellos  acondicionarán la parte de arriba. Los nuevos esposos aceptan  y se organiza el hogar. María Elena y Abel adecuan una cocina pequeña,  suficiente para ellos,  la biblioteca se traslada a la planta alta y queda forrada en madera y  tupida de libros, luego  acomodan su antiguo comedor  junto al ventanal, desde ahí se aprecia el jardín verde donde jugaron sus hijos de pequeños, y ahora corretean los nietos.
             
            Comisión de Asuntos de la Mujer en el PAN
            Las mujeres de Acción Nacional están dispuestas a movilizar a las de su género y en el Partido se crea la Comisión de Asuntos de la Mujer. María Elena es la presidenta.  Uno de sus  objetivos  es promover más arduamente la participación de la mujer en la política.


            Tocar fondo
             En el país la corrupción y la injusticia tocan fondo. El primero de enero de 1994 surge en Chiapas el  Ejercito Zapatista que intenta derrocar el gobierno de Salinas de Gortari. El subcomandante Marcos le declara la guerra al Ejercito Nacional y  en los enfrentamientos  caen muchos indígenas. Luego el arzobispo de Guadalajara es asesinado en el aeropuerto.  Meses más tarde el candidato a  la presidencia de la República  por parte del PRI es destrozado con un tiro  en la cabeza,  y  días  después matan al secretario nacional de ese mismo Partido. Como en tiempos de la Revolución  los caudillos se matan unos a otros.  El asombro ante la realidad política, que muchos mexicanos ni siquiera intentaron ver, les abre los ojos con terror.
            Entre estos tenebrosos eventos Acción Nacional  lanza de candidato a  Diego Fernández de Ceballos, hombre de respuesta envolvente, que gusta a los mexicanos y  agrega adeptos al Partido.  Las condiciones están puestas  para el triunfo del PAN, hay mucha movilización, deseos de cambio.
            El primer domingo de julio,  la jornada electoral es un ejemplo de civilidad, los mexicanos salen a votar como nunca.  Por la noche llueve como si alguien llorara,  María Elena y Abel  esperan los resultados frente al televisor: 
            —El PRI gana, arrasa de nuevo en toda la República –anuncia la prensa.


            Diego acepta la derrota
            ¿Cómo es que les estalla la granada en la cara y aún así votan por el PRI? Comenta la pareja.  Ernesto Zedillo es el nuevo presidente, Diego Fernández sale en televisión, y con la dignidad que lo caracteriza, acepta la derrota; no hubo fraude electoral como antaño, el PAN pierde, una vez más, la presidencia de la República.  La sociedad mexicana así lo decidió.
            Ignorante es el que no conoce la historia y por eso la repite: para noviembre  de 1994  el peso se devalúa. Como en 1982 la economía se desploma, pero ahora es  llamado el  error del 94. Hay fuga de capitales, las reservas monetarias están en ceros, al hermano incómodo del Presidente le brotan cuentas millonarias en Suiza, mientras tanto, los ciudadanos comunes se asustan ante su crédito de vivienda que  ha aumentado el triple, por la inflación.  El préstamo adquirido para un automóvil familiar se vuelve impagable y aunque se retorna  el auto  a la  agencia y se anda a pie, se sigue pagando la deuda por dos años más. Los empresarios con créditos en Estados Unidos se infartan, algunos mueren,  las amas de casa  ven disminuir los platillos en su mesa. Luego los priistas inventan el Fobaproa y también se lo engullen.


            Llave que no  cierra
            A  Elenita, como la llaman sus compañeros en el Congreso,  los acontecimientos políticos de México la dejan impávida,  ha visto lo mismo una y otra vez, cada sexenio.           —Si cuando menos la gente comprendiera su derecho a tener mejores gobernantes –dice en las comidas familiares con un tono de resentimiento—. Luchamos tanto y logramos tan poco.
              En la LVI Legislatura, la  han nombrado diputada plurinominal,  y aunque ya  tomó protesta  y se sentó en su escaño en el Pleno, su mente y ánimo están alicaídos. En esos días ve cómo, a su compañero de vida, la  salud se le escapa como un llave de agua  abierta que no puede  cerrar.
             En noviembre de 1994 es cumpleaños de Abel,  en su conversaciones filosóficas sobre la vida, él le dice:
            —Tenemos un tiempo,  el que Dios nos asigna. El mío se terminó.  
            Él cree que morirá pronto y le pide a María Elena que llame  a una reunión de familiares y amigos. Ella cumple su deseo,  se muestra fuerte, se aferra a los designios de Dios, trata de concederle  las peticiones que  le solicita.  
            El día de su cumpleaños Abel  mira con agradecimiento la vajilla,  los amigos, los familiares, el verde césped  y a sus hijos sentados a su lado; que lejos quedaron los días en que difícilmente podían estar quietos, los momentos en la mesa  en los cuales corregía a uno y a otro para que tomaran bien los cubiertos.  Ahora todos son adultos.  Sus nietos, los hijos de sus hijos, son los que ahora corretean y no quieren sentarse a la hora de comer.  Ana, la mayor, persigue a Pablo,  mientras Aranza  y Fernanda  brincan un escalón y  cada salto las hace reír; están llenos de vida, y no entienden las caras tristes de sus padres.  Berni  trae de la mano al pequeño  Rodrigo que  empieza a caminar. 
            Abel  dice a todos:
            —El agradecimiento es la fuerza del corazón, viví  con dignidad el tiempo que Dios me regaló, fui congruente, utilice mi inteligencia lo mejor que pude  para ayudar a los demás y cumplí con mi deber. Gracias a todos por su cariño.
            Todos derraman lágrimas, parece sólo una reunión familiar más. Los nietos no saben que sucede. Pablito a quien le gusta esconderse  y que Abel lo busque no entiende por qué  el abuelo  habla con tanta ceremonia,  y ya no quiere jugar.  
            Y es que el círculo de la existencia no se detiene, Abel está despidiéndose, el tiempo asignado se  le termina.


            Caminos inescrutables
            María Elena voltea hacia atrás, ve todos esos años, juntos,  de trabajo y lucha, y no comprende qué salió mal;  si siempre hicieron lo correcto, vivieron como Dios manda, con honestidad, dando servicio, ¿por qué la enfermedad?  Abel tiene la mente intacta y el espíritu  fortalecido con su religión, pero el cuerpo se le deshace.
            —Los caminos de nuestro Señor son inescrutables —le recuerda  mamá Elena.
             A la siguiente semana un grupo de alumnos  de la clase de posgrado lo lleva a su casa volteado del dolor. Él cae en el campo de batalla, dando sus clases  en la UNAM, formando nuevas generaciones de abogados probos y honestos.  María Elena está ante la prueba más difícil de su vida: dejarlo ir.  Quedarse sin su otra mitad.


            Un día brumoso
             Abel reposa en cama siete días más,  cuatro consciente y tres inconsciente.  El veinte y seis de noviembre de 1994, un día brumoso y triste, muere. Se queda quieto y tranquilo en su cama,  acompañado de un amigo sacerdote y de todos sus hijos.
            A María Elena se le parte el corazón frente el cuerpo sin espíritu de su hombre;  y llora por la voz que no timbrara nunca más.  El brillo de sus pupilas se opacó para siempre, su mente espléndida no debatirá más, sus manos hechas para la oratoria están tan,  espantosamente, quietas. Ella gimotea, ve al piso, solicita ayuda a Jesús, se resigna. Un tumulto de emociones tristes fluyen por  su alma.
            Los del PAN cubren su féretro con dos banderas, la del Partido y la de la Patria. La línea de las personas que le dan el pésame es larguísima,  son tantos los afligidos,  los que sabían su valor como ser humano. La pena es menos entre un abrazo y otro, eso alienta a la familia, les da la certidumbre de que el esposo y padre vivió una vida correcta. La ceremonia deja a la familia apabullada, se sostienen unos a otros. A María Elena sólo sus alegres nietos le recuerdan que la vida  es así, que ellos siguen, que como lo dijo su abuelo: todos tenemos un tiempo asignado y el de estos niños apenas comienza.   


            Sed Perene
            Aunque los días pasan,  el dolor no disminuye. A María Elena la pena  se le ha instalado en la sombra.  El vacío es  una sed  perene que no se satisface aunque  beba litros de agua.  Todo es recuerdo, la taza del café, la  cama, la ropa; qué rápido se termina el milagro de la vida.  También el parlamento, la tribuna, su escaño, su lucha. ¿Valió la pena tanto esfuerzo por México? Tal vez si Abel hubiera sentido menos coraje ante la injusticia sus células no hubieran mutado, si hubiera trabajado menos, si hubiera… verbo inactivo,  irreal, quimérico.  No existe el hubiera, hay que resignarse.
            Por las noches, ella se estira para abrazarlo y toca el aire. Está de viaje, se dice entre sueños. Luego despierta y la realidad le punza. ¿Quién le autorizó irse sin ella?, si tenían casi cuarenta años durmiendo juntos, despertando juntos. Todo lo deberían haber hecho juntos.   
            Meses después Abel tiene su primer hijo y  lo bautizan con el nombre de su padre y su abuelo. Es el tercer Abel en la familia. Ahora que su marido no está, María Elena, piensa en esos nuevos niños que  no conocieron a su abuelo,  y le surge la idea de  poner por escrito las principales frases  que él predicaba sobre la filosofía del Partido. Así nace un libro pequeño al que llama Ideas Fuerza, Mística de Acción Nacional.  En la Comisión Editorial  del PAN lo editan. Algunos de los militantes que lo leen, reconocen su mensaje  y las nuevas generaciones que recién ingresan al Partido se sienten estimuladas a  copiar  sus ideales.  En el Partido le piden a  María Elena recopilar el pensamiento de los fundadores y algunos filósofos del PAN, de esta labor resultan otros tres textos con la  ideología de Gómez Morín,  González Luna, Adolfo Christlieb Ibarrola.  Los dirigentes panistas se dan cuenta que el Partido es tan nuevo que no tiene una cronología  propia, así que se pide al señor Calderón, padre de Felipe Calderón,  que  compile los ensayos y escritos que se han publicado a través de los años, para formar un archivo. La historia de Acción Nacional es realmente nueva.


            Salir del marasmo emocional
            La vida comienza cada vez que sale el sol, se dice, María Elena. Abel vivió una buena vida, con dignidad, y así se fue, dignamente. Ahora ella tiene que  regresar a la realidad, cumplir con esa importante función que el pueblo de México le ha asignado  y que su esposo amado le  exigiría hacerlo bien. Al fin, su quehacer político  la saca de su marasmo emocional.  Su diputación es de 1994  a 1997.  
            Todo será diferente, se dice una mañana frente al espejo, estoy preparada, mi carrera me ha dado los recursos, ahora sí, que se aparezca  en el Pleno Marcela Lombardo Toledano y su  arenga de bendiciones al comunismo, para contestarle lo que debí haberle contestado en 1977.
            Con mucho orgullo anuncia a la familia  y  a sus compañeras de la Cámara que ya  termina la maestría en Ciencias Políticas.  










































(fotos de su diputación 1994)







IX
Diputada 1994—1997






                                                                                    El control de la natalidad, permite a la mujer                                                                                                                         escoger la maternidad.
                                                                                                                                                                           Simone de Beauvoir


























            Cómo se formula una iniciativa
            Su trabajo en la  Cámara es un aliciente para levantarse de la cama y activarse.
María Elena, como legisladora, primero presenta al coordinador de su Partido el tema que requiere una reforma a la Ley, si él está de acuerdo, ella lleva a cabo la investigación y el proyecto y lo arma como iniciativa.  Cuando la propuesta está lista y aprobada por el coordinador, la presenta en el Pleno de la Cámara de Diputados.  Si es aprobada por la mayoría de los diputados, se turna a la comisión correspondiente para que se analice y se fundamente como ley.  La comisión, es el lugar donde se hace el verdadero trabajo legislativo; ahí se  analizan y dictaminan las iniciativas y se reforman leyes. Las comisiones están formadas por representantes proporcionales de cada Partido.
             Los presidentes de las comisiones tienen que estar al pendiente de que  si  se va a  cerrar un agujero, que no se abra otro con esta nueva ley.  Que no haya consecuencias desastrosas para quienes adquirirán obligaciones. Evitar perjudicar a terceros, es una de las consignas del presidente de una comisión.

            Análisis y dictamen
            Entre los  deberes de un diputado está el integrarse a alguna comisión para ayudar en el análisis y formación de  las iniciativas. María Elena  se une a varias. Para profundizar en una iniciativa, se asesora con expertos y  abogados, y luego  promueve foros con la sociedad para saber su punto de vista.  Si después de pasar por este cedazo encuentra bien fundamentada la propuesta, ella da  su voto favorable para que se convierta o reforme la Ley. Es en  el renglón de las votaciones donde,  María Elena, reniega: los Partidos que son mayoría  hacen sentir su poder, y si el PRI lo es,  y  no está de acuerdo, la iniciativa se irá a la congeladora.   
            —Lo que se puede hacer es que quienes promueven la iniciativa, convenzan a los que no están de acuerdo, para que  voten a su favor –recomienda a sus compañeros. 

           
            Los debates
            El tema del aborto a tomado a la  prensa por asalto;  sólo se habla de eso.  Las iniciativas sobre despenalizarlo surgen diariamente y el PAN ha negado su voto en la Cámara.  La sociedad se ha volcado a escuchar los debates y  a María Elena la solicitan un día y otro para dar su opinión. Ella dice en un debate en los medios en junio de 1997:
            —Ni científicos, ni no científicos son capaces de  decir en que momento el embrión se convierte en persona. Para algunos son algunas semanas de gestación.  En mi Partido creemos que desde la concepción.
            La prensa dice que en la industria maquiladora de la frontera se tapan los baños porque algunas mujeres durante la jornada laboral  sufren abortos provocados.  Por estas situaciones es que, María Elena tiene que luchar, dejar bien claro  la postura del PAN:  el no nacido es persona. Insistirá en que engendrar un hijo es una fortuna divina. Ella es tan feliz siendo madre y, ahora, abuela.  Y jamás vio a mamá Elena  rechazar o quejarse en alguno de sus quince embarazos. Todos sus hermanos  han sido una  bendición.

            Cuadro vacío
            Por  esos días,  le llega la invitación personal a una cena y decide asistir. Quienes la invitan pertenecen a una ONG,  organización  no gubernamental en pro del aborto.
            Se sorprende al llegar, la casa es espléndida, los muebles de  impecable cedro blanco. En la sala hay un enorme cuadro, un marco vacío sin litografía, María Elena se queda viendo el espacio y  se pregunta  si su anfitriona estará esperando alguna exótica y costosa pintura  del otro lado del mundo para ponerla ahí.          
            —Míralo bien, Elenita, lo puse así para que cada quien se imagine lo que desee. Enmarca lo que quieras y disfrútalo –le dice la dueña de la casa, sorprendiéndola.

            Presente en su vida
              Momentos después, María Elena, se retira de esa habitación y continua observando el lugar, camina hacia la sala  y ve una fotografía de cuerpo entero de un joven bien parecido que le asusta por su tamaño. La dueña de la casa se acerca y  le cuenta que  él se suicidó, y  lo tiene ahí para  conservarlo presente en su vida diaria.
            La cena se sirve más tarde y  transcurre  en tono agradable; el vino y la plática son interesantes. Todas ellas son unas personalidades, luchadoras sociales, ensayistas, escritoras, que han trabajado mucho para llegar a donde están.  Con la animación del vino  algunas comentan sobre las tristezas de su vida, lo que les ha tocado afrontar. El suicidio del joven penetra en la sobremesa.  María Elena las observa, han tenido acontecimientos difíciles en sus vidas que afrontaron con valentía, y  trabajan continuamente para conseguir beneficios para la mujer mexicana. Ahí le cuentan que la ONG mundial a la que pertenecen promueve los derechos de la mujer,  entre ellos decidir si se es madre o no. 
            —Elenita, usted es un elemento muy importante en este asunto de la despenalización y queremos invitarle a otro debate sobre  el aborto, mañana por la tarde, será trasmitido a nivel nacional… ¿Qué le parece? –le comentan.
            María Elena, impresionada por su amabilidad y cultura,  y con la intención de convencerlas de que se respete al no nacido, acepta.

            Piensan diferente
            De regreso a casa medita profundamente. Sensibilizada ante las vidas de sus compañeras de Cámara deduce que su manera de pensar y la de las feministas es diferente. Yo vivo alrededor de mi fe y mi familia, ellas no tienen ninguna de estas dos anclas, se dice mientras se pone la ropa de dormir y reza sus oraciones.  De pronto viene a su mente su maestra de la UNAM, los enfrentamientos que tuvo con ella, ninguna cedió, la maestra estaba convencida de su postura y  María Elena de la de ella. Fue desgastante y nunca llegaron a un acuerdo.  Esto sucedió porque la legalización del aborto es un tema sin fin. Hay razones reales por los dos lados, se debe  respetar la vida del  no nacido, pero no se puede vulnerar el derecho de la madre a decidir.  Ambos criterios son correctos, deduce. 

            Cuestión dolorosa
            María Elena acude al debate,  las feministas hablan sobre los derechos de la mujer, se trata de libertad y de salubridad, dicen ellas.  Piden que el sector salud preste el servicio de aborto en forma gratuita, y  hablan sobre el número de mujeres que se han muerto por interrupciones de embarazo mal aplicadas.
              Cuando toca el turno a María Elena y con todas las cámaras de televisión grabando, ella dice:
            —No desear un hijo y estar embarazada es una cuestión muy dolorosa, si la mujer quiere continuar el embarazo o interrumpirlo es una decisión tan íntima y personal que los demás tenemos poco que decir. Nosotros, la sociedad y el Gobierno debemos ayudarla en lo que decida.
            Las feministas se quedan esperando que contradiga sus opiniones, pero
María Elena  a abierto su corazón y su mente: es una cuestión íntima y muy dolorosa.  
Es inútil desgastarse en opiniones.

            La solución es educar
            Los siguientes días, María Elena, se reúne con las diputadas de Acción Nacional y concluyen  que incluso  la iniciativa  que envío Salinas de Gortari para que  no se castigara  a la madre abortista de escasos recursos, es una perdida de tiempo. ¿Qué sabe el  Presidente de ser madre y de ser pobre? Sólo está congraciándose.  
            La solución es educar, comentan entre las panistas ¿Cuántas mujeres violadas en México ignoran que todos los Códigos Penales aceptan la interrupción del embarazo resultado de una violación? ¿Cuántas, que sí lo saben, no encuentran un doctor legal que les practique un aborto en una clínica reconocida? ¿Qué pelean los congresistas,  si la ley se aplica en muy pocos casos de aborto?
            En los meses siguientes algunos panistas  de los Congresos Estatales  consiguen logros. En Chihuahua al no nacido se le otorgan derechos desde la concepción según el artículo 215  del Código Penal; pero la cuestión  es desgastante. Supuestamente hay  alrededor de quinientos mil abortos al año, ¿Están las cárceles  preparadas para hacer cumplir penas de cuatro años a tantas personas?
           
            La virgen lloró
            Una semana después, María Elena, pública  en la revista La Nación sobre el aborto:
            "…el IMSS tiene que crear programas de prevención, tal  como el de la diabetes, la hipertensión y la obesidad. Es más fácil la prevención que las consecuencias".

            Los grupos de trabajo para despenalizar el aborto continuaron,  y en  muchos Congresos  Estatales lo aprobaron.  Incluso se rumoró que el día de su ratificación en el  Distrito Federal, la imagen de la Virgen de Guadalupe produjo una luz en su vientre y lloró una lágrima. 



            Ellas abiertas
            Las diputadas panistas son invitadas a una reunión en la Universidad  del  Paso, Texas, para darle seguimiento a un estudio que esa institución está  haciendo sobre la mujer en  México.  María Elena y sus compañeras de Partido se dan cuenta que las  congresistas de los otros partidos no se muestran tan entusiastas de  llevarlas de compañeras. Ella plática con sus compañeras de diputación:
            —Creo que debemos ampliar nuestra postura, dejar de ser las conservadoras. Podemos ayudar mucho con nuestro criterio. La sociedad cambia, va hacia delante con otras necesidades.  Ellas están abiertas a todo.  Vamos a la reunión y platiquemos nuestra lucha, que no ha sido por el feminismo, pero si para que la mujer emita el voto.
            Las congresistas del PAN la escuchan con atención, su juicio es razonable.  
            —Ahora a trabajar: ¿Quién se va a la biblioteca a investigar estas palabras nuevas para la visita al Paso, Texas?  Aquí está el temario: perspectiva de género, equidad, empoderamiento, transversalidad, misoginia…

            Misoginia, palabra antigua
            Estos conceptos que  parecen nuevos, son tan viejos como la escritura griega.  María Elena encuentra en su investigación que  muchos filósofos griegos  hablaban de la misoginia: misogunia (μισογυνία),  que significa odio a la mujer. En este siglo, la palabra resurgió gracias a los estudios que analizan los prejuicios  que provocan  la opresión femenina. Bromas,  pornografía y  violencia  donde se denigre la feminidad es misoginia cultural.
             Cuando  las definiciones de perspectiva de género, equidad, transversalidad, empoderamiento, y tantos otros conceptos más  se ponen sobre la mesa, María Elena, se da cuenta de  que un cambio grande se está formando en el mundo, y es bueno para sus congéneres.

            La gran revelación
            En el Paso, Texas,  María Elena dice en su discurso:
            —En México, nosotras, las panistas, no nos hemos ocupado de la situación de la mujer, tal y como lo han hecho las de otros Partidos,  porque estábamos enfrascadas en  la democracia, creímos que al haber libertad de elección en el país, se iba a derramar a los hogares. Por años hemos  buscado sólo el voto de las mujeres y ahora que la mayoría vota,  vamos  a dedicar nuestro esfuerzo al tema de la discriminación de la mujer.
            Todas les aplauden. Entre las congresistas mexicanas se borra la raya de la diferencia de Partido. Unidas en esa sala, son sólo  mujeres sacando la casta de su sexo para defenderlo y  buscar que  mujeres y hombres tengan los mismos derechos y responsabilidades.
            De pronto surgen las bromas:
            —¿Saben cuándo va a haber igualdad entre un hombre y una mujer?
            —¿Cuando? –preguntan todas a coro.
            —Cuando una mujer se mire al espejo gorda, pelona y vieja y se considere la reina de la creación.
            Festejan la broma, cantan y ríen por México, se acerca una nueva era en la búsqueda de la equidad para la mujer y deben estar unidas.
             Al siguiente día aparece en el periódico:  
            "…Las panistas fueron la gran revelación, se habían dedicado a  promover la conciencia política ciudadana en la mujer,  ahora que la democracia va avanzando,  el tema femenino será su trabajo".
            María Elena recorta el periódico y lo conserva como un gran trofeo.


            Beijing, China
             La ONU convoca a la IV Conferencia Mundial sobre la mujer, en Beijing China.   De inmediato, María Elena,  hace una investigación con el fin de  preparar una posible participación en tribuna y  comprueba sus sospechas: el analfabetismo es mayor  en la mujer. Y a pesar de esto, en México, los hogares con  jefatura femenina ya son casi  diez millones. Por cada tres hogares, una mujer trabaja; y en cada cinco es la que sostiene la familia,  sea por divorcio, viudez,  madre sola o porque el hombre no provee lo necesario.  La mujer  actual lleva la casa, cumple con ocho horas de  trabajo,  tolera la discriminación salarial y a veces es víctima de hostigamiento sexual. Todavía se exige el  certificado de no embarazo para pedir empleo, como si fuera culpa de la mujer ser fuente de procreación. 


            México a escala
            Los preparativos para Beijing continúan y a punto están de volar a China cuando surgen una serie de dificultades. La comisión que irá está desequilibrada. Se supone que la representación de un país se forma por el Legislativo, el Ejecutivo y el Judicial, y en las reuniones previas son nueve legisladoras  y treinta y dos  representantes del Ejecutivo.  Salidas por orden de quién sabe quién.  María  Elena  lo ve todo desde arriba, esta comisión es una  pequeña muestra  del país, del modo peculiar y corrupto de vivir la vida política en México. Los encargados de la comisión escogen personas sin criterio alguno,  y todavía, días antes, nadie sabe a qué irán esas treinta y dos personas.
           

            30,000 mujeres
            Al fin, el 26 de octubre de 1995  María  Elena vuela a Beijing. También va  una senadora y  una  representante de la Asamblea Legislativa del D.F., es un viaje largo que  ella disfruta  leyendo y conviviendo  con sus congéneres. Es muy interesante ir acompañada de las dos ganadoras del  Concurso Literario Camino a Beijing convocado por Promoción Política de la Mujer  de Acción Nacional que premió los dos mejores ensayos.
            Afortunadamente,  hay buenos logros,  treinta mil mujeres se ponen de acuerdo,  Hillary Clinton se pasea por los mismos pasillos que todas sus congéneres y da una espléndida conferencia. Soplan vientos nuevos para las féminas a finales de este siglo. Se abordan doce temas y se hace énfasis en el enfoque de género. Y es que las mujeres de  los países ricos tienen superada la pobreza extrema y por eso sus  problemas  son diferentes. Hablan de lesbianismo, de formar familias entre homosexuales,  y de aborto.  Este último concepto desata polémicas fieras, posturas a favor y en contra. María Elena sigue creyendo que  en México se debe  trabajar en la prevención del embarazo, más que en legalizar el  aborto, y así  lo hace saber en su mesa de trabajo.  Ella considera que la prioridad en México, para la mujer es salir de la pobreza e ignorancia: lo primero es primero.
             

            Con el corazón abierto
            Durante la estancia en Beijing surgen desacuerdos en el grupo que representa a México y  las panistas son ignoradas  para cosas tan sencillas  como la logística.
            —Debiéramos de estar unidas –dice María Elena a sus compañeras.
            Pero las mujeres de Acción Nacional  están acostumbradas a los desaires y se integran con el corazón abierto, convencidas de que  todo es en beneficio de las mexicanas y no de un Partido.
            El resumen de la conferencia sorprende a  quienes no se habían hecho conscientes de esta situación: hay ausencia de la mujer en todos los puestos de decisión económica, social y política del mundo.
            —Treinta mil mujeres ratificamos que permitimos que el hombre dirija el mundo —comentan en el grupo.
            En términos globales  el total de mujeres  es el 52 %  y sólo el cinco tiene algún puesto en donde se toman decisiones que afectan sus propias vidas. 
            —Hay que promovernos a nosotros mismas, apoyarnos, sacar el líder interno que llevamos dentro —se escucha decir. 
             —Sin embargo lo más urgente es la pobreza, la violencia intrafamiliar, la salud, la educación de las mujeres;  incluso los conflictos armados donde las mujeres mueren sin tener culpa  —sugieren parlamentarias de otros países.


            Informe  frente al Congreso
            De regreso a la patria, María Elena da un informe frente al Congreso  y dice:
            —El documento que firmamos en Beijing  no tiene carácter obligatorio sino moral. Aquí en México los grupos de lesbianas u homosexuales son un mínimo de la población,  ahorremos energías en discusiones vanas, es la pobreza y la ignorancia de las mujeres nuestro compromiso, eduquémoslas,  fomentemos la salud mental y física femenina.
            En adelante, ella, junto a  las diputadas de todos los partidos, insistirán en  la necesidad urgente de formar en el Congreso una nueva comisión  que se dedique a terminar con la inequidad entre  hombres y mujeres en el Pleno mismo,  y  luego en todo México.




            El comprobante de embarazo: discriminatorio.  Primera llamada.
            El quehacer político de María Elena en la Cámara se enfoca al desarrollo de la mujer, sube a tribuna y  hace su intervención frente al Secretario de Salud  en septiembre 1996.
            —La  misión de procrear no debe ser causa de discriminación. Si  se exige el comprobante de no embarazo,  para obtener o conservar  el empleo, se está discriminando. Señor secretario, ¿qué opina usted del comprobante de no embarazo?


            Reformar  la  Ley Federal del Trabajo: segunda llamada
            María Elena medita sobre la situación de la mujer moderna en México, sabe que el trabajo fuera del hogar no es una opción para la mujer sino necesidad. Se cree que la mujer labora para darse sus gustos y, además,  que el cuidado del hogar y los  hijos son su responsabilidad, todos los Códigos Civiles de los estados mencionan esto último. Ella refuta esta costumbre, dice en el Pleno:
            —La mayoría de las mujeres laboramos por necesidad económica, y los hijos, al igual que los deberes de la casa, son de la pareja. Acción Nacional  reconoce la urgencia de la participación de la mujer en el ingreso familiar y propone evitar que se exija el certificado de no embarazo para la contratación o conservación del empleo.  Entre las reformas  que pedimos está la de a igual trabajo, igual salario para hombres y mujeres; que el padre pueda tener dos semanas de licencia por paternidad;  que las Comisiones de Capacitación de las empresas sean mitad de cada sexo para que sus intereses sean bien representados; que cuando haya hijos menores de un año puedan suspender sus trabajos hasta por seis meses sin goce de sueldo, pero manteniendo sus derechos laborales;  que se aplique el régimen de descansos y reducción  de jornadas cuando nazca un hijo.
            ¿Permiso de paternidad? Cuando  María Elena sube a tribuna, algunos diputados se rascan la cabeza.


            Derogar el certificado de no embarazo.  Tercera llamada.
            La culminación de  María Elena como  diputada de la LVI Legislatura  la hace apoyando  a  la  mujer embarazada, la que tiene la necesidad de darle de comer al producto que germina en su vientre y necesita trabajar. Ante el IFE, ella presenta el siguiente texto:  
            —Nosotras, dueñas del poder de dar hijos a la tierra  por orden de la naturaleza, somos  casi la mitad  de la población activa,  por eso traigo aquí  la iniciativa de que  se derogue el requisito del certificado de no embarazo para  pedir empleo.  Y aunque la mayoría priista la ha rechazado, los panistas la volveremos a presentar.  Como sociedad nos hemos maravillado por la ciencia relegando al corazón humano, el Gobierno, masculino en su mayoría, olvida que hay que ayudar al individuo a desarrollar su capacidad de amar y de dar. La mujer tiene el don natural de dar, de ver por el bien de todos, por eso las mujeres de Acción Nacional vamos a insistir hasta derogar el certificado de no embarazo.   


            Acción… diez años después
            Habrá de pasar una década, para que estas iniciativas se hagan realidad y sean parte medular de la  Reforma Laboral.  Y ahí estará  María Elena...


             
           












           

           

           



             


                       















(fotos de su senaduría)







X

Senadora  a  favor de la mujer






                                                                                    La mujer que sabe administrar una casa,
                                                                                    sabe llevar un país.
                                                                                                              Margaret Tatcher





















            Lograr acuerdos
            1996 es año de muchos nietos,  nace  Pedrito en Abril,  y días después en la Ciudad de  Guadalajara, María, la última hija de Felipe; también en Tijuana, Teresita tuvo un bebé  a quien bautizó con el nombre de Santiago. Ya  son  nueve  los nietos. Ahora, la abuela, invita a dormir a los más grandes en la noche de  Navidad.  Ellos construyen casitas con cobijas y cobertores y caen donde el cansancio los atrapa.  Sus ocurrencias son muy divertidas, cuando a Berni le exigen que coma  dice que no porque se pone "lolito", gordito.
             Lo que a María Elena le llama la atención de la educación actual  es que a los niños se les tiene que dar razones, escuchar sus opiniones y finalmente llegar  a un acuerdo que satisfaga las mutuas necesidades, algo así como conciliar en la Cámara de Diputados. En el tiempo que ella educó a sus hijos ellos obedecían cualquier orden sin chistar. Cuando ella era niña,  quien desobedecía  a sus padres le daban de cuerazos. Definitivamente si hay avance en la civilización.
            De pronto la asalta la tristeza, medita mientras ve  jugar  felizmente a sus nietos, es difícil ser mamá,  nadie te enseña, se aprende equivocándose,  a veces  los errores no pueden remediarse, ella tuvo la suerte de  apegarse a su religión y a sus cursos de sicología que le ayudaron a  marcarles un camino entre lo tradicional y lo moderno, sin embargo, siente que cometió errores  y sólo la consuela ver que sus hijos son buenos padres y se abren camino en la vida lo mejor que pueden.  Ella sabe bien que  cada quien hace lo que cree es mejor para su familia, siempre hay buena intención. Ahora que ve todo desde lejos, se da cuenta que las teorías  educativas ayudan pero lo más importante es el amor y la aceptación del otro ser humano tal y como es: el respeto a los hijos.

             Equidad de género
            Después de Beijing,  las parlamentarias, más unidas que nunca, insisten en que se  forme una comisión especial  en la Cámara que se dedique a resolver todos los asuntos concernientes a la mujer.  Ellas piden que si son cuestiones  femeninas ya no se turne a la Comisión de Asistencia Social, que se le dé un trato especial.
            —Es tan grande la labor, que se necesita una comisión que revise una a una las leyes mexicanas  para detectar la discriminación  de género –dice Cecilia Romero, su compañera de diputación.
            A pesar de la aceptación que la mujer tiene en Acción Nacional, la misoginia es cuestión cultural y de educación en el hogar, y por eso son muchas las ocasiones en que  se lucha contracorriente dentro del propio Partido. Los hombres se seleccionan entre ellos,  miran a las mujeres como bichos raros queriendo igualárseles.  Tanta insistencia en crear una comisión que se dedique a la equidad entre el hombre y la mujer, les abruma:
            —Nos cansa su rollo de la igualdad,  Elenita –dice un compañero a María Elena.
            —No es igualdad en todo, ustedes no pueden tener hijos y amamantarlos, es equidad  en las oportunidades de trabajo e igualdad de responsabilidades –le aclara ella.


            Ha permitido que el hombre la gobierne
            María Elena  sabe que tanta insistencia en la cuestión de la  igualdad de  derechos y obligaciones ya incomoda a los  varones, pero  la realidad  es clara: la mujer ha dejado que el hombre la gobierne  y ella misma se considera inferior; es tiempo de hacer leyes equivalentes para educarlos a ambos.   Ella hace labor de convencimiento  con algunas diputadas  panistas  que no se sienten tan seguras, hay resistencia a estas nuevas ideas, temor de parecer feministas aferradas.


            Senadora por tres años
            En noviembre de 1997,  María Elena, es nombrada senadora en la LVII Legislatura. La leyes de México están tan recién nacidas que es la primera vez que entran senadores de representación proporcional o plurinominales al Senado.  Por decisión de los panistas, ella es uno de los ocho escogidos para sentarse en un curul panista. Durará ahí sólo tres años. La toma de protesta de los senadores proporcionales  es un acontecimiento nacional muy importante para la democracia del país y es un gran  honor para ella. No va a desilusionar a los militantes.
            Aires nuevos se ventilan en México,  también es la primera vez en sesenta y ocho años que  el PRI  no logra mayoría absoluta en la  Cámara de Diputados;  el PAN, PRD, PT y PVEM juntos, son más, y toman el control de la Cámara relegando al PRI.  Suerte que María Elena este ahí, ella continúa su lucha por los derechos de la mujer,  se propone hacer la diferencia, legislar a favor de las mexicanas porque  ellas representan un  rayo de luz en las anquilosadas formas masculinas de la política.
           

            Algunos creen que son el centro del mundo.
            Los días están llenos de experiencias legislativas. Esa mañana  se vota en el Senado por la ley que  considera a la violación intra conyugal como delito.  El senador panista, que  está al lado de María Elena, del cual se  rumora es un rico empresario de Monterrey,  no está de acuerdo y le argumenta:
             —Están locas. ¿Qué haría yo si a mi esposa se le ocurre demandarme por esa cuestión y pedirme el divorcio? Que ella se quede con mi fortuna nada más por eso…
            —Bueno, esta ley no es para ti y tu esposa, que tienen dinero para pagar abogados, es para un país; imagínate una campesina que su esposo es alcohólico, y aparte de  golpes la viola  frente a sus hijos.
            El senador se queda  serio. Algunos creen que son el centro del mundo, murmura Elena para sus adentros, y da su voto favorable a la nueva ley y con gusto observa que también el senador lo hace.


            Preescolar obligatorio
            Muchas iniciativas causan polémica, pero de eso se trata puesto que los senadores son representantes  de las diferentes  personas, oficios y empresas que forman un país.
            —Yo me opongo a que el preescolar sea obligatorio –dice un senador.
            —¿Cuál es tu fundamento?  —pregunta María Elena.
            —Estoy en contra de que a las mamás les quiten los niños, si ellos están a gusto en su casita, al calor de su hogar, qué necesidad tienen de ir tan pequeños a la escuela.
            —Si lo dices por tus hijos, me parece correcta tu postura, porque  seguramente tu mujer se dedica a ellos, ustedes los llevan de vacaciones, les ponen música, los estimulan a aprender. Esta ley es para los niños que no tienen esa oportunidad.  Para  los que su mamá los amarra a la mesa para ir a trabajar una  horas o cuando sale a lavar la ropa. Si se esperan seis años para  entrar a la primaria ya van atrasados porque los demás seguramente dominan el trazo, los colores, algunas letras, saben recortar y pegar.
            —Pero que no se haga obligatorio, ¿por qué se tiene que entregar un certificado de kínder para entrar a primaria?
            —Está bien, ¿Qué te parece si le  agregamos  a la iniciativa  que en caso de no tener  certificado de preescolar,  los padres presenten un equivalente?,  una carta donde consta que el niño aprendió las letras, a recortar y a pintar con su mamá.
            —De acuerdo,  Elenita, así sí doy mi  voto a favor.
            Hablar personalmente, platicar, escuchar al otro, es conciliar. Un discurso en general y para todos, por muy persuasivo que sea, depende de las experiencias que los demás legisladores tengan en el tema,  en cambio la charla personal ayuda a empatizar, a ponerse en los zapatos del otro.   


            Legisladores cínicos
            María Elena siente que crece con estas experiencias, ya no se casa con ideas,  ve la vida con serenidad porque entiende  que la diversidad de motivos y personas es infinita y hay que entender a las necesidades de la mayoría.  Algunos diputados y senadores  se vuelven cínicos cuando aceptan iniciativas sin  meditarlas, sólo porque conviene a sus intereses o a personas cercanas a ellos.


             Borrar la autoridad
            Como  articulista en el prestigiado diario  Excélsior hace hincapié  en la  igualdad de derechos de la mujer:
            "…Así como se borraron las diferencias entre  los pueblos,  entre las personas de piel oscura y clara,  entre los aborígenes y conquistadores, se tiene que borrar la  autoridad del hombre sobre la mujer.  Es tiempo de que se enseñe, en el hogar y en la escuela, que la mujer no es inferior".


            Comisión de Equidad y Género
            Gracias a tanta insistencia de las parlamentarias de todos los Partidos, en 1997 se forma la Comisión de Equidad y Género, en la Cámara de Diputados,  un órgano con facultades para dar opiniones, dictar resoluciones, proporcionar informes y desarrollar iniciativas en cuestión de igualdad entre hombres y mujeres. Bien por la mujer. Con veinticinco mujeres y tres hombres provenientes de todos los Partidos se inicia una lucha sin fin por los derechos y  la equidad femenina desde el Parlamento.  La diputada Concepción González Molina del Grupo Parlamentario del PRI, es la primera presidenta.  María Elena aplaude a todas sus congéneres  en el Congreso, y sigue soñando grande, más alto todavía, con una  ley, un organismo  con  autonomía  para que abarque todos los campos relativos a la mujer, para que se dedique a promover la equidad, a cambiar leyes, libros escolares, registros civiles.
            María Elena casi siempre viste de saco y falda como la ejecutiva que es. Aunque su voz es fuerte, su figura es delgada y menuda.  Al Congreso asiste con el cabello recogido y  discretamente maquillada, su temperamento sosegado, pero firme, impone autoridad. En tribuna insiste  en reformar  las leyes para castigar  la violencia  intrafamiliar:
            —La crisis económica  y la modernidad  nos sacaron de nuestras  casas.  Algunas nos pusimos a trabajar para cooperar con el gasto  familiar y  otras  para sentirnos realizadas.  Los varones, frustrados, algunos,  ante  su incapacidad para  sostener a  la familia,  responden con violencia.   El 85% de las quejas  por violencia en la Procuraduría son de mujeres maltratadas por el marido. Ante el cambio histórico de la mujer, la familia puede convertirse  en un lugar  misógino y violento. Los senadores de Acción Nacional  damos nuestro voto a favor de las Reformas  al Código Civil sobre la violencia intrafamiliar,  y, además, rechazamos  unánimemente  la ridícula penalidad que dicta el artículo  261 sobre el abuso sexual.
             Por esos días hay una gran alegría en el corazón de María Elena, su hijo Felipe, quien había fungido como director fundador de la Asociación de Municipios de Jalisco  es diputado por el Distrito VI, con cabecera en Zapopan. Felipe se asemeja a su padre, le gusta enseñar, disfruta mucho la pedagogía, ya tiene más de diez años como profesor universitario en el ITESO, en Guadalajara, donde da materias humanísticas;  también escribe en el periódico La Jornada y se dedica a la política. Cuando se reúnen, este par, platican largamente sobre  México y la necesidad de un cambio político y económico.


            Planear la sexualidad
            El DIF de Guanajuato, en agosto  de 1998,  la solicita para impartir una conferencia en el Foro  Familia,  Adolescencia y Embarazo, su conferencia es sobre la   sexualidad de los adolescentes. Dice a los padres:
            —La mejor técnica sicológica que un padre puede aplicar a la relación con su hijo adolescente es  la aceptación de sus actitudes y  nunca criticar. Analicemos la razón de la  censura que hacemos  hacia  nuestros hijos. Solemos juzgar lo que no nos gusta de nosotros mismos y a la edad en que la vida nos disgustaba.  La adolescencia es una etapa de crisis, por ser el adiós a la infancia, el romper el cordón familiar y adquirir una identidad propia…       
            Madre de  cinco hijos, María Elena,  vivió todas las etapas de sus hijos. Ese tiempo en que fueron dedicados y estudiosos  y también en el que  se comportaron caprichosos e  inseguros. Además, cuenta con  las técnicas que usaba  en sus cursos de  Modificación de la Conducta que la convirtieron en una mamá practica, objetiva y moderna.
             Ella no se ciega ante el cambio de la sociedad,  si hay anticonceptivos y si los jóvenes están teniendo relaciones amorosas más abiertas es necesario educarlos para que los usen.  Elena  considera que su adolescencia fue más fácil: el sexo, simplemente, estaba prohibido. Había más tabú, pero menos confusión. Las relaciones eran más seguras.
            Ante los  ojos azorados de los chicos,  María Elena, agrega:
            —La decisión de tener relaciones  sexuales es de cada quien,  sólo que primero hay que  planear nuestra sexualidad. Yo veo que los jóvenes eligen a sus amigos, organizan fiestas, escogen  qué estudiar; así, de la misma manera, es bueno que planeen su sexualidad.  Hay muchas adolescentes embarazadas y eso  revela que no lo planearon;  y nadie merece ser madre  o padre por una excitación  momentánea. Para planear la vida sexual  es necesario  analizar el estímulo que la televisión provoca pues su trabajo es  vender productos y para ello lo relaciona con la sensualidad. Chicos y chicas infórmense. Porque la decisión de tener relaciones sexuales es suya, al igual que las consecuencias…
            Los adolescentes le aplauden entusiasmados, es raro ver a una abuela, senadora,  hablando de sexualidad y  haciéndoles preguntas que ni ellos mismos se atreven a cuestionarse.
                       

            Números duros: 12%  en los  parlamentos del mundo.
            Los viajes nacionales e internacionales son parte del trabajo legislativo del Senado. María Elena sabe que lo  más importante es que, tomados los acuerdos, haya seguimiento para que lo que se  firmó no quede en buenas intenciones y un paseo gratuito a cargo del pueblo.  El 10  abril  de 1999 En Bruselas, Bélgica, ella, asiste a la Reunión de Parlamentarias,  donde, irónicamente, se entera de que la representación femenina  en el Parlamento Belga es sólo el 13%  de mujeres; donde quiera se cuecen habas. Esto no tiene nada de raro puesto que el promedio mundial de mujeres políticas es de 12%. Son números duros para las mujeres.
            —¿Cómo es que hemos dejado que el hombre decida por nosotros?  —se preguntan unas a otras.  
            A su mente ha llegado el concepto sicológico con el que comienza la cura de una neurosis: darse cuenta: el primer paso.


            Mujer vs. mujer
            Unidas por la causa y junto a  las senadoras Beatriz Paredes, Ana rosa Payan, Laura Pavón, Sonia Alcántara y la diputada Aracely Escalante  descubren que la traba mayor para el desarrollo de la mujer es, indiscutiblemente, la mujer.  Para esto deciden que se necesita  formar un organismo que sea exclusivo para legisladoras  donde  se orienten y comuniquen  ellas mismas sin sentimientos partidistas, que se dediquen a  crear esas leyes que faltan con el fin de equilibrar la  balanza  entre hombres y mujeres.
            En Bruselas, se tratan temas femeninos a nivel mundial  que reflejan  las mismas inquietudes y problemas que  se tienen en México: la brecha salarial, violencia intrafamiliar, educación;  y otros que no atañen tanto al país como es el sufrimiento de la mujer en los conflictos armados, creados por  hombres.


            Bruselas,  obligatorio 30%
            Lo que le más le ha gustado a María Elena  y  a sus compañeras, del mundo Legislativo de Bruselas, Bélgica, es que obliga a que el 30% de los candidatos a  elecciones populares sea femenino.   Lo extraño es que, aunque  este treinta es ineludible, en el Parlamento  tienen sólo el  13% de representación,  esto porque aproximadamente la mitad de las candidatas pierde las elecciones.
             —En México hay que comenzar por hacer obligatorio un porcentaje. Ahora que nosotras lo entendemos es nuestra responsabilidad educar en la equidad de género  —comenta María Elena—. Comencemos por  nuestro Parlamento para poner el ejemplo. Pongámonos como objetivo: igual número de hombres y mujeres en la Cámara.


            Cuota de Género 70/30
            Apenas en la década de los ochenta, bajo la presión de diversos organismos internacionales, México aceptó promover el derecho de la mujer a ser  elegida  electoralmente  de la misma forma que lo hace con los hombres. En los noventa la  Organización Mundial de la Salud recomendó al Gobierno dar oportunidad a los grupos segregados, principalmente  al femenino, de participar en política. Desde entonces la llamada Cuota de Género recomienda  que los cargos públicos no deben sobrepasar del 70%  ocupados por un sólo sexo, en este caso el masculino. María Elena aplaude que en  1996 el Código Federal de Instituciones  y Procedimientos Electorales aplicó como obligatorias estas disposiciones para las elecciones. Sin embargo cuando llega el siguiente período electoral, y aunque se cumplió con el 30% de mujeres candidatas, la mayoría resultaron suplentes.  Y todo siguió igual.  
            Hay polémica sobre las Cuotas de Género en Acción Nacional. Mientras Elena promueve y explica la obligación de cumplir esta disposición, los varones del PAN alegan que atraer a las mujeres a la política redunda en descuido a la familia y a los hijos, con la consecuencia de problemas sociales de delincuencia. También algunas connotadas panistas dicen que establecer las cuotas, por la fuerza de la ley, denigra a la propia mujer, porque se debe llegar por méritos propios, no por  obligación legal.
            —¡No queremos ser cuotas! –exclaman.
            María Elena recela, pero no se impacienta. A la salida del Pleno escucha decir a un compañero:
            —Yo no invito a mi esposa a las pláticas de Elenita porque está soliviantando a las mujeres, yo cuido a mi familia.


            Negativa del PAN
             Las legisladoras de otros Partidos están a favor de las Cuotas; sólo las del PAN, dudan. Considerando la pluralidad de criterios, María Elena, acepta las buenas razones de las que se oponen:
            —Me parece correcta su postura, pero hay que pensar en todas las mujeres del país –les dice—. Recuerden que somos sus representantes.
            Hay días en que María Elena, se siente rechazada y  señalada,  pero al final se vuelve a convencer. Piensa en Abel, en la ocasión en que fue coordinador de los diputados del PAN y que con tanto entusiasmo invitaba a las esposas a reuniones paralelas, donde se les explicaba el trabajo de sus hombres y del Partido, la manera en que la incluyó a ella siempre en su trabajo. Él quería que ella aprendiera cada vez más.
            Después de múltiples análisis, de ver pros y contras, los dirigentes del Partido consideran que son tiempos nuevos y, finalmente, aprueban que se cumpla el 30/70 en Acción Nacional.


            Viajes con sentido
            Son tiempos de viajes extenuantes, en  enero de 1999 ella visita grupos de migrantes  en los Ángeles California, con el fin de promover el interés por el voto de los mexicanos en el extranjero.  Entre los viajes nacionales va a Chihuahua al foro Retos de la Educación en México, organizado por el gobierno del Estado, donde muestran los avances educativos en las zonas rurales de escasa población y los sistemas que se han aplicado. En julio y agosto participa en la investigación y  análisis de la legislación y los modelos educativos de Colombia, Chile, Argentina y Perú. La metodología de la escuela nueva de Colombia, se implementa en varios municipios de Guanajuato y ella acude a  conocer su dinámica.
            En cuestión familiar María Elena todavía extraña a Abel, a veces siente que en la Cámara se comporta como él, que habla por él,  que  persigue sus sueños; y cómo no, si sus esperanzas por tener una  justicia mejor en México también eran las de ella.  En casa Abel Carlos ha formado una empresa de  comunicación y han nacido dos nietos  más: Marquitos el hijo de  Armando  y en  febrero, mes del amor, nace  Alejandra en Tijuana, hija de Teresita


             Muere  mamá Elena
            Una de sus hermanas le llama. Mamá Elena está en el hospital, se adelanta en el camino  que todos  hemos de tomar.  Nació en 1910, en pleno inició de la Revolución,  vio morir a su padre por una bala perdida, tuvo quince hijos, jamás se quejó de ninguno, y  nunca faltó a misa ni un domingo de su larga vida. Amplia ha sido su existencia, deja su cuerpo diminuto  a sus ochenta y nueve años. María Elena lo heredó todo de su madre:  trabajadora, decidida, estudiosa, acomedida, católica, sana, buena madre y abuela. 


            La punta de la pirámide
            La vida sigue, apenas se acuesta, suena la alarma del reloj, otro nuevo día, otra nueva propuesta. Ahora es la de dar trabajo a las personas con discapacidad en el propio Senado.  Con su derecho constitucional de senadora ella pone a consideración un Punto de Acuerdo  para que se comience con el ejemplo y que sea en el propio Senado donde se integre laboralmente a personas con capacidades diferentes en un porcentaje no menor al uno por ciento. En la contratación debe respetarse  su discapacidad, homologar el salario y evitar la discriminación sexual.
            María Elena dice en tribuna:
            —¿Cómo  caminar en la construcción de un mundo justo para los mexicanos si en nuestra propia casa, el Senado,  no contratamos personas con capacidades diferentes?
             Junto con el diputado Héctor Larios, logra que  el secretario del trabajo ponga en vigencia el Convenio Internacional 159 de la OIT que compromete  a dar empleo a personas con discapacidad.
            Hay que comenzar en la punta de la pirámide, derramar el ejemplo. Toda  buena  legisladora sabe que el juez por su casa empieza.
             Y para ayudar a consolidar la democracia, en  marzo del  2000 aprueba desde tribuna, en nombre del PAN, la clausula democrática del Acuerdo de Asociación Económica, Concertación Política y Cooperación entre México y la Unión Europea. A ella le  parece que esto puede ayudar a consolidar la democracia, toda vez que es año electoral y se necesita presión internacional  para que se respeten los comicios. Su gran deseo es que el PAN  llegue a la presidencia.
           

            Parte de la Mesa Directiva
            En el Senado ha sido elegida para  ser parte de la Mesa Directiva que es el grupo de senadores encargados del orden y de que se logren los objetivos planeados.  En la Mesa Directiva ocupa el puesto de  prosecretaria, secretaria en dos  ocasiones y vicepresidenta por períodos cortos.   Es la primera mujer en el Senado, en la historia de México, que ocupa la Mesa Directiva.  A pesar  de su senaduría dirige la Comisión de Asistencia Social.

             
            30% en los pluris
            María Elena  no olvida la promesa que se ha hecho a sí misma de que la equidad debe comenzar desde arriba y para aumentar el numero de diputadas en los plurinominales  del año 2000, propone en el Partido y junto a otras compañeras, que  haya una mujer por cada dos varones,  y que todas las formulas sean mixtas. Cuando esto se lleva a cabo resultan eventos muy curiosos:  en el de una mujer por cada dos varones, fue positiva, pero en la  de  formula mixta todas las mujeres fueron, de nuevo,  suplentes.  El único consuelo que le quedó es que se promovió la participación política femenina; y por licencia, no esperada  de los titulares, llegaron dos diputadas más y una senadora.

            Municipio y Democracia, otro libro
            Por esos días, María Elena imparte la  clase de Derecho Electoral y Partidos Políticos  en la UNAM, además termina la maestría y su tesis redunda en  otro texto de nombre: Municipio y Democracia que edita el PAN. De inmediato inicia el doctorado en Ciencias Políticas en la UNAM y a su itinerario agrega las reuniones con las panistas, entre ellas, Margarita Zavala,  para terminar de armar, pulir y  perfeccionar la iniciativa para solicitar que se forme  un instituto especialmente para los asuntos femeninos. 
           

           


                       



































(fotos de su diputación al lado de Felipe Calderón)









                                   
                                                            XI
                                Palabras nuevas: alternancia política










                                                                                                Salgan a ver las estrellas
                                                                                                                                                                                    Gómez Morín
















            Autos usados
            Seis años han pasado desde el error de Salinas en  1994 y  la bolsa de los mexicanos  todavía está vacía. A  la clase media se le esfumaron muchos privilegios,  ya no compran autos con créditos bancarios, ahora los adquieren en lotes de segunda, o  traídos ilegalmente del extranjero. Muchas familias entregan sus  pequeñas viviendas a los banqueros o renegocian la deuda por otros cuatro años y las pagan como mansiones.  Las empresas que  sobrevivieron no han crecido y  se desata la pobreza extrema en las ciudades.  Es tiempo de crisis,  dicen los adultos a los jóvenes, pero el cinturón asfixia demasiado y  no puede apretarse más.
            En el verano del año 2000 la gente está más politizada que nunca. Quieren un cambio  y las cartas están echadas. La prensa sigue hablando mal de los  panistas: que si es el Partido de los caciques, de los ricos, de los católicos, que si representan todo aquello contra lo que se hizo la Revolución. Pero la población está  consciente  de que  el PRI tiene a los medios de comunicación comprados  y muchos saben que los nietos de los revolucionarios  y  de los ex presidentes  del país son los archimillonarios de hoy.


            Un espléndido porte
            Vicente Fox quema dinosaurios en alusión a los añejos priistas que se aferran al poder,  habla de frente, tiene carisma y un porte espléndido de vaquero.   Acción Nacional se ha aliado con el Partido Verde Ecologista y  a esta coalición se le llama Alianza por el Cambio.  Por el PRI el candidato es Labastida Ochoa, y por el PRD Cuauhtémoc Cárdenas con Alianza por México. María Elena ayuda en la campaña como siempre lo ha hecho: con certeza y entrega; hay mucha simpatía  por  el candidato, pero el temor de esta mujercita, dedicada y conocedora de política, es que no se respeté el voto, que haya un fraude de proporciones inmensas como el de 1988 cuando se cayó el sistema y Abel se enfrentó a los soldados en el sótano. 


            Semblanteando a Zedillo
            Como parte del Partido ella está presente en  las  reuniones donde  se decide que algunos líderes panistas entrevisten a Ernesto Zedillo, el Presidente actual,  quien se ha dedicado a pegar las arcas rotas que  le dejó Salinas de Gortari, sin lograrlo. El Presidente es cercado por un atrevido grupo, que incluye representantes de otros Partidos, para que dé su opinión sobre la próxima elección:
            —Señor Presidente, ¿Qué hará si pierde el PRI?, ¿se caerá de nuevo el sistema como en 1988? –le preguntan a puerta cerrada.
            —No habrá caída de sistema, respetaré la voluntad popular –contesta
determinante.


            Tomar casetas y puentes
            La víspera de las elecciones el Comité Ejecutivo Nacional del PAN se reúne. El ambiente es de gran nerviosismo; las encuestas los colocan dos o tres puntos abajo del PRI; nunca el PAN había estado tan cerca.
            —Si nos ubican en esta posición, y tomando en cuenta que los medios están a favor de ellos, quiere decir que por lo menos estamos esos mismos puntos… ¡pero arriba! —exclama María Elena, emocionada, en la reunión—. Si hay un fraude, tiene que ser de proporciones inmensas, pero vamos a defendernos con todo lo que tengamos, no vamos a aceptar esta derrota. Primero tomamos los puentes internacionales, luego todas las casetas de cobro de las carreteras del país. Tendría que haber plantones continuos en el Zócalo, en el Ángel y en todas las plazas de la República.
            Todos temen al fraude, hay muchas sugerencias, algunas se arman como verdaderas maniobras.
            —Lo primero es que los abogados redacten un oficio para que los Comités Estatales lo envíen a Gobernación  pidiendo la nulidad de la elección –dice el presidente del CEN.
             Aceptadas las estrategias y concluida la reunión, los abogados se retiran a redactar el oficio para hacerlo llegar a los estados y que se preparen para defender el voto, mientras con el estomago hecho nudo, los demás le cantan las mañanitas a Vicente Fox Quesada y le presentan una torta de cumpleaños.
            María Elena degusta la rebanada de pastel sin que le sepa a nada y toma la decisión de lanzarse a la lucha:
            —Ya no tengo a nadie en mi familia por quien deba preocuparme. Puedo  entregar hasta mi vida por la democracia –aclara a sus compañeros.
           

            El gran día
            El  primer domingo de julio del año 2000 es el gran día, un generoso sol alumbra la Ciudad de México, con su credencial de elector con fotografía, lograda gracias al trabajo legislativo de muchos panistas, y bromeando sobre lo bien parecidos  que salieron en la foto,  María Elena y su familia  van a votar desde temprano;  luego ella abandona su hogar, hecha una mirada al pino y la jacaranda que rodean su casa de ladrillo y se despide trémula. Está segura que esa noche empieza su entrega total a la defensa de la democracia. En una mochila  lleva  tenis y chamarra, por si al anochecer empiezan  el plantón. De pronto se imagina pasando el día y  la noche en las calles y plazas, revelándose  al sistema corrupto que le ha fastidiado la vida  a los mexicanos.

            Con la atención mundial de la prensa en México,  el día transcurre lentamente  y los mexicanos y  mexicanas salen a votar dando muestras de conciencia ciudadana.  Es un día histórico y memorable. Por la tarde le piden a María Elena que atienda a visitantes nacionales y extranjeros que están ahí para saber cómo se desenvuelve la elección. Es una suerte estar activa atendiendo a las visitas, eso le ayuda a relajarse un poco. La tensión en la sala es enorme. A ratos nadie habla.
           

            No puede ser
            Como a las cinco de la tarde se le acerca Leti Clouthier y le dice:
            —Elenita, llamó el Presidente de la República al jefe de Acción Nacional para decirle que, por las encuestas de salida, es un hecho que el PRI no gana la mayoría.
             —¿Qué no gana el PRI?¿Y entonces ya no vamos a llevar a cabo toda la defensa del voto que planeamos?
            —¿Pero para  qué?
            —¿Y los oficios, y la estrategia?
            —No la necesitamos, porque ya ganamos.
            —¿Ya ganamos?  No, no puede ser…
            —Elenita, el que llamó era Ernesto Zedillo.
            María Elena abre los ojos como si viera  fantasmas, las  lágrimas le ruedan y unos espasmos profundos le sacuden el pecho, se lleva las manos a la cara:
            —No…no puede ser, ya ganamos. Nunca habíamos ganado la Presidencia.
            Sus compañeros la abrazan entusiasmados y corren a reunirse con los demás para festejar discretamente. Hasta no ver no creer.
                       
             A las seis de la tarde  el presidente Zedillo aparece en televisión, serio e íntegro, revela la tendencia a favor de Vicente Fox Quesada. Los panistas no pueden creerlo, estalla el júbilo  por las calles, la gente grita, se felicita, tocan el claxon, ríen. 
            —¡Al fin! –grita María Elena.
            A ella le baila el corazón, es protagonista principal de la lucha por la democracia, su galardón por la  guerra que peleó por  más de  cuarenta  años. Sesenta años después de que se creó el Partido Acción Nacional, uno de sus candidatos llega a la Presidencia. La perseverancia tiene  su premio. Los fundadores sonríen en el firmamento, salgan a ver de nuevo las estrellas, diría Gómez Morín.  Qué cerca y qué lejos están los días aquellos en que contender era perder.  Había un motivo para toda esa lucha y era llegar aquí. Lástima que Abel no este para ver hecha realidad una de sus aspiraciones: un presidente panista en Los Pinos.            
             

            Diputada por tercera vez
            El 1o. de septiembre María Elena entra de nuevo al Congreso como diputada  plurinominal  a la LVIII Legislatura, por el Distrito Federal. Nunca se había sentido tan feliz de recorrer la Calzada de Tlalpan cuan larga es  y ver  la gran nave que, desde lejos,  semeja el Congreso. México vive el cambio, la transición, la alternancia, todo por lo que ella  luchó; y  le toca estar dentro de  la jugada porque es nombrada vicepresidenta de la Cámara de Diputados y hay que preparar la toma de protesta de Vicente Fox Quesada frente al Congreso.
           

             Cada tres años
            En los primeros días hay por todos lados del Congreso albañiles, decoradores, electricistas,  porque se están remodelando las oficinas de los nuevos diputados.  María Elena se pregunta en qué parte de la ley dice que diputados nuevos necesitan oficinas nuevas.
            —Se remodelan cada  tres años —le dice el intendente.
            —¿Y con qué fin? –pregunta ella.
            —Pues, para que tengan oficinas nuevas.
            —Pero es un gasto innecesario.
            —Para usted, Elenita,  para los coordinadores es muy importante.        
            Ella considera que no se deben hacer estas remodelaciones, les cuenta que en  el Senado, independientemente del Partido al que pertenecen, tienen cubículos iguales.  Hay mucho que ordenar en el Congreso. Ella insiste cuando sube a tribuna:
             —No hay razón para que  algunas oficinas tengan baños elegantes o saunas, tampoco deben ser más elegantes  que otras. Pero no obtiene respuesta: los priistas están todavía en shock.
           

            El besamanos
            Fueron siete décadas.  María Elena  se despierta y cree que sueña. La primera situación a la que hay que enfrentarse es a la toma de protesta.  En los años del PRI era un rito meticulosamente preparado.  El camino que recorría el Presidente hacia el Congreso era una interminable valla de mexicanos formados desde la madrugada que coreaban vivas y gozaban de un lluvia de papelitos de colores. Con exactitud matemática, trascurría todo el evento: la protesta presidencial, el mensaje ante el Congreso, vivas y aplausos.  Luego, el ungido, pasaba al Palacio Nacional para recibir el interminable besamanos.
            Ahora ella como vicepresidenta de la Cámara acompaña a Ricardo García Cervantes,  el presidente, en las reuniones para preparar la toma de posesión de Vicente Fox Quesada ante el Congreso.


            Sin valla ni papelitos
            Se hacen grandes proezas para  organizar la toma de protesta  de Vicente Fox Quesada porque toda la  administración publica es  parte del PRI y  en las juntas el ambiente es tenso, hay incomodidad y resistencia; de muy mala gana otorgan información o prestan los servicios, además algunos gobernadores amenazan con no asistir y el Poder Judicial exige condiciones sobre los espacios a ocupar.  La coordinación de los  invitados internacionales se estanca.
            Después de meses de negociaciones y preparativos  se logra,  sin valla ni papelitos de colores, que el presidente de la alternancia  llegue al Honorable Congreso de la Unión.  Va escoltado por todos sus colaboradores en un pequeño autobús blanco. Los enormes pliegues de la bandera  y el escudo con el águila devorando  a una serpiente, son testigos de la civilidad, de la democracia, de los hijos de buena voluntad que tiene  México. Momento histórico. Llegó el gobierno de la transición.  Se extingue el besamanos.

             
            Iniciativa Inmujeres
            Pero  María Elena trae los bríos del cambio y  en la siguiente reunión en el Congreso sube a tribuna,  va  vestida de traje sastre color rosa pastel, un impecable chongo en su cabello y un sencillo collar de perlas, e insiste en los derechos de la mujer:
            —El hombre proveedor y la mujer casera se desdibujan. El varón se frustra al no satisfacer las necesidades de la familia que por tradición le correspondían; y la mujer está atrapada entre el trabajo de fuera y el de la casa. Es necesario promover el equilibrio entre los deberes. Las mujeres buscamos equidad.  Ante este soberano Congreso, la diputación de Acción Nacional presenta la iniciativa de ley para crear el Instituto Nacional de las Mujeres.  Hay ya un proyecto presentado por el PRD y otro por el PRI. Pedimos que este instituto sea un órgano descentralizado y autónomo que  se rija por sus propias leyes para que eduque en la equidad de género y que contemple todo tipo de necesidades femeninas.
            Algunos diputados se rascan la cabeza, dudan de que sea necesario. Igualar a la mujer puede ser peligroso, que tal si resultan mejores.


            Suerte en la vida
            A  María Elena el tema la trae de cabeza. Al  irse a dormir, en la soledad de su  casa,  se pregunta: ¿Por qué hay más mujeres analfabetas que hombres? Y se contesta con facilidad: por discriminación.  Ella es un ejemplo de que el estudio abre todas las fronteras. Su padre, el primer hombre de su vida,  la estimuló a estudiar,  la apoyó en todo, nunca la criticó o rechazó por ser mujer,  y  aunque su primera preparación fue como auxiliar de contador, trabajar desde los quince años y ayudar a  sus  hermanos, la hizo segura de sí misma.  El segundo hombre en su vida, su esposo, era de mente abierta, moderno,  cooperó en la crianza de los hijos y  juntos pagaron  ayuda doméstica para que ella pudiera hacerse cargo del Colegio La Paz y sus actividades partidistas. Ha tenido suerte, una vida diferente. La mayoría de las mujeres no cuentan con tanta aceptación y apoyos. Casi todas agregaron al quehacer de la casa las seis u ocho horas de un empleo, el estrés del trabajo  y el  disgusto de la familia porque se está ocupada o cansada. Que la mujer salga a trabajar es  un cambio trascendental, comparado, tal vez,  con la Revolución Industrial. Los feminicidios que están sucediendo en Ciudad Juárez son resultado del rencor cultural del macho que no puede sostener más su supremacía masculina proveyendo el alimento.   El hombre, que con sus propias manos arrancaba a la tierra el alimento, ha quedado atrás ante el avance tecnológico y digital.  La mujer emancipada, la que puede mantener a su familia igual o mejor que  el marido está pagando las consecuencias  de su evolución con la violencia  dentro y fuera de la familia; por lo tanto hay que legislar sobre este tipo de intimidación. 

           




            Primera ley aprobada en el  gobierno alterno.
            Una fría mañana en la capital de la República Mexicana mientras la gente  se prepara comprando sus regalos para Navidad, María Elena, recibe la aprobación de la iniciativa  para formar un organismo especialista en cuestiones de mujeres.  Es ésta la primera  ley que se aprueba  en el Gobierno de la alternancia: el año del PAN.  Es verdad que  gracias a que el Gobierno de hoy es panista le han puesto más atención a las iniciativas de las diputadas de Acción Nacional , pero no importa de  donde venga si es en bien de la mujer.  Algunas de las parlamentarias de otros partidos, todavía, califican a las mujeres de Acción Nacional de conservadoras y alegan  que  tiraran al río los avances que han logrado en esta materia, pero María Elena está dispuesta a  comprobarles lo contrario, ella es objetiva, sabe que no representa a un grupo de mujeres católicas, sino a las mujeres de un país, con toda la variedad que ello implica.  Cierto que su vida gira en el  eje de la fe  y que  de joven quiso ser monja, pero la edad le ha enseñado a ser practica, abrir el corazón y ajustarse a los tiempos nuevos.
             Finalmente las congresistas, sin importar el Partido  y pensando sólo en las mexicanas, se felicitan; ha sido una revolución conjunta, una evolución femenina.  De ahí en adelante el presidente Fox Quesada se dirigirá a cada quien por su sexo: señoras y señores.


            Revolución ganada
            El 12 de enero de 2001 se pública en el Diario Oficial de la Federación la Ley del Instituto Nacional de las Mujeres:
            "…Por decreto del presidente Vicente Fox Quesada se  crea  el Instituto Nacional de la mujeres, el 12 de enero del 2001. Sus disposiciones  son de observancia general en materia de equidad de género e igualdad de derechos. Es un organismo público para evitar la discriminación, promover la igualdad de oportunidades y  obligaciones,  y la equidad en la vida política, cultural y económica del país entre hombres y mujeres…"    
             Nombran presidenta a Patricia Espinoza. Ha sido arduo el trabajo inicial,  pero la verdadera labor apenas empieza. Y de inmediato las ejecutivas firman el Código de Ética de los Servidores Públicos

            Admistrar una casa o un parlamento                                                                             Cuando regresa a su             quehacer como diputada,  María Elena, se entera que en este año 2001, en Guanajuato,  la Mesa Directiva del Congreso de ese Estado ha sido dirigida únicamente por mujeres legisladoras  y  que han desempeñado bien su cargo. Claro que las mujeres, aunque somos aprensivas a la hora de que los hijos se enferman o  cuando la comida no está lista, podemos administrar desde una casa hasta un parlamento, reflexiona.                                                                                                                    Por esos días, María Elena ayuda a  dictaminar  y aprobar muchas leyes, entre ellas  la de Desarrollo Sustentable,  y la Capitalización de  Procampo, deseosa de que se promueva el desarrollo rural,  que representa la parte más pobre de  nuestro país.  Además conocedora de que el gran problema de México es la corrupción le alegra que se apruebe la Ley de Responsabilidad de los Servidores Públicos para poder castigar los actos  corruptos,  y  la Ley de Trasparencia y Acceso a la Información que  contempla la creación del Instituto  de Acceso a la Información Pública.
           
            El costo de la alternancia
            Sus intervenciones son  bien recibidas en el Congreso, va siempre preparada, puntual, seria, impecable. A pesar de que la alternancia está costando demasiado al país porque con la mayoría priista en el Congreso y con el coraje de que perdieron la Presidencia casi todas las iniciativas de lo diputados panistas o del Ejecutivo son rechazadas.  A la mayoría de los priistas no les interesa representar al pueblo sino sus intereses partidistas.
            Pero María Elena tiene sus propios objetivos, acostumbrada a luchar contra corriente en la política, sabe, desde que daba sus cursos de sicología,  que  para hacer un país mejor es necesario comenzar con la célula primaria de la sociedad que es  la familia. Al respecto dice en tribuna:
            —Si cambia la familia, cambia la sociedad.  Las responsabilidades de la mujer aumentaron al trabajar fuera de casa,  el hombre se ve en la necesidad de cooperar en los quehaceres domésticos. En los libros de texto  planes y programas educativos siguen promoviendo  la diferencia entre  el rol masculino y femenino, conservan estereotipos sexuales  y les enseñan  destrezas  y valores diferentes. Al hombre se le educa  en la competencia, en el dominio;  a la mujer para ser madre, servir y cuidar.
Acción Nacional propone: sancionar a quienes discriminen a la mujer en programas de estudio, prohibir estereotipos de lo femenino y masculino, que la violencia familiar sea delito de oficio y causa de divorcio.
           
           
            No al careo
            Su quehacer como defensora de la mujer es intenso, en otra ocasión expresa  en el Pleno:
              —Si somos iguales ante la ley tenemos derecho a no ser violentadas.  El maltrato familiar, la prostitución forzada, el secuestro, la tortura, la  violación,  el acoso y abuso sexual  son formas de violencia.  Con el fin de que la mujer se sienta confiada en la ley a la hora de ser violentada, ante este Honorable Congreso de la Unión doy un grito de auxilio y  propongo: no al careo. Es traumático describir ante  una sala  llena de varones la violación  o el abuso sexual que se vivió.
            Ella sabe que puede hacer mucho por las mujeres de la ciudad, pero su  gran preocupación son las rurales, las analfabetas, las indígenas, aquellas que por los usos y costumbres de los pueblos tienen que obedecer y de no hacerlo son golpeadas; agrega en tribuna:
            —El analfabetismo  es más grande en las mujeres que en los hombres, 8% de ellos contra  12.9 de ellas  y esto aumenta en la zona rural, por esta razón exigimos presupuesto especial para la educación de la mujer campesina –agrega.

            Un antes y un después de Beijing
            María Elena no acude a la Reunión de Mujeres en Nueva York . Ella no es  la misma desde que vio aquellas treinta mil  mujeres que querían igualdad de derechos y obligaciones,  por eso, aunque no acude al evento, pública un artículo en la revista  La Nación:
            "…El hombre y la mujer civilizada somos nuevos en el mundo, todos los días evolucionamos, y pulimos nuestros  potenciales. Hace menos de dos siglos, la mujer, por tener menos fuerza física necesitaba ser protegida por los hombres de la familia,  eso la obligó a estar bajo las órdenes de sus cuidadores. En muchos lugares estos papeles se perpetúan y  si la mujer no obedece al varón, se le golpea.  Por esta razón regresando de Beijing apoyada por mi Partido promoví que se tipificara  como delito la violencia  familiar: no más esposas o hijos golpeados sin castigar al agresor. Además llevamos a cabo un programa  de ayuda a familias pobres para que permitan que sus hijas salgan a trabajar".
           
           
            Sancionar a los Partidos
            Con beneplácito se entera de que en 2002 la Nueva Reforma al Cofipe  dice que se aplicarán sanciones  a los  Partidos tal como negar el registro  de los candidatos si no cumplen con el 30% de candidaturas femeninas.
            —Lo importante es que ahora sí se sanciona —dice María Elena.

             
            Varones incumplidos
            Ante el requisito de que la tercera parte de las candidatas sean mujeres, algunos Partidos cubren la cuota, pero ponen varones como suplentes;  y posteriormente exigen, a  la  mujer que resultó electa, que pida licencia. Ella se entera que en el Estado de Morelos se cumplió con la regla del 30% de candidatas, pero se violentó al exigirle a una de las ganadoras  que dejara el puesto a su suplente.  Ahora se tendrá que promover que candidatas mujeres hagan suplentes mujeres.  La  misoginia es sorprendente.

           
            Felipe de Jesús
            En la presidencia de Vicente Fox Quesada también Felipe, su hijo mayor que se dedica a la política,  es senador por elecciones, o mayoría relativa, en Jalisco. Él es un fiel luchador por México como lo era Abel, como lo es ella. Lejos quedó aquella crisis familiar donde les anunció que dejaba el sacerdocio. Elena recuerda con nostalgia los días en que Abel y ella  deseaban que uno de sus hijos fuera sacerdote y cuando este chico alto y de ceja tupida  les anunció que estaba decidido a irse con los Misioneros del Espíritu Santo se pusieron felices. Ahí duró muchos años, pero renunció al sacerdocio y se casó. Ahora es padre de tres niñas.
             
           
            No hay democracia sin mujeres
            En la Conferencia  de la Reunión Femenina Nacional de Acción Nacional, María Elena, insiste:
            —No hay democracia si no hay mujeres en el Gobierno.  En el Poder Legislativo menos del 20%  son representantes femeninas.  Hay  que hacer obligatorias las candidaturas femeninas aunque nosotras mismas,  a veces,  opinemos que la política es  cosa de hombres y es desagradable. La equidad es obligatoria y necesaria.  La democracia comienza en el hogar. La mujer misma tiene que educarse en la equidad, conocer sus derechos e interesarse en hacerlos  realidad. Nosotras tenemos que luchar contra las opiniones de algunos panistas del género masculino.
            Algunas de las mujeres del PAN están renuentes, comentan con María Elena que no quieren ser cuotas, que  el obtener un cargo como el de legisladoras debe ser por su trabajo, por su capacidad, no por la exigencia de cumplir la Cuota de Género.
            —Debiera ser por eso, pero como los varones no nos dan la oportunidad, la Ley nos la otorgará mientras ambos sexos  aprendemos lo que es la equidad; llamémosle a esto Cuotas de Género transitorias  —les dice tratando de convencerlas.
            En el Pleno de la Cámara,  María Elena, vuelve a la carga sobre esta cuestión que le ocupa y  desea cambiar:
            —Señoras y señores: discriminación es  pedir certificado de ingravidez para dar empleo,  o bien, negarle el trabajo por causa de su condición civil a una mujer embarazada como por ejemplo ser madre soltera o divorciada. Propongo  agregar esto a la Ley Laboral.
            Ante los diputados que la ven con desgana, ella dice:
            —Nunca voy a dejar de insistir.

           
            Trece nietos
            Alonsito  nace en el  mejor mes del año, un resplandeciente día de abril; es hijo de Armando  y Gaby,  y  el  más pequeño de los nietos que ya son trece. A María Elena  aún la sigue sorprendiendo  el milagro de la existencia, sobre  todo porque ella participó con sus genes.  Nunca se cansa de admirar a su propia familia,  todos  forman  parejas  pacíficas y bonitas,  quieren  mucho a sus hijos, los cuidan y tratan de hacerlos felices.  Ella,  a pesar de  haber perdido a Abel, ve su vida en perspectiva: ha sido una mujer con mucha suerte, demasiado ocupada y llena de proyectos.

           
            Misoginia sorprendente
            En el Pleno, sigue insistiendo:
            —Afirmo que no hay democracia plena si no estamos incluidas en la toma de decisiones.  Al adquirir poder político, la mujer, amenaza el estatus  masculino, en respuesta, el hombre le pone trabas  para que no llegue a  los cargos públicos; esto es lo que está sucediendo con las Cuotas de Género. Hoy, a más de cincuenta años  con derecho a votar  yo pido que haya igualdad de contiendas, que  sea mitad mujeres y mitad de hombres para candidatos al poder político.
            Difícil, pero no imposible. María Elena vio llegar al PAN a la Presidencia, y también formarse Inmujeres. Todo es cuestión de perseverancia.
            El poder masculino se defiende,  se siente amenazado, ignora que el pozo es poco profundo y que puede tocar piso, cuando del 30 se aumentó al 40% en las Cuotas de Género,   dijeron  que si la elección interna de los Partidos era por democracia directa y las mujeres no resultaban elegidas, no había obligación de cubrir el porcentaje. La Ley no había contemplado esto y la medida disminuyó el porcentaje de mujeres candidatas después de las elecciones internas.  Es difícil que el hombre se de cuenta que la mujer no es su enemiga  sino su compañera de existencia.  
            María Elena piensa que no hay prisa:
            —Además también las mujeres necesitamos digerirlo, la evolución emocional es la más lenta —comenta a sus compañeras—. Hay que continuar la lucha femenina por las diputaciones locales, las presidencias municipales y las gubernaturas.

           
            Apoyo del PAN
            El PAN,  en un gesto de apoyo a la equidad de género,  aumentó el número de sus consejeras nacionales  y señaló Distritos  en los cuales  sólo podría haber candidaturas femeninas,  esto causó  malestar en algunos,  pero se logró aumentar el numero de  diputadas en la LX Legislatura.   Ahora Acción Nacional cuenta con cincuenta y tres mujeres y es el Partido con la mayor diputación federal femenina. Otra buena noticia es que  se consiguió  que en las Cámaras Federales y en los Congresos Locales exista la Comisión de Equidad de Género.

           
             Iguales ante la ley, apenas en 1974
            Son días de trabajo intenso,  la bandera que ha tomado María Elena  y la suerte de que esté gobernando el PAN le dan seguridad, es ahora cuando los y las  diputadas de su Partido pueden hacer grandes cambios.  Con el  cabello  estirado e impecable, se acomoda sus lentes casi trasparentes  y  continúa  en su lucha para lograr la  equidad de género con la que quiere ayudar a la mujer  mexicana,  y sorprende a congresistas y  congéneres con las deducciones que hace. Ante el H. Congreso de la Unión dice:     
            Cuando se  agregó, en 1974, un párrafo al artículo 4o.  de la Constitución, donde  dice que el varón y la mujer son iguales ante la ley, no se consideraron ciertos derechos como por ejemplo el derecho a estar embarazada y solicitar un empleo o a conservarlo. A la mujer le tocó, en el reparto que la naturaleza  hace de sus bondades, parir a los hijos. Es vergonzoso que para ganarse el sustento tenga que mostrar un examen de no embarazo y que no tenga derecho a  solicitar un crédito de vivienda  porque no es hombre. Ante este Honorable Congreso de la Unión propongo:  no a este examen para solicitar empleo; que se sancione a quien despida a una empleada por estar embarazada y que se otorguen créditos de vivienda para la mujer.           
             A veces, camino a su casa, agotada de las sesiones, María Elena deduce que  la civilización cuesta demasiado y  avanza  tan lento que la brutalidad puede en cualquier momento alcanzarla. La  guerrilla zapatista que heredara el presidente Fox  Quesada de Salinas de Gortari, se ha complicado, y aunque Marcos, el dirigente zapatista, se ha sentado en el Pleno con sus veinte y tres delegados insurgentes y la  comandante Esther ha dado su discurso, al final, no aprobaron las leyes que el Congreso creó para reconocer los derechos de la población indígena; y el problema continúa. ¿Terminara México sofocado por nuestra propia bestialidad?

           
            Camino a la equidad
             Un libro nuevo brota de sus experiencias en la búsqueda  de la equidad. Ella recopila parte de las conferencias que dio y los artículos  que publicó en tantos años de andanzas por los derechos de la mujer, y hace una antología. Lo nombra: Camino a la Equidad, la Mujer como Factor Primordial de la Sociedad Mexicana. Es editado por el Congreso de la Unión. 
            Camino a la Equidad es un documento filosófico, un testimonio  que nos muestra la evolución del pensamiento femenino, y la insistencia,  de María Elena, en que se concientice a la familia  de que el rol tradicional de la ama de casa  se verá cada vez con menos frecuencia, por lo tanto se tienen que adaptar las políticas públicas para hacer este cambio menos doloroso.  En el  libro da una síntesis de las iniciativas que contribuyeron a comenzar la búsqueda de la equidad entre mexicanos y mexicanas.

            ¿Quién tiene la varita mágica de la  equidad de género?
            Los medios de comunicación, afirma María Elena en su libro.  Estoy en los medios luego existo.  Investigaciones  importantes  demuestran que los medios perpetúan roles como ama de casa o mujer seductora. Por esta razón  se propone modificar  la Ley Federal de Radio y Televisión para prohibir la imagen femenina como objeto sexual, el uso sexista del lenguaje,  la exhibición y el maltrato a la mujer y que se sancione  si esas recomendaciones no se cumplen.  Hay que obligar a los medios a presentar la imagen de la niña y la mujer  en positivo.
            También la participación en el ejercicio del poder y la toma de decisiones sabe que es un punto álgido.  Cuando se intenta cambiar un país, hay que comenzar como en la pirámide administrativa: desde arriba; desde el vértice superior. Ella menciona en su texto que en México, el 86.3 % de los cargos del sector público corresponden a hombres, y el 13.7 % a mujeres.  Esto es debido a barreras culturales.

            En tribuna sigue participando, y apenas sube, vuelve al mismo tema, ahora  frente a los casi quinientos diputados, trescientos elegidos electoralmente y doscientos plurinominales, dice:
            —Como legisladora es mi compromiso hacer leyes que  mejoren el sistema electoral para que sea un instrumento  para alcanzar la igualdad.  He vivido por tres cuartos de siglo  las transformaciones de la mujer en este país. Voté la primera vez que se concedió  el sufragio a  la mujer. Yo misma he evolucionado.  A pesar de que el feminismo me parecía agresivo,  hoy reconozco que  fue la semilla que germinó para la equidad de género,  como germinarán estas nuevas leyes que estoy impulsando.

            Misoginia en Ciudad Juárez
            Ella sabe que se necesita legislar sobre los derechos de la mujer, toda vez que en Ciudad Juárez  siguen apareciendo jovencitas asesinadas en lotes baldíos.  La misoginia está al máximo en ese lugar y se volvió un enorme problema social.  Se necesitan leyes y educación.  Ella agrega en su discurso:
            —Lo que obligó a la mujer a salir de su casa es el factor  económico,  pues resultó imposible subsistir con el  ingreso del hombre. Los hijos se quedaron solos, se desató la violencia  familiar por cuestiones machistas y cientos de jovencitas pierden la vida sin entenderlo.
            María Elena ahora ve misoginia en actos que antes le parecieron normales, incluso ella misma, cuida su criterio a la hora de juzgar una situación y está tan al pendiente de que la familia no lo haga que uno de sus hijos  ha preguntado en broma:
            —¿Quién le ha enseñado esa palabra a mamá?
              

             
           




























                                                           






(Fotos de sus nietos)



XIII

Sexo y género





                                                                                    El feminismo fue la semilla de                         
                                                                                                                              la equidad de género.
                                                                                                María Elena Álvarez Bernal



























            Termina su diputación
            El combate a la corrupción es el talón de Aquiles de la sociedad mexicana. Con el fin de disminuir la corrupción, los panistas, entre ellos María Elena, proponen  en la Cámara, la Ley Federal de Responsabilidades  Administrativas de los Servidores Públicos y  la Ley de Transparencia y Acceso a la Información,  para que  garanticen  la cuentas claras del uso de los dineros para los ciudadanos. Esta última  propuesta contempla  la creación de un instituto  con el mismo nombre, pero los priistas tienen mayoría en el Congreso y será difícil que voten a favor.
            María Elena al término de su diputación, está satisfecha con su trabajo, fueron muchas iniciativas  bien  trabajadas y presentadas. También hizo treinta visitas a catorce estados y muchas más en el Distrito Federal. En el Partido
la han nombrado consejera vitalicia; con gran algarabía el PAN  agradece a sus miembros más antiguos la perseverancia y la fe,  y  los nombra consejeros vitalicios. María Elena, con una trayectoria impecable de más de cuarenta años a su servicio, se convierte en uno de ellos.


            Salmones de Alaska           
            Sin embargo  a medio gobierno de la alternancia muchos sueños se han derretido.  En el Congreso se nada como los salmones de  Alaska cuando van a dejar sus huevos:  contracorriente.  Hay una increíble parálisis legislativa, al PRI no le interesa que el país salga adelante sino ridiculizar la nueva Presidencia con la intención de recuperar el poder; y la mayoría de las iniciativas se van a la congeladora.   A María Elena los mexicanos nunca dejan de sorprenderle. La falta de apoyo parlamentario suscita a finales de año una nueva tormenta política en México. La Reforma Fiscal  que costó tanta investigación, tiempo y trabajo,  y que significa el proyecto más ambicioso de la presidencia de Fox Quesada fue derrotada en la Cámara. Luego el  PAN pierde  las elecciones locales en el Estado de México y el PRI aumenta su mayoría en la Cámara de Diputados. El futuro es  poco promisorio; es tan poco lo  que se puede hacer con un Congreso egoísta.  


            Inmujeres
              En 2003,  nombran a María Elena  secretaria ejecutiva  de Inmujeres,  Patricia Espinoza sigue siendo la presidenta. Este Instituto es un gran logro de las parlamentarias para las mexicanas. Ahora se han estado modificando los Códigos  Civiles Estatales, porque algunos dicen que para ir de viaje, la mujer, tiene que llevar la carta de autorización del esposo, del padre o del hijo mayor, y aunque no se usa en la  vida diaria, se considera misógino.  Las feministas pegaron el grito cuando supieron  que las primeras cajeras bancarias  tenían que llevar el permiso de los hombres de la familia para poder trabajar.  Con tristeza,  María Elena, comenta  a  las ejecutivas  y  empleadas de Inmujeres  que las féminas hemos estado  al mismo nivel de los niños y de los esclavos; y que la culpa ha sido de nosotras mismas:
            —Incluso esta relación tiene nombre: esclavitud voluntaria; porque  en esta dominación se involucra  el amor de pareja, la gestación, el cariño familiar, es una especie de dependencia que sale del corazón.


            Epístola de la esposa obediente
            También se elimina  la Epístola de Ocampo que se leía a la hora del  contrato de matrimonio civil, donde marcaba que la mujer aportaba al matrimonio  los dotes de abnegación, obediencia, veneración y agrado, y no debía exasperar al marido; María Elena ha recordado su libro de la esposa perfecta: "…Debe esperarlo a la puerta con un bocadillo para que el hambre no le vaya a poner de mal humor"  ¡Y pensar que ella creía que eso era lo correcto!  La Cámara de Diputados envía una carta a todos los estados:
            "…Se exhorta a los Congresos de los Estados y a la Asamblea Legislativa del Distrito Federal para que en el ámbito de sus atribuciones soliciten a los oficiales del Registro Civil  eliminar la lectura de la Epístola de Melchor Ocampo en las ceremonias civiles matrimoniales. Atentamente: Palacio Legislativo de San Lázaro. México, Distrito Federal".


            El buen juez                                                                                                                          Ahora, María Elena, promueve la firma del Código de Comportamiento para el Trabajo y la Convivencia, para garantizar que las mujeres que trabajen en el Instituto sean honradas e imparciales y que entre sus virtudes estén la legalidad y la lealtad a Inmujeres. Hoy, como en los tiempos en que experimentaba con sus hijos los cursos  de Modificación de la Conducta,  ella empieza, como el buen juez: por su lugar de trabajo. En casa sigue escribiendo para revistas  y periódicos, en  sus publicaciones habla de esas cosas que las mujeres tenemos dificultad de nombrar y pide  que no temamos, que  nombremos a  los hechos por su nombre: 
            "…Si en la familia hay gritos y  golpes,  su nombre es violencia familiar;  si hay amenazas, hay maltrato;  si hay insinuaciones, toqueteos o coacción en el trabajo, es acoso sexual. Hay que denunciar, nada tiene que ver la ropa provocativa. El respeto es el respeto.  La mujer no tiene porqué  padecer lascivias"
              También insiste en que la mujer se exprese correctamente, es mejor decir yo trabajo en el hogar, que denigrase a una misma diciendo: yo no trabajo.
            Esa tarde su nuera Gaby le ha pedido que cuando la nana de Alonsito, el más pequeño de los nietos, se retire, se lo cuide un par de horas.   Elena acepta encantada, aprovechará para mimarlo y abrazarlo, pero  recibe una invitación y acostumbrada  a cumplir con cuanto evento panista sucede, olvida su compromiso familiar, y sale.  Cuando la cuidadora se va, tiene que llevarse también al bebé pues no  hay con quien dejarlo.
            —Perdón –suplica la suegra—.  Hago todo lo posible por ser una abuela tradicional, pero a veces me falla.
            —No te preocupes, sabemos que lo quieres mucho—.  Le dicen Armando y Gaby y la disculpan de inmediato.
            De pronto se aparece  el pequeño Marco y le dice:
            —Abi, ¿cuándo acabes de salvar a la Patria, podemos jugara la tiendita? Es más divertido, ¿no?
            Lo que Marquitos no sabe es que la abuela ya no trata de salvar la Patria sino a sus mujeres.
            En Inmujeres sobra el trabajo, hay muchas publicaciones sobre la equidad de género. Todos los días brotan libros y  revistas; todo mundo quiere dar su punto de vista.  En el Instituto se están revisando los estatutos de cada Secretaría de Gobierno con ojo de águila para descubrir y captar  la discriminación y hacer recomendaciones o, sugerencias al respecto, además  se exige a las instituciones gubernamentales que se apeguen a algún programa de equidad y género.   


            Sexo y género                                                                                                                       En marzo del 2004 se publica el libro  El ABC de Género en la Administración Pública, un texto que explica los conceptos fundamentales que toda funcionaria  y funcionario debe saber en materia de género y equidad. Comienza con la diferencia entre  sexo, y género; siendo el primero las características biológicas y el género ideas culturales construidas con base en la diferencia sexual.  Este texto explica la perspectiva, la obligatoriedad jurídica y las acciones del Estado. 
            Los estudios y aproximaciones a la mujer mirándola desde la perspectiva de género surgen  diariamente, es sorprendente cuantas publicaciones  resultan y como se lanzan las mismas mujeres a realizar encuestas, estadísticas, programas.  María Elena cree que esto es una chispa que prendió.  También se edita El Impacto de los Estereotipos y los Roles de Género, Perfil de Mujeres y Hombres en México; y muchos más.
            También hay reediciones de estudios hechos antes de la creación del Instituto como El Enfoque de Género en la Producción de Estadísticas Educativas en México, Guía para Usuarios;  que por su importancia se vuelven  a publicar
            Ahí mismo, en Inmujeres, nace el Programa Nacional para la Igualdad de Oportunidades y no Discriminación contra las Mujeres: Proequidad, con el propósito de  evaluar que tanto avanzan las políticas públicas  en dar oportunidades a la mujer. Luego se financía la Reunión de Expertas.


            Detractoras
            Para febrero del 2004 una fuerte crítica de Elena Poniatowska a  la presidenta del Instituto ha saltado en La Jornada.  María  Elena se ha apenado, se soba la cabeza; es difícil que se vean resultados,  son muchas Secretarías y cientos de programas los que hay que analizar;  se intenta cambiar un país, no un pueblito.  Pero Inmujeres  no se detiene por sus detractores.


            Revisión a las Secretarías
             En la revisión se abarcan todas las Secretarías del Gobierno Federal como es  el caso  de la SEP,  la SSA,  SS, Sagarpa, SE, Semarnat, Sedesol,  STPS, Segob, y muchas más para atender los focos rojos de la inequidad. En la Sagarpa, una  Secretaría como cualquier otra, los programas revisados fueron:  Programa de Reconversión, Programa de Integración de Cadenas Agroalimentarias y de Pesca , Programa de Atención de Factores Críticos, Programa de Atención a Grupos y Regiones Prioritarios para Atender a la Población Rural Afectada por Contingencias. En todos los progamas se analiza si hay discriminación.   En la SE, Secretaria de Economía, se examina el Programa Marcha Hacia el Sur,  Fondo de Apoyo para la Micro, Pequeña y Mediana Empresa, Fondo de Apoyo para el Acceso al Financiamiento de las Micro, Pequeñas y Medianas Empresas. En el  IMSS se pasa revisa al  Programa de Atención a Personas con Discapacidad, y  en el DIF  el  de Atención a Población en Desamparo. Así, sucesivamente, en todas y cada una de las Secretarías del Gobierno, se revisan los programas para evitar la discriminación de género.  Son muchas las actividades. Por esos días, María Elena,  ayuda a organizar  La Convención sobre la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación contra la Mujer.


            Capacitando a las asistentes                                                                                             El Inmujeres apoya y promueve el fortalecimiento de la Red Nacional de Refugios para Mujeres en Situación de Violencia Extrema.  También la línea telefónica que implementó resultó benéfica y  en el 2004 se atendieron más de once mil llamadas:  seis mil setecientas por violencia familiar; cuatro mil por ataque físico; mil setecientas para resolver dudas sobre cuestiones financieras;  mil quinientas  preguntas sobre asuntos sexuales;  setecientos por situaciones laborales;  y otras tantas institucionales.  Luego para dar un mejor servicio se organizó  la Reunión Nacional de Líneas Telefónicas Asistenciales, donde las telefonistas compartieron sus experiencias como asistentes de esta problemática. En esa ocasión se reunieron veinte y ocho representantes de las líneas asistenciales del país.
           
            Abre los ojos, pero no cierres la boca.                                                                           Las  campañas en los medios de comunicación son métodos eficaces para educar a un  pueblo y para esto se lanzan las siguientes: Él que Golpea a una nos Golpea a Todas; Alto a la Violencia Hacia las Mujeres; Atentamente las Mujeres; La Violencia Destruye Todo; Por una Vida sin Violencia; Ni golpes que Duelan, ni Palabras que Hieran; Eduquemos con Ternura; Dignificación del Trabajo Doméstico; Más Acciones, Más Refugios; Contra el Maltrato a Niñas y Niños en Centroamérica y México; Abre la Boca; Abre los Ojos pero no Cierres la Boca. Por su parte, en el Instituto Nacional de Ciencias Penales  se celebró un convenio de colaboración con el Inmujeres,  y se impartió el curso Cómo Detectar, Prevenir y Enfrentar la Violencia Doméstica. El 18 de febrero de 2004 se creó la Comisión para Prevenir y Erradicar la Violencia contra las Mujeres en Ciudad Juárez, que se desarrolla a partir de tres ejes de trabajo: Atención a Víctimas, Verdad y Justicia, y Fortalecimiento del Tejido Social.

            Condena más larga para las mujeres                                                                             Mirando a través de la perspectiva de género, María Elena cada vez descubre más. Ella concluye que los hombres están convencidos de que la mujer debe ser perfecta y portarse bien, y si no lo hace  la condena debe ser más dura.  Cuando están implementando  el programa Juzgar con Perspectiva de Género invitan a un grupo de abogados y les presentan un asesinato cometido por un hombre y otro  por una mujer en las mismas circunstancias, el resultado es que la mujer recibe pena más larga. De inmediato, Inmujeres, se da a la tarea de  publicar el Manual para la Incorporación de la Perspectiva de Género en la Formación de los Ministerios Públicos Federales y los Peritos Profesionales. Y en agosto de 2005, participa en el  convenio con el Consejo de la Judicatura Federal para incorporar la perspectiva de género en el Poder Judicial  donde se llevan a cabo talleres sobre procuración de justicia con enfoque de género dirigido a los agentes del Ministerio Público en dieciséis Estados.
            El Instituto no  olvida a las mujeres en desgracia y por eso hace un análisis de los expedientes judiciales de mujeres delincuentes procesadas o sentenciadas por delitos del fuero común y recluidas en los Centros de Readaptación Social  del Distrito Federal,  de Los Mochis, Sinaloa y del Estado de  Morelos y Chiapas, para revisar sus condenas.
           
            Los niños son la clave                                                                                                        María Elena como maestra normalista sabe que si los programas educativos fueran correctos  en unas pocas generaciones se mejoraría México. En el programa de Formación Cívica y Ética para primaria de la SEP,  se implementó el tema de Perspectiva de Género y Prevención de la Violencia.                                                                        Con recursos del Fondo Sectorial de Investigación y Desarrollo que provee Inmujeres y  unido con Conacyt, se realizan investigaciones que  dan como resultado los siguientes textos: Condiciones de Empleo y Marginalidad de las Mujeres en el sector Rural Veracruzano; Pobreza, Familia y Políticas de Género en Tijuana,  y  Las Mujeres Mayas y la Reforma Agraria Mexicana.
           
            Para hacer líderes femeninas                                                                                          El programa Impulsar la Participación Electoral y Política de las Mujeres en los Municipios, intenta promover  la formación de liderazgos políticos de mujeres en sus municipios, para ello, Inmujeres distribuye cincuenta mil ejemplares de  la Guía del Poder, una herramienta que apoya el desarrollo de capacidades orientadas al liderazgo político.

            Sin pago alguno                                                                                                       Sedesol hace un estudio de la aportación de las mujeres y se establece que quienes realizan tareas en el hogar aportan 17%  de la riqueza nacional. En las zonas rurales, estima que las mujeres de entre treinta  y cuarenta años dedican más de catorce horas al día a las actividades propias del hogar, sin recibir una remuneración a cambio.
            Mensajes sexistas                                                                                                               En el mes de noviembre de 2005 se hizo el lanzamiento oficial del Observatorio de Medios del Inmujeres, para que vía Internet se denuncien  los mensajes sexistas que transmiten los medios de comunicación. El refranero popular está lleno de ellos: Mujer sin varon, ojal sin botón;  el amor por la cocina entra; la mula y la mujer, a palos se han de vencer.
































(fotos de la toma de protesta de Felipe Calderon)


 XIV

Fiel guardiana de la tribuna





                                                                                    Vale más morir peleando
                                                                                                                                                            Carmen Serdán
































Corazones sin compromiso
            Es 2006, se aproximan las elecciones presidenciales. El presidente Vicente Fox Quesada dejará el cargo. El país está sano, las reservas monetarias están estables, no hay devaluación, ni políticos archimillonarios como al final del sexenio de López Portillo y de Salinas de Gortari, pero pocos mexicanos atienden este renglón, la mayoría está inmersa en las críticas negativas que la prensa  hace al mandatario, minimizando sus logros.  A pesar de tantos  programas que se establecieron y tuvieron éxito, hay decepción en la población, atizada por el periódico de mayor circulación en el país que sigue prefiriendo al viejo régimen.  Los mexicanos esperábamos un cambio, una varita mágica que en seis años eliminara la pobreza, la ignorancia y sobre todo la corrupción, pero nuestra idiosincrasia,  la tendencia a la  trampa, el diminuto compromiso de cada corazón mexicano por cambiar su propio entorno, lo hizo imposible. 

            Por estos días  a María Elena le toca presidir la Comisión Nacional de las Elecciones Internas del  PAN, el departamento que organiza la elección de candidato para  la contienda presidencial. Si algo  distingue al PRI  y al PAN es que los candidatos panistas son elegidos en una votación  interna lo más democrática posible, mientras en el Partido Revolucionario subsiste el dedazo.
             En esta ocasión compiten Felipe Calderón y Santiago Creel, ambos son espléndidos candidatos. Sale triunfante el primero.
            Es un año de agitación política. El PRD está más fuerte que nunca con Manuel López Obrador y su Coalición por el bien de todos. Por parte del PRI  el contrincante es  Roberto Madrazo.
            Sin poder creerlo, María Elena se da cuenta que el PRI, su rival de toda la vida no tiene, ahora, un candidato fuerte.  Cuantas vueltas da la vida, el Revolucionario Institucional, el enemigo eterno,  es un flácido Goliat que se desinfla frente a sus ojos.  A pesar de los pronósticos que da  la prensa, siempre favoreciendo al PRI, el  PAN y PRD llevan la delantera.
            Con gran expectativa se vive la campaña. El 2 de julio de  2006,  la mañana está húmeda de la lluvia de la noche anterior,  el  mismo  cálido sol que hace quinientos años alumbrara a los múltiples emperadores  aztecas en el centro de México,  acalora a la gente  que hace fila para votar.  Por todo el país se vive una jornada de altura, los mexicanos saben de democracia, de alternancia, del derecho de elegir a sus gobernantes, la evolución cívica se da.  Cincuenta años cumple María Elena en el Partido y se ha felicitado a sí misma. Recuerda a su amado Abel, ¡Cómo luchamos! le dice mirando al cielo, querido mío desde donde estés saborea el fruto de nuestra revuelta.

           
            Aliados con los caídos  
            Las elecciones  son las más concurridas de la historia.  Los medios anuncian que hay  una diferencia mínima entre Calderón Hinojosa y López Obrador;  el PRI ni siquiera alcanza una  tercera parte de los votos del pueblo mexicano. Cuan largo ha sido el camino, pero al fin a caído el gran rival, medita María Elena. Lo que no  imagina es que los diputados del PRI serán sus mejores aliados  el 1o. de diciembre en la Cámara.
            La diminuta cantidad de votos que otorgan el gane a Calderón Hinojosa sobre López Obrador sumergen al país en la incertidumbre. Los simpatizantes del PRD hacen  una huelga de hambre frente al Tribunal Electoral y  exigen que se realice un conteo de voto por voto. Sumado a esto  los diputados perredistas  en la Cámara  amenazan con no dejar a Felipe Calderón tomar protesta como Presidente.

           
            Diputada LX  Legislatura
            En el Partido saben que no pueden desperdiciar el arsenal de conocimientos que María Elena tiene,  y de nuevo entra al Congreso como diputada. 
            El Parlamento ha recibido una sacudida, por primera vez el PRI se enfrenta a ser oposición. Hay rebatingas diarias.  A ella la nombran vicepresidenta de la Mesa Directiva, el órgano que regula la Cámara.
            —¡Cuántas cosas se pueden hacer a los setenta años! –dice a sus hijos—.  Ahora me eligieron como vicepresidenta de la Cámara de Diputados, ya soy parte de la Mesa Directiva.
            —¡Abi, eres muy activa! –le señala uno de los nietos.
            —En realidad, ella está salvando la Patria para ustedes –bromea uno de sus hijos.
            —¿Es verdad eso? Bueno pues gracias, por salvar la Patria para mí.

            La Mesa Directiva garantiza  el orden en el Pleno de la Cámara, está compuesta por diputados de todos los Partidos. Toma sus decisiones por consenso o con aprobación de la mayoría. Como vicepresidenta, María Elena tiene que actuar con mesura, primero hay que pactar, a veces ceder, si no queda de otra, exigir, pero con  respeto a cada legislador, sea del Partido que sea. Ahora que ella no puede integrarse  a las comisiones, trabajo que le encanta,  se involucra en las que le parecen más importantes para  ver que funcionen bien, y que se logren dictaminar las buenas iniciativas.  También recibe las Delegaciones de parlamentarios de otros países, y a toda persona que lo solicita, además contesta las llamadas de cualquier ciudadano. Entre sus responsabilidades  está aprobar el Presupuesto de Egresos, revisar la Cuenta Pública, declarar si se procede penalmente contra los servidores públicos y  nombrar consejeros electorales federales
            —Date tiempo para descansar– le recomienda su hijo, que la ve salir desde temprano y regresar muy tarde.
            —Represento a los ciudadanos y  tengo que saber, perfectamente, de que se trata cuando levanto el dedo. Recuerda a tu papá como era de estricto en todo esto.
            Por esos días ella presenta el Código de Ética de los Funcionarios que  elaboró,  y que ya se está utilizando en el Gobierno Federal, con el fin de que también se utilice en la Cámara.  En este documento  todo servidor público firma y  se compromete a ser ético y honesto.
            —Hay que difundir la ética para transformar la Cámara –le dice al presidente de la Mesa Directiva.
            —Me parece una buena idea –agrega él.
            Cuando lo comentan con el coordinador de la bancada panista, él se  niega y alega:
            —Si aceptamos firmar un Código de Ética es aceptar que no la tenemos.
            —Pues yo creo que la mayoría no la tenemos —dice  María Elena, mordaz. 
            —No lo firmaré –agrega el representante de los panistas.
            A pesar de la negativa del coordinador, un tercio de los diputados lo firman; María Elena se siente complacida y con ello resume que  los mexicanos necesitamos que alguien nos invite a ser mejores, a ser éticos.  Ella cree que debió conciliar  con el coordinador; a veces le falta táctica para convenir.


            Desmenuzando la Constitución
            López Obrador sigue insistiendo en que él es el Presidente de México y hay marchas y plantones. María Elena se encuentra en el ombligo del ciclón:
            —Desde  el primer minuto del 1o. de diciembre se transfiere el poder presidencial, con o sin toma de protesta, según la Constitución –les ratifica a los panistas que están inquietos por los acontecimientos.
             Y es que las circunstancias son preocupantes. Ante la amenaza de los perredistas de no permitir la toma de protesta de Felipe Calderón,  los diputados y senadores panistas,  repasan una y otra vez  los capítulos de la Constitución,  hablan con magistrados, se rascan la cabeza, deducen.  ¿Qué puede pasar si los del PRD no le permiten tomar protesta a Felipe Calderón?
            —Pueden interponer un amparo, Elenita –dice un experto—. Si el nuevo Presidente no rinde protesta frente al Congreso, los senadores o diputados en desacuerdo pueden ampararse y hacer tropezar la nueva administración. Es peligroso que se calienten los ánimos.
            —Que Felipe rinda protesta, como Presidente ante el Congreso, es vital  para la normalidad jurídica  —agrega ella con la Constitución en la mano. 
            —Y no vamos a saltarnos las trancas, empezando –comenta uno de ellos.
           
            Mercado de verduras
            Las discusiones en la Cámara se vuelven mercado de verduras, los diputados se lanzan injurias, se quieren ir a los golpes. Todos están preocupados. El  presidente de la Cámara, el coordinador de la bancada panista y sus legisladores  sienten la gran responsabilidad  de cumplir  con el ordenamiento  constitucional. Pero el  PRD sigue amenazando  con impedir la  toma de protesta.
            —Dicen que la Cámara y el Estado Mayor Presidencial  tienen un plan bien hecho para que  Felipe Calderón rinda protesta  —comentan los panistas.
            —Sí, pero que nos lo digan para apoyarlos, es muy estresante no saber nada.
            —¿Y qué tal si ni siquiera hay un buen plan y Felipe no puede tomar protesta?
            —Lo malo es que nos sueltan las instrucciones a cuenta gotas…
           

            Los panistas se apoderan de la tribuna
            El martes 28 de noviembre, la tensión explota. En plena sesión normal y sin que nadie lo espere un grupo de diputados panistas toma  la tribuna y el espacio de la Mesa Directiva en la Cámara. Al darse cuenta los diputados del PRD corren y empujan para ganar posiciones. María Elena, como vicepresidenta, está sentada a la derecha del presidente  de la Mesa Directiva y la diputada Ruth Zabaleta se acomoda a su izquierda; a su alrededor los jaloneos siguen; los panistas tratan de mover  a la parlamentaria del PRD pero no lo logran. Para los de Acción Nacional es un deber proteger el lugar para la toma de protesta de su nuevo Presidente y se quedan estáticos en el  terreno que ganaron; cuidarán el derecho de Felipe aunque el cansancio agote y las necesidades apremien.
           
           
            Grandes silencios
            En esa misma postura comienzan a desgastarse las horas, se les acalambran los brazos y les duelen las piernas. Cuando se hace de noche ni panistas ni perredistas se retiran.  Es penoso pasar la noche sentados:
            —Esto no tiene sentido –dice uno de los panistas adormilado.
            —Si los diputados del PRD quieren impedirlo,  no lo podemos evitar –comenta otro.
            —Lo peor es que ya comenzamos peleando, vamos a terminar más divididos y así cómo podremos llegar a  algún acuerdo después del día primero.
            —Será difícil. Pero por lo pronto yo no me muevo de aquí —agrega María Elena, resuelta.
             
            Hay grandes silencios. Tiene sentido y no tiene, estar ahí.  Ella está consciente  del  momento histórico que  vive.  Esta mujercita  menuda y fuerte lo ha vivido todo, desde que Abel desafiara a los soldados dando su discurso  al aire en 1958 cuando los militares espantaron a la gente que asistía al mitin,  pasando por  la caída del sistema en 1988  y la muerte de Maquío,  luego  la alternancia de apenas hace seis años. 

           
            El reloj  vence la antipatía
            La nueva mañana les da ánimo, como personas civilizadas se establecen reglas: cada quien conserva el lugar que ganó y puede dejar sustituto en caso de salir a una emergencia o  para ir al baño.  Se establece un pacto de no agresión.
            Están tan cerca unos de otros, que el lento caminar del reloj les  vence la antipatía.  Como todo animal vivo el hombre es  sociable,  la gran razón del  lenguaje es conocer al otro y hacerse comprender. Comienzan a surgir afinidades:
            —¿Y qué edades tienen tus hijos? —se escucha en las conversaciones.
            —¿Ciencias políticas en la UNAM? Ahí da clases mi hermano –se oye por otro lado. 
            Para el atardecer  no hay panista que no sepa la vida y filosofía de los  perredistas. María Elena incluso siente empatía por ellos.  
            —Sólo quieren lo mejor para México y lo mejor, según ellos, es que su candidato sea el presidente –dice a sus compañeros de Acción Nacional
            —En eso se parecen a nosotros –dice uno de los diputados panistas más reacio.  
            —Yo lo que veo es que los proyectos de los perredistas son firmes –agrega María Elena.
            —Y cómo no, Elenita,  si tienen varios años de luchas por sus ideales. Igual que nosotros.
            —Sus batallas se parecen a las nuestras,  aunque difieren en tácticas –agrega otro con sarcasmo.
           

            Un día que  parece un año
            Se  hace noche de nuevo y se escuchan celulares por todas partes,  voces de niños que buscan a sus madres,  esposas  interrogando a sus maridos. Todos mostrando un pedazo de su entorno familiar al encargar ciertas compras, ropa o comida.  Se oyen apapachos, deseos de que pasen bien la noche y buena suerte. Algunos diputados se ponen a cantar, otros juegan dominó. Un día en la rutina del trabajo se va  rápido,  ese mismo día esperando algo incierto se ha sentido como un año.

           
            Otro más cuidando la silla
            El 30 de noviembre  del 2006 amanece sin novedad, hay caras cansadas, agotadas.  El tiempo pasa lastimosamente, el encierro duele, la democracia cuesta. Los panistas ya cumplen  tres días conviviendo hombro con hombro con los perredistas,  durmiendo a un lado, comiendo juntos,  cuidando el lugar, ambos tratando de ser amables y platicando mucho.  A ratos, los panistas  toman el tema de las elecciones con la clara intención de convencer a los demócratas de que están violando la ley, las reacciones son variadas, algunos hablan sobre su frustración. De pronto hay camaradería, las filosofías son parecidas, las angustias de la vida iguales, los deseos de que México mejore, idénticos. ¡Qué bonito sería que lucháramos así todos los días! piensa María Elena, al oír aquellas charlas.  
            —Hay que estar alertas a sus movimientos o gritos, pueden estar tramando algo grande  —le comentan sus compañeros panistas al oído.
            —¡Elenita, hay que hacer rutinas de santo y seña! –le dicen por otro lado.
            —Suceda lo que suceda, resistencia pacífica…
            —No hay que subir la voz. Hablen suave y firme. No contesten las ofensas verbales ni se  aceleren.
            —Escuche Elenita, no se coloque de frente, hace menos daño el golpe de lado. Recuerde que  el agresor no le ataca en lo personal, sino a lo que usted representa.
            —Sigo pensando que no hay un plan bien hecho –agrega alguien con voz agotada.

            Esa mañana, quienes pueden, salen a llevar a sus niños a las escuelas. Todos regresan en el menor tiempo posible.  Hay quien no cuenta con relevo y se pasa  noche y día  en el mismo lugar, defendiendo el  derecho de Felipe Calderón a tomar protesta como Presidente de México.  A María Elena, sus hijas le llevan ropa limpia y una maleta con lo necesario.

           
            El acuerdo es que…
            Por micrófono les avisan que ya se llegó a un arreglo y que en breve se dará a conocer.  Momentos más tarde, anuncian lo contrario:
            —Señoras y señores, el presidente de la Cámara y los  coordinadores de los Partidos comunican que no se llegó a ningún acuerdo satisfactorio para ambas partes por lo que,  sólo se sigue  respetando el pacto de no  agresión hasta  las ocho de la mañana del viernes 1o. de diciembre.
            —El acuerdo es que no hay acuerdo –bromean los diputados encaramados en la tribuna.
            La incomodidad, la expectativa y los nervios los acompañan esa última noche.

           
            Cuadrilátero de diputados
            En punto de las  siete de la mañana le avisan a María Elena que le espera ropa limpia en su cubículo y hacia allá se dirige.  Se lava la cara, se peina, se  maquilla.  En breve terminara  el pacto de no agresión y quién sabe qué pueda pasar.
            A las ocho de la mañana del 1o. de diciembre del año 2006, los ánimos explotan, los perredistas  sacan silbatos y aturden el recinto.  La Cámara de Diputados, muestra sagrada de  la civilidad mexicana,  se convierte en cuadrilátero de box.   Cuando  Santiago Creel el líder de los senadores entra al recinto, los perredistas se le van a las manos; uno muy osado despega su curul y  lo lanza al aire.  Con roces y aventones se dirigen a  la puerta  del blanquiazul para bloquearla, pero los panistas no se dejan embestir, empujan y se defienden.
            —¡Ni un golpe! –sugiere un perredista a sus compañeros.
            Un grito general  y repetitivo de paz se escucha por todo el recinto.
            —¡Vamos a cerrar las puertas! –exclama otro.
            Cuatro grupos del PRD cierran con cadenas y candados las  puertas laterales de acceso para impedir el paso de los diputados y evitar que se cumpla el requisito. Tapan la puerta principal, por donde debería pasar el presidente Fox Quesada, con una barricada de curules.

           
            Se queda fuera de la Cámara
            Antes de las  ocho, María Elena ya está cambiada de ropa y en su puesto para la ceremonia. Zermeño le indica que debe pararse en el lado derecho, donde termina la mesa pues el presidente  Fox Quesada entrará por una puerta lateral no conocida, y si no puede  llegar hasta ahí, ella, como vicepresidenta, le tomará la protesta a Calderón Hinojosa.
             A María Elena le da un aire de pánico,  no conoce la fórmula de la protesta, se dirige al teléfono que está  tras banderas para pedir que le pasen el texto, pero los aparatos han sido cortados.  Decidida sale del salón,  apenas llega a la Secretaría le dicen que vuelva al salón, que se apresure  porque  los del PRD están cerrando todas las puertas.
            Corre de regreso y cuando alcanza la entrada que le corresponde, la encuentra cerrada;  el corazón se le desborda de desilusión, recorre dos más y lo mismo. Sólo queda la oficina de la prensa que es un  balcón que da al recinto, pero para entrar por ahí hacia el Pleno no hay puerta, tendrá que saltar del palco.  Afortunadamente los curules están pegados a la pared:           
            —Por favor ayúdame a brincar  -le pide a un diputado del PRD.
            —¡Claro que no!  —le dice.
            — Por favor, por favor, te lo agradeceré toda la vida.
            El hombre acepta de mala gana y le da la mano para que brinque.
            En unos segundos más ella está  de nuevo en su lugar de la Mesa Directiva.  Abajo la trifulca sigue, se gritan, se tiran manotazos, pero los perredistas apoltronados junto a la Mesa Directiva no  bajan a ayudar a sus compañeros,  y los panistas menos. María Elena ya lleva  sesenta y siete horas cuidando su lugar.


            Aplaudiéndole a los priistas
            Tras la enorme bandera del recinto el coordinador parlamentario Héctor Larios aparece con los diputados del Revolucionario Institucional, quienes portan banderitas tricolores,  con ellos se cumple la mayoría para dar legalidad al rito. Otros llegan junto a su coordinador, Emilio Gamboa Patrón; y por primera y, tal vez, única vez en la historia de México, los panistas aplauden  la  certera y nutrida presencia de los priistas en la Cámara. Arriban las bancadas del Partido Verde,  Convergencia,  Nueva Alianza y Alternativa.  Entran los senadores.

            ¡Que se mueva la diputada Zabaleta!
            Son las nueve treinta, el presidente de la Cámara, Jorge Zermeño, toma su lugar.
 Manlio Fabio Beltrones,  presidente del Senado, pide amablemente a la diputada Zabaleta del PRD que desocupe su lugar;  ella parece no escucharlo;  a dos lugares de ahí a María Elena le late el corazón. Hay empujones y gritos, los del PRD animan  a la diputada de su Partido a que no deje el asiento, uno de ellos trata de llegar hasta donde está para apoyarla y exigirle que no se mueva; pero no lo dejan pasar.  La Señora Zabaleta confundida, se  retira y le cede la silla a Beltrones.  Hay trescientos treinta y cinco diputados y sesenta y cinco senadores presentes.
            —Se abre la sesión del Congreso General —dice Jorge  Zermeño, presidente de la Mesa Directiva  de la Cámara.
            Abajo, el coordinador del PRD intenta tomar la palabra, va a  exponer sus motivos, cuando de pronto aparece el presidente Fox Quesada por el extremo izquierdo del presídium, sorprendiéndolos a todos.  Luego  emerge  Felipe Calderón, pálido y  sonriente.  Los gritos de rebeldía se intensifican. María Elena lo mira con ojos de madre cariñosa, tiene un nudo en la garganta  y el estomago vacío. Él saluda al presidente de la Cámara, luego  le da un beso en la mejilla a María Elena. Atrás Fox tiene  la banda presidencial y  la entrega  al presidente de la Cámara,  quien de  inmediato inviste  al nuevo Ejecutivo.   Felipe Calderón dice:
            —Protesto guardar y  hacer guardar la Constitución Política…

           
            Mexicanos al grito de guerra
            Con la banda puesta, Felipe Calderón entona el Himno Nacional,  las protestas concluyen, un aire fresco se siente en el Pleno. Todos los presentes, sin importar la ideología y el Partido cantan unidos:

            Mexicanos al grito de guerra,
            el acero aprestad el bridón,
             y retiemble en su centro la Tierra
            al sonoro rugir del cañón.
           
            A millones de televidentes mexicanos la piel se les eriza, un nudo en la garganta se atora: al fin Felipe Calderón tomó protesta. Triunfó la civilidad, ganamos todos.  Sucedió en cinco minutos;  el nuevo Presidente del país abandona el recinto parlamentario. María Elena agotada suelta los hombros, aunque no ha desayunado siente el estomago lleno y una lágrima corre por su rostro.  Pasado el susto una sonrisa  que no  puede disimular  se aparece en su cara.  Se retira  a su casa en el auto de la diputada Esperanza Morelos Borja, una hermosa compañera de lucha.  Van sonrientes, desmenuzando una y otra vez  el suceso, queriendo atrapar todos los detalles.
            Nunca como ahora la Calzada de Tlalpan les parece más amplia, y el  tráfico más armonioso.   Veinte y  cinco millones de personas conviven diariamente  en esta fresca ciudad, en verdad que  hay orden y armonía la mayoría de los días. Cuando María Elena ve el portón de madera de su hogar, donde crecieron sus hijos, falleció Abel  y  ahora duerme plácidamente Alonsito, su último nieto, respira plenamente,  con la facilidad que da a los pulmones  el deber cumplido. La familia la espera,  preocupados por su salud. Es una abuela de setenta y seis años, poco convencional, que resistió como quinceañera  tres días sentada en la Cámara de Diputados.  Toda la estirpe Vicencio Álvarez  se le va encima para abrazarla y festejar este gran evento.

           
            La Reforma laboral
            A los dos días, Elenita ya está en acción.  A  los demás les impresiona su capacidad física, su salud de metal.  Como diputada federal por la LX Legislatura, apenas entra en materia  ayuda en lo concerniente a la  Reforma Laboral y logra que, después de diez años de insistencia,  se elimine  el comprobante de no embarazo para acceder a un trabajo, y que no se despida a la mujer por  estar embarazada.  A la Ley también se le agrega el permiso de paternidad: que el papá tenga días libres para apoyar  a su pareja cuando nace un hijo. La paternidad es asunto de dos.
            Luego  se reúne con  algunos diputados de otros  Partidos; ella está dispuesta a  sembrar bases para que  México funcione con honorabilidad, y forma un grupo que quiere trasparencia  y ética en la Cámara.
            —En cuestión de virtudes el ejemplo debe derramar desde arriba,  de los gobernantes, de nosotros que somos el  Congreso, si queremos que la gente sea honrada  es necesario  que seamos modelo —comenta en el grupo—.  Necesitamos comenzar con nosotros mismos.
            Los del grupo analizan los trabajos de otros países que  han  combatido la corrupción, consultan abogados,  hacen foros públicos,  elaboran un plan de acción para que en México haya ética y honradez. Presentan la iniciativa en la Cámara, la defienden, exhiben sus beneficios, pero cuando es turnada a la comisión encargada no la aprueban.  En la Gaceta Parlamentaria  de la Cámara de Diputados aparece  la iniciativa en estado negativo. Asunto concluido. 
            —¡Fue puro tiempo perdido!  —se quejan, amargamente, sus compañeros legisladores—. Claro, hay tantos a los que no les conviene.

            Es difícil evitar la corrupción en la Cámara de Diputados.  Los representantes del PAN tienen prohibido, por parte del Partido, tomar regalos por cuestión de su diputación. Sin embargo se les da oportunidad de tener los empleados que soliciten para su trabajo, muchos de ellos no los contratan, pero cobran el sueldo.   Ahora que es diputada por Michoacán y tiene que ir a Morelia le entregan dos boletos de avión a la semana. Ella los rechaza pues se va en automóvil:
            —Elenita, si usted no los quiere se los va a quedar alguien.
            —La verdad es que yo no puedo recibir lo que no estoy devengando.  Quien se los está quedando es  un abusón.  Tampoco acepto el pago por tres empleados sólo estoy  usando dos porque es lo que necesito.  
            La práctica de la austeridad y la honradez son  parte de la filosofía de vida de María Elena, y  la perseverancia una de sus virtudes, por eso,  ahora que está terminando el Doctorado en Ciencias Políticas  y se va a titular, piensa en lo que México necesita:  honestidad y  justicia. México sigue enfandangado en la corrupción; ella ya sabe que el primer paso para cambiar un defecto es la aceptación: aceptar que a México le urge ética en las políticas públicas. 

           
            Ética en la Función Pública
            Comienza la aventura de escribir otro texto.  Se documenta con escritos actuales sobre ética, pero incluye a  los grandes filósofos: Platón, Sócrates, Cicerón, Séneca; menciona también la ética en la Edad Media, los que hablaron de ella como Maquiavelo, Hegel, Hobbes; hace toda una línea del tiempo.  Luego  describe los desfalcos  presidenciales en México. Tecla por letra, idea por idea, van brotando trescientas páginas donadas al servicio de su país.  Su nuevo título es La Ética en la Función Pública. El libro concluye  en que la población esta enmarañada  en la corrupción gubernamental y es, además, quien la sostiene. En el trabajo de campo, María Elena, entrevista a la ciudadanía y presenta estadísticas donde ratifica que la  sola palabra corrupción obliga a mirar a los servidores públicos. Finalmente propone cambios para  instaurar una función pública ética.
            La  presentación del libro resulta un gran suceso, la gente del  PAN se ha movilizado, hablaron a los distritos para invitar a cientos de militantes. Hay lleno total. Esta primera edición  es publicada por Inmujeres y se lleva a cabo en el museo de Las Intervenciones, un ex convento de más de trescientos años en Coyoacán.  La tarde del evento se llena de militantes, familia  y amigos, ella vestida con un traje blanco, menuda y serena, impávida ante los halagos, interesada sólo en que se  aprecie su trabajo, su esfuerzo, su dedicación  a las causas  para crear una mejor sociedad mexicana,  agradece la gentileza de los asistentes y disfruta la noche.  Entre abrazos, felicitaciones y autógrafos mira esas paredes de tres siglos y se le revela la razón de la existencia: dejar este mundo mejor de cómo lo encontraste.  
            Los presentadores hablan,  señalan el acertado estudio de María Elena sobre el mal de México que es la corrupción, palabra que evoca  a la clase política. Alguien lee un párrafo:  
            —…"México dispone de un amplio marco normativo,  suficiente para lograr transparencia y  fincar responsabilidades, pero se necesita una ciudadanía vigilante, como dijo Isócrates:  Lo más importante para el avance de los pueblos  no es que los pórticos estén cubiertos de decretos sino que la justicia habite en el alma de los hombres".
            Cuando le toca hablar, ella, hace un llamado a los Partidos a perder el temor de acusar por la vía legal a sus miembros corruptos:
            —No tengan miedo de  lesionar la imagen de su Partido, porque finalmente el ciudadano se da cuenta y es peor.

           
            Cambio de rumbo
            La mayoría  de las personas se lleva el libro.  En sus casas, mujeres y hombres  sabrán sobre  María Elena Álvarez  quien luchó y se entregó a una primera causa en 1958: el cambio de régimen.  La mujer que  creyó que bastaba con que los mexicanos  ejercieran la democracia, en el lejano 1977, para que el país saliera de su paralización económica;  la misma a quien la  vida le enseñó que no bastó con eso, que la corrupción también se dio en su Partido, porque  como dijo un entrañable amigo de ella:  algunos panistas sacaron al priista que llevaban dentro.  Ahora, en su tesis doctoral  cambia el rumbo  y en el apartado de conclusiones generales, escribe:
            "…Podemos concluir que para superar los males del pasado, evitar los del presente y abatir la corrupción en México, no basta con el cambio de régimen ni con tener un gobierno legítimo y honesto… se requiere concientizar a los ciudadanos, modificar la naturaleza y calidad de la clase política; fortalecer la cultura cívica" ( 2005:p125).        
            Educar a los niños en la honradez, que  los hombres vuelvan a tener palabra, que los hijos mamen honestidad, que la ética sea filosofía de vida; eso es  fortalecer la cultura cívica.  No se necesitan más leyes, ni desgañitarse en el Congreso con tanta iniciativa, sino que se cumplan las que ya existen. Que el egoísmo desaparezca del corazón, piensa María Elena, que la democracia habite en el alma de los mexicanos para lograr un verdadero cambio. Ética es para ella legislar sobre uno mismo.
            Esa noche de vino, amigos  y la presentación de su libro, ella hace un recuento: son aproximadamente  tres mil horas mujer donadas a su querido México.  Qué bien sabe el éxito producto de tanto trabajo y obsequiado al buen funcionamiento de su país.
           
           
            Ley en siete minutos
            En los días en que María Elena se reúne con Felipe, su hijo, se les va el tiempo contándose las experiencias legislativas, y  pasan auténticos momentos agradables;  es muy reconfortante  coincidir madre e hijo en el mismo cometido.  Abel ya no está, pero permanece en sus corazones.  Felipe es ahora senador y está inmerso  en una pleito  con la propia Cámara de Diputados  porque aprobaron un estatuto que modifica  la Ley de Telecomunicaciones,  de Radio y Televisión en un, inconcebible, lapso de  siete minutos;  El estatuto fue aprobado por unanimidad y sin lectura previa, saltándose todas las trancas.
             —Algo que nunca había sucedido en la Cámara —dice Felipe a su madre—. Luego pasa por los senadores y no le cambian ni una coma. Estamos presionados por las elecciones que vienen, pero esto es  anticonstitucional.
            La llamaron la Ley Televisa,  se les concedían regios privilegios a los dos consorcios televisivos lo que provocaba un control total de estos medios. Canal once,  veinte y dos,  Edusat  y TV UNAM, serían eliminados.
            —Vamos a interponer un recurso de inconstitucionalidad ante la Suprema Corte de Justicia de la Nación, no es justo que se hagan leyes al vapor –dice él.

           
            Inconstitucional
            Afortunadamente, tras varios meses de discusiones y pruebas la Suprema Corte declara inconstitucional  seis artículos, dieciséis párrafos  y algunas omisiones legislativas.  El propio ministro presidente de la Corte comenta:
            —Es una sentencia que nos muestra que vivimos en otra etapa. Esa ley  no debió aprobarse. Ahora hay que enmendar los errores.
            Va para atrás la reforma. Algo que no había sucedido jamás.
            Felipe es un hijo que le ha dado grandes satisfacciones a María Elena. Tiene tres sublimes hijas: Ana que  estudia  para Licenciada en Ciencias de la Comunicación, Aranzazú que  quiere ser arquitecta,  y la más chica, María, con apenas  diez años  comenta que  le gustaría ser chef, pero que un día también será  licenciada en  Ciencias Políticas, para hacer leyes más justas, como su abuela. 


            Se opaca la felicidad
            Poco tiempo después la felicidad del hogar de su primer hijo, y en consecuencia la de María Elena, se opaca: Felipe tiene cáncer. Su mujer está consternada, sus hijas tienen miedo. Amigos y familiares lo lamentan. Las enfermedades son desafíos divinos, preguntas sin respuestas; él está en una etapa de madurez, de dar lo mejor de sí mismo, de servir a los demás, de plenitud. Apenas tiene cuarenta y ocho años.
            Felipe como lo hizo su padre, trata de vivir normalmente tolerando las crisis, saliendo adelante ante cada quimioterapia. Es maestro muy apreciado en el ITESO de Guadalajara. Todavía tiene  la misma  hermosa voz con que se desgañitaba en las calles cantándole a María Elena Un Sueño Imposible, también deleita a sus hijas con el piano o la guitarra y les cuenta que él mismo le puso música a varios cantos religiosos. Los hijos de Elena se reúnen, cuentan sus andanzas de niños, platican, ríen, pero también siente que la vida no es justa con su hermano, luego se conforman al ver a cada uno de sus hijos y sobrinos tan sanos, al tener a su madre tan fuerte y valiente. La familia es el pilar para recargarse en los momentos de dolor, y hoy, está más unida que nunca.

           
            Más nivel académico que los hombres
            Tristezas y alegrías al igual que salud y enfermedad  forman la vida;  y  a María Elena  el cumplir con su deber y con Dios, le palia el dolor. Siempre quiso hacer algo por México, está en su momento y lo sabe, deja a un lado su angustia constante, la tristeza de tener un hijo enfermo, y  continúa.
            Es legisladora y tiene que cumplir con su trabajo, toma la tribuna en la Cámara y habla de la equidad:
            —Desde mi  humilde perspectiva, me pregunto: ¿Por qué son tan pocas mujeres en los cargos públicos?  Y para responderme esta cuestión utilizo las mismas  últimas palabras: porque son muy pocas las mujeres en los cargos públicos.  Las mujeres del PAN  exigimos que haya  mitad de mujeres  y  mitad de hombres en los cargos públicos, y  que se sancione  a quien no cumple.
            Un diputado  panista refuta:
            —Pero las mujeres  no están  preparadas, van a cometer muchos errores, Elenita. 
            —Afortunadamente,  señor diputado traigo aquí un estudio del  nivel académico de  las diputadas de nuestro Partido. Todas ellas  tienen licenciatura, unas han cursado su  maestría y hay un doctorado. En el caso de los hombres lamento decirle que  hay unos pocos licenciados y  algunos ni siquiera terminaron la preparatoria. Nadie tiene doctorado.  Pero como  los hombres son mayoría, estamos viviendo con sus leyes.
            —Las mujeres van a dar notas desagradables, nos van a avergonzar –se defiende otro.
            —Al igual que las dan los  varones, señor, y vaya que si nos avergüenzan –dice María Elena.
            Ella sabe que se tiene que comenzar por los Comités Estatales que están  dirigidos por hombres, son ellos los que tienen el poder y son los que deciden quienes son los candidatos.  Muchos de ellos escogen a la novia o a quien  va a obedecerles.
             Por esos días  se establece  la Cuota de Género 60/40 en el COFIPE de forma obligatoria. Es un buen paso.
            Elena nunca olvida la cuestión editorial en el Partido, ahora recopila las fotos con los momentos más importantes del Partido y arma un libro que nombra Historia Gráfica del PAN.

           
            Diputada Presidente
             Con la salida de Jorge Zermeño Infante, María Elena se convierte en la presidenta de la  Mesa Directiva  de la Cámara de Diputados para el primer año de la Legislatura. Ella hace el siguiente juramento:
         "Protesto guardar la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos  y desempeñar el cargo de presidente de la Mesa Directiva durante el año  2006 del ejercicio de la LX Legislatura, si no lo hiciere que la Nación me lo demande".

            De hoy en adelante para  dirigirse a ella  la llaman diputada presidente. Luego toma protesta a los demás integrantes de la Mesa Directiva, y en algunos casos a los diputados o diputadas suplentes. Ahora su obligación es abrir la sesión, dar la orden para la Lectura del Día,  guiar a quinientos diputados, hacer guardar el orden y clausurar: 
            —Lo más importante es garantizar que en las leyes que aquí se promulguen se represente al pueblo, si ustedes tienen una opinión personal la pueden externar fuera del Pleno, aquí se viene a representar a los ciudadanos  y a respetar la Constitución. 

            Ella con el apoyo de los demás miembros de la Mesa Directiva puede convocar a sesiones ordinarias y modificar el reglamento de la Cámara. El cargo tiene una duración de un año. También representa a la Cámara en el exterior. En el ámbito parlamentario se ha reunido con  José Luis rodríguez Zapatero de España y Néstor Kirchner de Argentina en visitas oficiales, con el  fin de contribuir a las buenas. relaciones.
            Lo que más interesa a María Elena es el correcto reparto de  los  recursos del Congreso, para eso reúne un  grupo de trabajo y solicita que juntos creen un código de  ética parlamentaria, parecido al que  ella misma hizo en los tiempos de Fox Quesada.  Durante estas intensas reuniones  del grupo se realizan  veinte y siete propuestas  de las cuales se logran algunas iniciativas como  por ejemplo sancionar las ausencias de los diputados en las comisiones y obligar a los congresistas  a permanecer en el salón de sesiones.

           
            El fuero es vergonzoso
            En la reforma que  María Elena hace  para mejorar la ética en la política sugiere quitarle el fuero constitucional  a los servidores públicos,  privilegio que  exime de ser detenido o preso a  los diputados, senadores, ministros de la Suprema Corte, los secretarios del despacho y el procurador general de la República. La mayoría de las veces el fuero sólo ha servido para avergonzarlos. Si un diputado o senador comete un fraude debe ser castigado, incluso peor que cualquier delincuente, puesto que  ha burlado la fe de los ciudadanos, piensa ella. También se ha reunido con un jurista de la UNAM y  él le ha dicho que artículos de la Ley  deberían modificarse respecto a esto.
           
            Vine a saludarte
            En los tres hogares de la calle Chilapa, en  la Delegación Tlalpan, todos se levantan muy temprano y se movilizan a sus trabajos o escuelas, al igual que los millones de mexiquenses y defeños que hacen del centro del país un lugar tan próspero; cuando María Elena casi va de salida se le presenta Abe, uno de sus nietos que vive abajo.
            —¿Qué haces por aquí tan temprano?  —le pregunta la abuela con cariño.
            —Pasé a saludarte antes de ir a la escuela –le contesta el pequeño y se lanza a sus brazos.
            Con esas muestras de cariño ella se va a su trabajo,  y concluye , en definitivo, que lo más importante en la vida es el dar.  Dar cariño, servicio, trabajo, fe, aceptación. Dar como la tierra que siempre da y los niños que siempre están dispuestos al abrazo.   Y es que ella observa que hay un gran padecimiento  en los Partidos: el egoísmo. La falta de apertura a las ideas de  los  contrarios. Hay algunos diputados panistas que se cierran a las propuestas de otros Partidos sólo por venganza, olvidando que son mediadores, servidores públicos.

           
            Aprender de otros
            María Elena aprende de cada suceso propio y de los demás;  ahora se ha enterado de que  la Asamblea Legislativa del D. F.  Con mayoría perredista autorizó el matrimonio  homosexual. Ella recuerda que en la legislación  pasada cuando los panistas eran mayoría pudieron aprobar las Sociedades de Convivencia,  que pretendía ser la  unión legal entre personas del mismo sexo, con la intención de que la pareja pueda acceder a los derechos legales del otro. Pero los del PAN no lo hicieron.
            Ella tuvo la oportunidad de estudiar este  caso: primero se citó a un siquiatra  quien les explicó con términos científicos sobre la genética y lo aprendido en el hogar que deriva en homosexualismo,  luego, ante un nutrido grupo de  diputados panistas,  un líder de los gays narra su tormentosa experiencia cuando sus padres lo encuentran galanteando a un jovencito y lo encierran por un largo mes; en adelante, él  relata, que trató de  reprimir sus inclinaciones, pero con el tiempo decidió vivir su propia vida,  buscar la aceptación social  y  terminó como el líder de estos grupos.
            —Sólo somos seres humanos, tenemos derechos  —dice con humildad—. Y necesitamos ser protegidos por la Ley.
            Finalmente,  él  comenta que es muy difícil que los homosexuales  mantengan relaciones largas  por lo que  las Sociedades de Convivencia le parecen muy apropiadas.
            —El matrimonio no es para nosotros –agrega.  
             María Elena lamenta que los diputados panistas de la Asamblea del D.F. en la administración pasada dejaran ir esta oportunidad de formar las Sociedades de Convivencia, pues dicho por el  propio líder de las asociaciones de homosexuales: el matrimonio no es para nosotros.
            Ahora, en esta nueva Legislatura  los del PRD  son mayoría y de inmediato aprueban el matrimonio entre el mismo sexo.

            Esta experiencia levanta las antenas de María Elena,  es necesario estar abierto a escuchar la verdadera necesidad de la comunidad, sin egoísmos partidistas.
            —Algunos ignoran que nuestro trabajo es representar al pueblo. El bien común es lo que importa –dice a sus compañeros legisladores—.  Hubiera sido mejor las Sociedades de Convivencia.


                       







                                                                         XV
                                                Una vida plena, una mujer total





                                                                        El cambio en la mujer no es sólo cuestión de leyes,                                                                                            sino de conciencia y actitud.
                                                                                                                                                                  María Elena Álvarez  Bernal























                                   
            Abuela orgullosa
            En el 2007 en la casa Vicencio Álvarez no se sabe quién está más orgulloso, si la mamá de sus hijos o ellos de su madre. Felipe, Tere, Cecilia, Abel y Armando son un  orgullo para María Elena;  y  sus trece nietos, un deleite. La mejor cosa que le ha sucedido a esta mujer vital es ver crecer a  estos niños, quienes de cariño la llaman Abi.  En Navidad todavía los espera con una pijama de regalo para los más pequeños; los grandes ya no arman casas de campaña, pero conviven con sus primos, felices de pertenecer a esta tribu, con problemas iguales a  los que enfrentan todas las  familias del mundo, pero muy unida gracias a la abuela. Y aunque  ya no organiza pastorelas, el dulce sabor del recuerdo llena los corazones de los adultos.
            Santiago y Alejandra,  los hijos de Teresita  que vivían en Tijuana se han venido a residir a México porque su mamá está a cargo del Palacio de Bellas Artes, el soberbio edificio porfiriano con pisos de mármol negro, emblema de la cultura en la Ciudad de México. Las  tres hijas  de Felipe la visitan lo más frecuente que pueden y ahora con la enfermedad de su papá están más unidas que nunca a los Vicencio. Los hijos de  María Cecilia, que viven al final del jardín, de la casa que Abel construyó  para María Elena en Tlalpan, son tres varones:  el mayor  estudia Medicina y piensa  especializarse en Otorrinolaringología; el segundo, Bernardo, quien de pequeño no quería comer porque se ponía lolito,  lo becaron un semestre en Europa y quiere ser actuario; y el más pequeño, Rodrigo, es un  chico  bohemio  que le gusta la música, desea ser pianista y sueña con dirigir una orquesta.
             Abe, es hijo de  Abel, es  el tercer Abel Vicencio en la familia, dice que quiere estudiar Ciencias Políticas como la abuela.  Su hermana mayor María Fernanda, estudia Arte  y le  gusta el dibujo y la  pintura.  Los hijos de Armando son los más pequeños, ninguno de estos niños conoció al abuelo, ya pasó más de una década desde que el patriarca de la familia falleció, Pedro es el mayor, le sigue Marcos, quien esperaba a la abuela para jugar después de que ella intentara salvar a la Patria,  y Alonsito, el más pequeño de todos que está en  jardín de niños. Todos los nietos mayores de María Elena son dedicados y estudiosos.

           
            Los hijos de Mari   
            María Elena vive sola, pero muy acompañada, abajo vive Armando, a un lado Cecilia,  y siempre tiene una recamara lista por si le llega visita: un hermano que viene de Estados Unidos, amigos de los hijos, sobrinos, compañeros de la política, familiares de su nuera:
            —Lo bueno de ser abuela es que tengo el doble de nietos que de hijos y así se amplió mi familia. Estos niños se parecen tanto a los míos cuando tenían esa edad que  los disfruto mucho— dice a sus nueras y yernos, por quienes siente un cariño de madre.
            Y es que es muy satisfactorio para María Elena ver que sus hijos son, ahora, unos padres excelentes. Está segura de que son mejores de como fue ella, de algo  sirvió que hayan sido parte de la práctica de los cursos de Modificación de la Conducta y la teoría del Condicionamiento de Skinner.
            Mari, la hija de Máxima, sigue viniendo a limpiar;  vive muy cerca, además, sus niños han estudiado en el Colegio la Paz, becados por la escuela.  Ellos la siguen llamando Abi  y la visitan a menudo.   

           
            Secretaria de Inmujeres
            En 2009, María Elena termina su diputación en la Cámara y la nombran, de nuevo, Secretaria de Inmujeres. En estos días se edita una serie de Cuadernos de Trabajo que presentan una investigación sobre la influencia que tienen los programas del Instituto en las féminas de todo el país. Por medio de internet  se ponen a disposición del público interesado las investigaciones y trabajos realizados para contribuir a la igualdad entre mujeres y hombres: La Disminución de las Líneas de Pobreza, La Perspectiva de Género en la Administración Pública Federal, Los Diagnósticos Sobre la Equidad de Género, La Evaluación de las Medidas Aplicadas Contra la Violencia; entre muchos otros. Más de cincuenta cuadernos que presentan un panorama general de lo que Inmujeres hace.  Incluso un texto sobre la inequidad que hay  para que la mujer obtenga créditos para casa; y el cuaderno donde se muestra el fondo para el financiamiento de negocios de las mujeres indígenas.

           
            Las matemáticas son de hombres
            También se ha hecho un estudio acerca de la creencia social de que las matemáticas son más fáciles para los hombres. El resultado de este estudio fue que la sociedad mexicana es víctima de comportamientos y actitudes aprendidas; los maestros y padres de familia ejercemos la educación con prejuicio de género limitando así  las expectativas de ciertas materias para el hombre y  otras para la mujer, cosa que afecta sus habilidades, sus destrezas y temperamento. Sentenciar que la lectura y las materias de relación son más fáciles para las chicas, mientras la ciencia y las matemáticas lo son para los jóvenes,  impide su desarrollo e independencia.
            No están ansiosas                                                                                                                           El avance de la participación de la mujer en todos los aspectos de la administración pública es muy lento, y en  cuestiones legislativas  se acrecienta; María Elena se da cuenta que las Cuotas de Género, por las que tanto ha luchado, no son el factor decisivo para garantizar la equidad de sexos en la Cámara sino que únicamente la facilitan; sirven para mejorar la situación inicial de las mujeres, pero no por ello las féminas se lanzan ansiosas a ocupar estos cargos o a luchar por ellos. Y aunque el establecimiento de la Cuotas es para obligar a la parte masculina a respetar el derecho de la mujer a postularse, ninguno de los principales Partidos políticos ha cubierto  la cuota mínima de 30% de mujeres  ya elegidas que cubran las curules parlamentarias; mucho menos llegar al 40%.  Esto ha sucedido, en parte, por algunas trabas que los mismos Partidos han puesto, como establecer suplentes varones en las candidaturas femeninas,  y en otra, por la falta de entusiasmo de las mexicanas. Un estudio hecho en  el mismo Congreso de la Unión por el  Centro de Estudios para el Adelanto de las Mujeres y la Equidad de Género, Ceameg, muestra que las mujeres en los Congresos Estatales son minoría; y en el caso de Chiapas y Zacatecas la presencia de mujeres por el principio de mayoría relativa o elecciones es inferior al 6%.  No se diga Nayarit donde la participación de las damas es ínfima. 

            Yucatán, Campeche y Puebla                                                                                                         Pero no todo son malas noticias.  En el 2009, Elena sonríe con beneplácito al darse cuenta de que en el Congreso del Estado de Yucatán las mujeres alcanzaron el  40% de los escaños parlamentarios;  en Campeche el 38% por mayoría relativa o elecciones públicas,  y  el 30% en el número de diputadas por principio de representación proporcional o plurinominales.  Puebla marca la diferencia, tiene 30%  en ambos tipos de representación. Es lento el cambio, pero constante y seguro. La mujer mexicana, como la del mundo entero tiene miedo de alzar la voz y tomar desiciones para su país.  María Elena, ha tenido la suerte de ser la fuerte de su familia,  sus padres le miraron siempre orgullosos y aceptarón su feminidad, cosa que la llevó a desear que toda mujer en México estuviera  segura de sí misma y de su poder femenino, tan valioso como el masculino.
           
            80 intensos años
            En octubre del 2010, María Elena cumple 80 años. La sabiduría de la edad le ha susurrado al oído que lo único seguro en la vida es el cambio.  De la  misma manera que en su  rostro se muestra el avance de  la edad, el  corazón se le volvió más compasivo y la mente más audaz. Es una mujer con suerte, ha tenido escasas enfermedades.  En el camino se quedaron Noni, su hermano Enrique,  su padre, Abel, su madre, su amiga Carmen Lozada.  Hoy sus cinco hijos están a su lado y sus trece nietos están sanos y son estudiosos. Qué más puede pedir una madre.  Aunque vive sola, nunca lo está,  y por las noches siempre le acompaña un libro de  política, de ética o alguna novela  que le ayuda a entender  la  peculiaridad  de los mexicanos: Los de Abajo, La Sombra del Caudillo, Noticias del Imperio, El Águila y la Serpiente, Memorias de Pancho Villa. Ella no puede desprenderse de lo que le atañe: México y su andar político.  
             Para festejar su venturoso cumpleaños sus hijos le organizan una fiesta especial que comienza con una misa en la capilla de los Misioneros del Espíritu Santo. Frente al altar ella da gracias a Dios mientras tomados de la mano sus cinco hijos y  sus trece nietos entonan los cantos que Felipe compuso para la Iglesia hace ya muchos años. Más tarde en la magna  Hacienda de Tlalpan, una antigua casona mexicana, con arcos de cantera que dan al jardín,  van llegando los invitados. En primera fila están sus antiguas amigas de Acción Católica  y  sus eternos compañeros del PAN, entre ellos Felipe Calderón Hinojosa, el presidente actual de la República y Margarita Zavala, amigos personales, muy queridos. Luego todos sus hermanos; incluso, aquel  joven rebelde que se escapara de casa antes de los quince años,  y que ya no tiene nada de joven, viene desde Estados Unidos donde reside, a darle su abrazo de cumpleaños.   También acuden  los familiares de su esposo fallecido, los amigos de sus hijos y de sus nietos, sus múltiples sobrinos.  Se sirve la  comida en tres tiempos,  el plato principal  es  pollo a la crema y  al final un exquisito flan de fresa.  A lo largo de la tarde se escuchan  los boleros que más le gustan  y el momento se convierte en un recuento de  anécdotas,  desde  sus aventuras arriba del naranjo en Zamora, Michoacán, hasta ser presidenta de la Mesa Directiva en el Congreso.  Hay  risas y llantos, materia de la que está hecha la vida de una mujer plena como la de María Elena.

           
            Presidenta de Inmujeres
            La titular de Inmujeres, Rocío García Gaytán, se retira antes de concluir su mandato y en 2012, María Elena, es nombrada presidenta del Instituto. Ella continúa  con  el programa ya establecido y se entera con alegría que a nivel internacional, México, se convierte en uno de los países de Latinoamérica con mayores adelantos en equidad y género. Ya hace más de una década que se formó el Instituto y para ella uno de sus grandes logros es haber sacado a la luz pública la violencia intrafamiliar y llamarla por su nombre:
            —Era muy penoso para las mujeres aceptar que la padecían y la mayoría la negaba y ocultaba como un secreto que dolía, afectando a la familia y exponiendo a los hijos a repetirla en su vida adulta. La línea telefónica para denunciar y pedir ayuda en caso de violencia fue el inicio –recuerda con orgullo.  
            Y como no enorgullecerse si en cada Estado ya está instalado el Instituto de la Mujer y cuenta con un presupuesto establecido para que promueva la igualdad. Ella sólo pide a Dios que los dineros sean bien utilizados por sus congéneres en beneficio de ellas mismas.  

           
            México es Colombia
            Este es el último año de la presidencia de Felipe Calderón.  Él fue su compañero de diputación, hermano de Partido, ella lo vio crecer y formarse en el PAN. Ahora termina su mandato, hay estabilidad económica en el país y , las reservas internacionales experimentan un crecimiento máximo histórico de 163, 000 millones de dólares, aproximadamente.  Sin embargo el gran enemigo de México es la prensa, porque no hace alusión a la ausencia de inflación o  a la persistencia y éxito de los programas sino a la dolorosa situación de la narco violencia. Felipe Calderón ha través de su sexenio toma el toro por los cuernos, se enfrenta al narcotráfico, y destapa la caja de pandora. Los cárteles de la droga resultan ser organizaciones bien estructuradas con base en el dinero y el miedo, en donde está, perfectamente integrada, la policía. Los enfrentamientos, las detenciones,  las venganzas  entre narcotraficantes y el surgimiento de nuevos líderes dejan un río de hombres abatidos por todo el país. La prensa, eternamente antagonista al panismo, denigra los logros de la Presidencia y  con ello confunde al ciudadano medio, informándole lo que causa más sensación, y  dejándolo asumir, con óptica miope, que el país ha caído en la desgracia.  La corrupción policiaca queda expuesta, y en muchos estados, ante la ausencia de la Ley, la delincuencia se duplica: cualquiera se vuelve malhechor. El secuestro y la extorsión, actos tan agudos, se vuelven costumbre diaria. México es la Colombia de los años  ochenta.  La estabilidad económica que se vive se opaca por el cáncer social de la transgresión.


            Octava campaña presidencial
            Para  María Elena esta es la octava campaña en la que participa para elegir Presidente de México.  Todo empezó aquella primavera de 1958  con  Luis Álvarez  desafiando al PRI, recuerda ella, y sólo una vez  su Partido no presentó candidato. Su vida no hubiera  sido tan atrayente sin el PAN. De nuevo se suma a la campaña.
            Para la elección interna participan Ernesto Cordero Arroyo, Santiago Creel Miranda y  al fin una mujer, Josefina Vázquez Mota.  Todos con impresionantes currículos y experiencia en la Administración Pública. María Elena está contenta, el que haya una candidata mujer habla bien del trabajo que se ha hecho en crear líderes femeninas.
            El 5  de febrero  del 2012 se realiza la primera vuelta y Josefina obtiene el 54% de los votos contra Ernesto Cordero que queda en el 40.  Santiago Creel obtiene el  6%. No se necesita una segunda vuelta. María Elena siente que esta es la culminación del feroz trabajo de tantas  parlamentarias, sin distinción de Partido,  pero sí del mismo sexo.  Ella se siente orgullosa; lo mucho que  hizo por la mujer da resultados. Es una fortuna que haya sucedido en su Partido.

           
            Duda y misoginia
            Después del júbilo por el triunfo interno, algunas personalidades de Acción Nacional reaccionan con pesimismo. Dudan de que México, donde prevalece el machismo, esté preparado para ser gobernado por una mujer.  En las féminas hay entusiasmo y esperanza, pero muchos varones de Acción Nacional bajan la guardia, no cooperan, no les interesa que los gobierne una mujer.  Los expertos dicen que no hay entusiasmo porque es una candidatura femenina:
            —¿Y cómo no van a decirlo si no hay aceptación ni siquiera en las propias filas panistas?— dice  María Elena, disgustada. 
            El equipo de Josefina no sabe si presentarla como gobernante, con características propias de su condición de mujer o como otro candidato cualquiera.  Demasiada duda y misoginia. Su lema no prende, no dice nada, no atrapa; luego cambian la estrategia  y tampoco resulta. Hay errores de logística y no se percibe un PAN unido y dispuesto a dar todo por el triunfo, como sucedió en la lucha de Fox Quesada y Calderón Hinojosa. Los grandes logros del PAN, como la estabilidad económica, razón por  la cual los chicos de doce años desconocen la inflación, no se muestra a una ciudadanía que cree que los periódicos  son honestos y la televisión es Dios.

           
            El hombre de la Biblia                                                                                                       En la Feria del Libro de Guadalajara, la más prestigiosa de América Latina, Enrique Peña Nieto, un  hombre de facciones armoniosas y  verbo vacío,  afirma con desfachatez  que lo único  que ha leído es una parte de la Biblia, mientras, Josefina, su rival en la contienda presidencial  es una probada escritora.  México, un mosaico de  individuos  heterogéneos,  está más interesado en la mujer que acompaña al candidato priista por su historial televisivo que en hacer un análisis de su  situación económica y política; nadie recuerda la devaluación y la inflación.  El año de Hidalgo: es tonto el que deje algo, frase tan usada al final de los sexenios del PRI, está en desuso gracias al PAN, pero pocos lo recuerdan.
            Josefina Vázquez Mota íntegra, culta,  una pieza de honorabilidad,  es expuesta negativamente ante la prensa  por su adversario panista,  y la gente se hace bolas. Los patos le tiran a las escopetas.
            El voto que se esperaba de las damas a su congénere, no se da: la misoginia también es  cuestión de féminas; algunas ignoran que la derrota de una mujer es pérdida de todas.
             El primer domingo de julio del año 2012 gana Enrique Peña Nieto la Presidencia. El PRI regresa a gobernar.
            María Elena llora, en verdad que ha sido larga su vida, no sólo vio llegar al PAN a la Presidencia, también lo vio salir. Es doloroso. Con tristeza asume que, al fin y al cabo, esto se llama alternancia política. Con esa perspectiva trata de consolarse.

           
            El  fugaz milagro de la vida
            La desventura continúa en la vida de  María Elena. Ella  recuerda con nostalgia aquella joven de dieciséis años  que quería entrar  al convento y convertirse en monja para ayudar  a  los que sufren en su dolor y consolarlos.  Soñaba que  les  hablaba  sobre el amor de Dios  que todo lo puede, que  la gloria está después de la vida, que el sufrimiento es pasajero. La desolación parecía tan lejana. Ahora la realidad la golpea, el dolor la anula, Poliche, Felipe de Jesús,  su hijo mayor que lucha desde hace años contra su enfermedad, fallece una cálida mañana del 12 de octubre  del 2012 rodeado de su familia.  Él, cae en pie de guerra igual que su padre:
            —Todavía hace una semana dio clases  —comentan los maestros  del ITESO.

            Cincuenta y dos cortos años: el prodigio de la vida es tan  fugaz.  Sus compañeros de trabajo en la Secretaría de Desarrollo Social, donde laboraba,  le han dado el pésame a María Elena, compungidos, tristes.  Alrededor del féretro,  sus colegas en Acción Nacional y sus  compañeros de Amedi,  la asociación de la que fuera fundador,  le han hecho valla para  decirle adiós y compartir el dolor de la familia.  Toda la rama que procede de los Vicencio Tovar y  los Álvarez Bernal se despiden de un hermano, un primo y un sobrino excepcional.  
            El comunicado de Acción Nacional dice que  fue un líder, un dirigente honesto, un militante amigo, un ser humano que luchó con la frente en alto.  Felipe Calderón a punto de entregar la  Presidencia de la República a su sucesor, acude a darle un cálido abrazo a María Elena, su compañera  de guerra en la Cámara y en el Partido.

           
            Pérdida sin nombre
            Cuando Abel falleció, María  Elena padeció su pena  y pasó a ser su viuda, pero ahora que  Felipe de Jesús abandona la existencia terrenal, su pesar no tiene nombre, no hay sustantivo para nombrar a una madre que ve a su hijo expirar.
              Se refugia en su acogedora casa en Tlalpan,  donde ir de la cocina a la biblioteca  le cuesta unos cuantos pasos, otros tres y se sienta frente a su computadora a desahogar su genio de articulista de crítica política; en el centro está una sencilla mesa de centro donde mandó colocar las medallas de los aniversarios del PAN y las cubrió con vidrio; a un lado, en una urna en la pared, están las dos banderas, la nacional y la del PAN, que cubrieron el  ataúd de Abel.   A veces las observa, sonríe y llora: la vida le ha dado y le ha quitado. Su conciencia emocional tan evolucionada y  la sabiduría de la edad, le susurran al oído que vive y ha vivido una existencia plena, que es la protagonista de una gruesa novela con alegrías y llantos y  que no le quedan muchos años para disfrutar la salida del sol y la algarabía de los nietos.
            Guardado el luto escucha de nuevo la Quinta Sinfonía de Beethoven, Claro de Luna y los valses que le gustan, que le alegran el día y le ayudan a concentrarse en sus escritos. Con frecuencia habla por teléfono con Blanca Magrassi de Álvarez hasta Chihuahua, su mejor amiga, o la visita en su departamento si es que ella se encuentra en la Ciudad de México. Por las tardes,  en la sobremesa recuerda a Isabel Salas, Jovita Granados, a Gabi Landerreche, a Celia de Hernández Díaz; todas luchadoras políticas, compañeras de camino, hermanas del alma.


            Viaje a Europa
            Ahora que Armando está en Europa  porque ha sido nombrado agregado legal para la Unión Europea y después de los tristes días que han pasado,  la familia se organiza para visitarlo en Madrid.  Los nietos han trabajado para comprar sus vuelos; María Elena junta puntos en su tarjeta de crédito  y obtiene su boleto casi gratis.   Ella intenta, antes de irse,  entregar su cargo de presidenta  de Inmujeres  a la nueva titular, emanada del  gabinete de Enrique Peña Nieto, pero los nuevos administradores del  Gobierno no se organizan. María Elena se va de asueto, pasa la Navidad en España, regresa,  y todavía continúa  en su cargo porque  la nueva presidenta necesita apoyo, y esta mujercita, de cuerpo menudo pero de alma grande, se  apresta a proporcionárselo.
             Al fin, en febrero del 2013 deja el cargo en Inmujeres. Este es el instituto que una vez soñara junto a tantas legisladoras de todos los Partidos desde que regresaron de Beijing. En 1996, en China, se les abrió la mente y entendieron que todas las relaciones entre los hombres y las mujeres tenían que ser revaloradas desde una visión diferente:  la perspectiva de género. Ahí comprendieron que  los derechos y obligaciones son iguales para hombres  y mujeres y que México se estaba quedando muy atrás.
             Al decirle adiós a Inmujeres no puede evitar darle una bendición y desearle que sirva para lo que fue creado, ahora que  ganó el PRI.

           
            Quince mil libros
            Alternativa Democrática, el texto que presentara al término de su licenciatura de Ciencias Políticas en la UNAM  ya tiene siete ediciones: quince mil ejemplares.  Ella  donó este texto al PAN y es muy satisfactorio saber que sigue leyéndose. Luego se entera que su libro Ética en la Política, que escribió como tesis  de su  doctorado, editado primero por  Inmujeres  y luego por Conaculta, se ha agotado porque se está utilizando como libro de estudio para las nuevas generaciones. Que su trabajo de investigación dé pie a otros tantos  análisis, y a crear criterios más acertados sobre la política en México,  le da orgullo.
            Otra gran noticia  que recibe en esos días es que en la LXII Legislatura, que comienza en septiembre del 2012, la ocupación de mujeres en cargos de elección popular a nivel federal para la Cámara de Diputados es de más del 36%, el mayor porcentaje en la historia del Congreso Federal.  
           
            Especialización en Derecho Constitucional
            María Elena sabe que un cerebro activo  es salud,  para 2013 y a sus  ochenta y tres años se inscribe  para tomar la Especialización de Derecho Constitucional.  Ahora unos gruesos libros  de leyes  invaden su estudio. En la escuela se encuentra que muchos de sus maestros  juristas ayudaron a conformar algunas iniciativas que ella misma promovió y se entera de cómo las estructuraron.  Su tesis de especialización es La Desigualdad entre Mujeres y Hombres y la Legislación Mexicana.
             En el ir y venir de estos nuevos estudios  y  mientras se merienda una campechana  con café,  de rapidito, para  sentarse lo más pronto posible frente a su computadora, entiende lo que sus hijos le dijeron por mucho tiempo: que es adicta al trabajo. Se levanta a las seis de la mañana y se va a la cama casi a las  once. Jamás toma una siesta.  Sus descendientes no le alcanzan el ritmo:
            —Sigues siendo la más vital de la familia –le dice Teresita.
            Y esto a pesar de  que cuenta los días que Felipe de Jesús y Abel llevan en el seno eterno. Pero su dolor no la paraliza,  lo acepta y  sigue activa con sus escritos. En el libro Hay Mujeres para Rato  60/40 en 600, que publica la  Secretaría de Promoción Política de la Mujer, coordinado por Guadalupe Suárez,  y que incluye  comentarios de personalidades de todos los Partidos  para festejar  el sesenta aniversario del voto femenino, es invitada a colaborar con su opinión, ella dice al respecto:
            "…A la economía y  a la política le urge la otra mitad.  Nuestro condicionamiento cultural de inferioridad ha sido tan poderoso que creímos que la sumisión era la realidad. Los varones han guiado la economía y la política con un sólo criterio: el masculino".
             Luego con motivo de estas seis décadas de aniversario del voto femenino se reforma la Constitución y se establece la paridad en candidaturas para diputadas federales.


            Cámara de Diputados, corrupta
            Activa como siempre, deseando que mejore México, ha entregado al PAN un anteproyecto: Reformas a la Ley Orgánica de la Cámara de Diputados. Este organismo es considerado entre las instituciones  con más altos niveles de corrupción en México y con escasa trasparencia en el uso de su presupuesto, por eso ella desea que los diputados actuales promuevan estos cambios.
             En esta Reforma ella pide que se eliminen las modificaciones que cada tres años se hacen a las oficinas de los legisladores. La distribución de los espacios para los diputados está hecha por Partidos, y los resultados  electorales de cada trienio demandan cambios según el número de escaños obtenidos  por los ganadores, por esta razón se levantan y se tiran muros, se cierran puertas y se abren ventanas resultando un alto costo.  Ante esta realidad, ella propone quinientas oficinas iguales, con todas las comodidades,  espacio para dos asistentes, una secretaria,  un escritorio, librero, televisión, baño y mesa de juntas.  De esta manera todos los diputados serían tratados de igual manera sin importar el Partido del que provienen.
            María Elena también propone en este texto que si ya el legislador tiene una oficina para la diputación, que ya no se le otorgue otra, si es que ostenta algún cargo como el  de vicepresidente, secretario de la mesa directiva, coordinador de Partido, o encargado de alguna comisión,  y por supuesto que no se pague sobresueldo por estos oficios, ya el pueblo paga suficiente cubriendo los salarios de quinientas diputaciones.
            —Si todas las oficinas son iguales, dignas y funcionales y si cada diputado tiene tres personas de apoyo, que use esto para todo tipo de cargo. Hay que promover que el legislador realice su vocación de servicio —opina María Elena frente a los diputados de Acción Nacional.  
            Además, ella sugiere en este proyecto, que haya una sola administración para todo el Congreso, que la Tesorería General ya no reparta a los grupos parlamentarios  el presupuesto porque se dificulta la trasparencia y se presta a malos manejos.  No debe haber territorio ni presupuesto especial para cada Partido, sino  igualdad y unidad. Y que ya no se formen nuevas comisiones, porque una nueva comisión  implica sobresueldo al diputado encargado, otra secretaria, un  chofer con automóvil más y un presupuesto libre. No se necesitan más comisiones, sino trabajar bien en las que  ya existen.


            Primera mujer en dirigir Acción Nacional
            Una mañana del  2014, María Elena,  se levanta  y mira el sol más  luminoso que nunca, la jacaranda y el enorme pino que rodean su casa parece que vibran, desde que cumplió ochenta años, cada mañana le parece un regalo; pero en este día se ha puesto especialmente feliz por las nuevas noticias, la primera es que Cecilia Guadalupe Romero gobierna el Partido convirtiéndose en la primera mujer en  dirigir a Acción Nacional; pequeños pasos, pero constantes para llegar a la meta, es todo lo que necesitamos las mujeres, medita María Elena. La segunda es que la Reforma Electoral, que ya estableció  la paridad del 50/50, igual número de candidatas y candidatos electorales,  ahora señala que  propietarias y suplentes sean mujeres, sin excepción,  bajo cualquier método de elección interna dentro de los Partidos. 
            —Falta ver cómo le hará cada Partido para la selección de candidatas y si lo harán democráticamente o por voto directo. Lo bueno es que tienen que  cumplir con el  50/50 que exige la ley.  Ahora  a esperar que ganen las elecciones –comenta  María Elena a sus compañeras de Partido.   
             Por esos días María Elena escribe La Mujer Gobierna y Gobierna Bien, una serie de artículos  que publica La Nación, donde  describe los  ejemplos de Ana Rosa Payan en Mérida,  que planteó un desarrollo urbano para su ciudad  en el siglo XXI, y  Margarita  Alicia Arellanes,  alcaldesa de  Monterrey,  Nuevo León, entre algunas otras.  Que el PAN tenga algo bueno que decir de sus mujeres, es lo que ella desea; dice al respecto:
            —Ahora es reto de las mujeres cambiar al país. Yo si creo que va a haber variaciones importantes, tengo mis esperanzas en ello,  porque la mujer es dadora de vida, generosa como la tierra, solidaria. ¿Recuerdas a Florentina Villalobos?  fue la primera diputada panista, la misma que propuso la iniciativa de que también las mujeres debían ser notarias; en esos tiempos la ley exigía que sólo los hombres podían serlo.  Hace ya tantos años de eso,  cuánto dura la evolución de la civilidad –comenta  exaltada,  a la autora de este texto.
           
            En cuestiones familiares la segunda hija de Felipe, Aranzazú Vicencio Huerta, se casa. Con toda la nueva tecnología que  los jóvenes de la familia manejan con destreza y facilidad, le ponen la voz de Felipe de Jesús al salmo de la misa de boda; es el mismo canto que él compusiera para  el casamiento de su hermana Cecilia. María Elena disfruta mucho escuchar su voz. Seres como Felipe trascienden, y se conservan en el amplio recuerdo de la familia que lo amó.  Su hijo fue, simplemente, una bendición. Qué feliz fue aquellos primeros años de su matrimonio y de su maternidad, qué llena de energía estaba, qué joven era, qué hermosa es la vida.

           
            María Elena 2015
            Los objetivos para María Elena en este año que cumple ochenta y cinco,  es terminar su tesis de la Especialidad en Derecho Constitucional que está cursando, y también pulir su escritura.  Ella quiere  perfeccionar sus ensayos políticos y aprender, además, a describir eventos o paisajes como los grandes novelistas.
            —Quiero mejorar mis armas literarias –dice.
            Ya tiene echado el ojo a unos cursos en la UNAM.  Su yerno, el esposo de Tere, que es escritor de novela,  le da algunos tips:
            —Lea dos veces el mismo libro: la primera por placer y la segunda con razonamiento. Porque en la primera lo que queremos es agotar la trama  y en la segunda razonamos lo escrito y aprendemos de ello.  
            Elena ha leído tantos libros de Administración Pública  y Leyes que no le ha quedado tiempo para profundizar en la historia de otros países.  La novela histórica es una forma  fácil de entender lo que sucedió en distintas naciones y ahora que uno de sus hijos le regaló el libro electrónico, le ha pedido que le instale algunas novelas de este género literario.
            Con júbilo escribe un artículo sobre el Himno Nacional en la revista Acción Católica, aquella  asociación a la que entró cuando tenía quince años todavía existe. La revista es la más antigua de México, se escribe para las mujeres mayores de treinta y cinco años; se distribuyen  hasta ocho mil  ejemplares en las parroquias.

            Bisabuela muy activa
            Hay  muchas novedades en la vida de María Elena,  ya pronto va a ser bisabuela. Sumarán catorce sus descendientes.  El pequeño nacerá en Italia. Ella espera que, como todas las mujeres Vicencio, su nieta y próxima madre,  sepa armonizar su profesión de arquitecta y el cuidado de la familia. 
            En política sigue activa. En Acción Nacional la solicitan para la elección interna del presidente del Partido;  y como editorialista, hay mucho que opinar en estos días, sobre todo porque en estas últimas elecciones  han surgido los candidatos independientes como un castigo a los malos gobiernos,  panistas, perredistas o priistas, ella escribe en La Crónica, en el mes de mayo:
            "…Cada vez es mayor el número de ciudadanos que analizan el sentido de su voto y escogen, no sólo al Partido, sino a las personas que éstos proponen, lo cual nos habla de un aumento en la conciencia ciudadana, elemento indispensable en un sistema democrático. Es esperanzador que el voto castigue a los Partidos cuyos gobernantes no satisfagan a la ciudadanía".


              Margarita Zavala
             La noticia que la  tiene más animada en estos últimos días es que Margarita Zavala de Calderón, compañera de Partido de toda la vida y amiga personal, se ha lanzado para la elección  interna  del PAN con miras a contender por la Presidencia de la República. 
             Hace casi treinta años, Margarita, Blanca Magrassi  de Álvarez,  un grupo de mujeres panistas y ella hicieron un plantón frente a Los Pinos  por el fraude electoral de 1986 en el Estado de Chihuahua, cuando sólo un puñado de locos, poquiteros del voto, como les llamaban,  desafiaba al Partido dictador. Ellas son viejas amigas de lucha. Margarita, significa para María Elena la representación digna de la mujer en la política.  
            María Elena escribe acerca de la nueva  precandidata un domingo de junio del 2015 en La Crónica:  
            "…Margarita Zavala rompió paradigmas desde joven compitiendo por la jefatura de  Acción Nacional Juvenil cuando todavía no era muy bien visto que las mujeres ocuparan estos puestos. Como legisladora ha sido cumplida y cabal, sin descuidar sus funciones de esposa y madre, actitud que demuestra que se puede armonizar la familia y la profesión. Integra y dedicada imparte clases de Derecho como medio para formar profesionistas responsables con su país. Como esposa del Presidente pidió que le llamaran sólo Margarita Zavala… y  fue una discreta compañera que gracias a eso hoy conoce el manejo de un país desde dentro. El PAN tiene con ella un liderazgo benéfico. Las y los panistas debemos ignorar la falsa opinión de que México está incapacitado para ser gobernado por una mujer. Congéneres, esta es nuestra oportunidad".

           
            Una dama en la política
            María Elena es una luchadora que no se acaba ni aunque se escriba su biografía. Ella siempre ha estado en la búsqueda de justicia y mejora para el país y sus mujeres; y en ese largo trajín  vivió una  existencia plena, con logros y derrotas. La vida  le enseñó a punta de experiencias, muchas de ellas dolorosas, que la evolución  es constante,  que así como cambia el cuerpo, cambia la mente  y el corazón, y hay que estar atentos para que esta transformación sea avance y no retroceso.  Tan llena ha sido la vida de esta dama en la política que  hoy le toca ver a una de sus más queridas compañeras de Partido contender por tan alto rango  como es la  precandidatura por la Presidencia de la República. Que fortuna de Margarita Zavala contar con la sabiduría de los años de María Elena.  
            El agradecimiento por los cambios que impulsó y la brecha que abrió no termina con nosotras ni con nuestras hijas, es, simple y llanamente, infinito. Suerte también de nosotras coincidir en esta vida con ella. Y como  dice Cecilia Romero en el mensaje que nos comparte al inicio de este texto: si es una cuestión sobre el tema de la mujer: pregúntenle a María Elena.

                                                Comentarios de la Autora

            Armonizar  familia  y profesión es el reto de este siglo para la mujer mexicana.  Pertenezco a la generación intermedia, la que estudió una profesión sin ejercerla con el pretexto de criar a los hijos, pero después de escribir esta biografía, donde miré a María Elena desenvolverse en un mundo de hombres, sé que fue miedo. Yo  adolecía  de carácter para repartir quehaceres y armaba tanta guerra por pequeñeces que desperdiciaba la energía que necesitaba para ejercer mi carrera; por esos días la dependencia me limitaba, y la frustración me invadía. Fueron muchas las ocasiones en que me cuestione, con malestar, si mi vida era un fracaso, sobre todo cuando miraba a algunas de mis amigas salir temprano a sus oficinas, mientras yo regaba plantas y preparaba comida para un hogar que intentaba mantener armonioso.  Sentía que vivía equivocada. Ser profesionista y no ejercer me  cuestionaba.  No sabía que la vida se vive por etapas, que sentir esa envidia era inútil porque me iba a sobrar tiempo para dedicarme a lo que quisiera, y cuando mis hijos crecieron, supe que fue incorrecto sentirme  frustrada, porque dedicarme a ser ama de casa era perfecto y delicioso.  De igual manera la mamá que ejerce su profesión debe sentirse segura y feliz, porque  estos sentimientos se emiten en el radar familiar y crean  autoestima.
            Reconstruyendo retazos de la vida de María Elena me di cuenta que sus grandes logros son a partir de los  sesenta años, edad en la que el corazón se le engrandeció y la mente se le volvió más receptiva a las necesidades de los demás. Su historia me muestra que no importa que los pasos sean pequeños, mientras sean constantes.
             
            Creo que en nuestro mundo las personas estamos repartidas por vibraciones, y María Elena y yo nos encontramos en la misma ondulación de justicia,  honradez probada y servicio al próximo.  Encontrarla ha sido para mí  un volver a creer en muchas de las personas que gobiernan México, reafirmar que para que haya cambios se necesitan leyes correctas  y, sobre todo, cumplir las que ya existen.

            Indiscutiblemente nuestra ambición de igualdad nos hermana.  

sgd


















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AMBICIÓN DE IGUALDAD
BIOGRAFÍA DE
María Elena Álvarez Bernal
Silvia González Delgado
AMBICIÓN DE IGUALDAD
BIOGRAFÍA DE MARÍA ELENA LVAREZ BERNAL Silvia González Delgado
Derechos reservados, 2016
Partido Acción Nacional
Av. Coyoacán 1546, colonia del Valle 03100, México DF

Fundación Rafael Preciado Hernández Ángel Urraza 812, colonia del Valle 03100, México DF
Fotografía de portada:
Archivo del Partido Acción Nacional, CEDISPAN.

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Cualquier uso de la presente obra debe ser previamente concertado.

IMPRESO EN MÉXICO
NDICE
Presentación
Cecilia Romero Castillo 7
Prólogo 9 I. ¡Qué alegría, otra niña! 11 II. Las rimas de Bécquer 23 III. Miradas que se cruzan 35 IV. Soñar lo imposible, soñar 53 V. Ciencias Políticas 65 VI. Alternativa Democrática 73 VII. El nido vacío 81 VIII. La rueda de la vida 89 IX. Diputada 1994-1997 97 X. Senadora a favor de la mujer 107 XI. Palabras nuevas: alternancia política 119 XII. Iniciativa Inmujeres 127 XIII. Sexo y género 137 XIV. Fiel guardiana de la tribuna 145 XV. Una vida plena, una mujer total 164
Comentarios de la autora 180
A las nuevas legisladoras de las cuotas de género transitorias 50/50
PRESENTACIÓN
“Pregúntenle a María Elena”, era la respuesta clásica ante las dudas que se presentaban en relación con el tema de la mujer. Todos sabíamos, en la LVI Legislatura, que ella escucharía con cuidado el planteamiento que se le hiciera y estaría preparada para conducir la búsqueda de una solución sensata a la, cada vez más, problemática lucha por la igualdad esencial entre hombres y mujeres.
Conocí a María Elena al inicio de los ochenta, cuando, junto con Florentina Villalobos, impartió un curso de Introducción al PAN para un grupo de mujeres que recién llegábamos al Partido. Era la esposa del entonces jefe nacional, don Abel Vicencio Tovar. De entonces para acá –casi treinta años–, la he visto siempre presente, activa y dispuesta. Hay rasgos en María Elena que marcan su personalidad y que han dejado huella. En esta semblanza se presentan muchos de ellos; anoto algunos de los que personalmente admiro.
Presente: no recuerdo una reunión de Comité Nacional, Consejo, Convención o Asamblea, en la que ella no participe. Puntual, disciplinada, colaboradora, con aportaciones atinadas y prudentes.
Militante: María Elena asiste a todas las reuniones a las que se le invite. Puede ser la Delegacional de Tlalpan, un grupo de militantes de Zapopan o el Comité Ejecutivo Nacional. También acude a los estados y municipios a dar pláticas, a capacitar y convencer. Participa en campañas, ofrece alternativas, canaliza descontentos y discurre formas de conciliación.
7
Estudiosa: cuando salió de la L Legislatura como diputada en 1976-1979, era maestra normalista y decidió volver a la escuela para prepararse mejor en política. Terminó la licencia- tura, luego la maestría y hoy, después de obtener el doctorado en Ciencias Políticas, regresó a la UNAM a estudiar un posgrado en Derecho Constitucional.
Feminista (¿?): el signo de interrogación no es porque dude de que lo sea, es por la conno- tación errónea que normalmente se le da al término. María Elena siempre ha luchado por la igualdad esencial entre hombres y mujeres, por combatir la discriminación y por la promoción de la mujer en todos los campos, especialmente en la política. Predica a tiempo y a destiempo, y lo hace muy bien.
Tal vez esta última característica de María Elena es la que más ha resaltado en estos años, y por la que muchos, en el PAN y en México, la distinguimos. Las reuniones en su casa, con sus impecables detalles femeninos, sus intervenciones en tribuna presentando propuestas a contra- corriente, sus escritos sobre el avance de la mujer, los consejos prácticos para acceder a posicio- nes decisivas, sus logros desde Inmujeres, harán que sigamos respondiendo, ante las dudas que surjan sobre el tema: “pregúntenle a María Elena”.
¡Gracias María Elena, por ser respuesta eterna! 






 

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